JUEVES, 05 DE NOV.

Santiago Peña renunció a la presidencia de Paraguay arrastrado por el colapso financiero del Ueno Bank

El mandatario paraguayo oficializó su salida este jueves 5 de noviembre a través de un video en redes sociales, tras perder el respaldo de su propio partido y verse desbordado por masivas protestas sociales. El juicio político del Congreso era irreversible.

 

Santiago Peña ya no es el presidente de Paraguay. El jefe de Estado cedió a la presión social y política este jueves 5 de noviembre al anunciar su renuncia al cargo mediante un mensaje urgente transmitido en sus redes oficiales.

La decisión busca frenar la escalada de violencia en las calles y anticiparse a una destitución legislativa que ya era un hecho.

La situación del mandatario se volvió insostenible tras la caída de Ueno Bank. Esta entidad financiera, una de las más grandes del país y fuertemente vinculada al entorno del ahora expresidente, fue intervenida por el Estado tras declararse en quiebra.

El colapso financiero congeló de inmediato los fondos de casi tres millones de clientes. Esto desató un terremoto económico.

La indignación social se trasladó velozmente a las calles de Asunción con protestas masivas y violentos choques entre la policía y los ciudadanos que exigían la devolución de su dinero.

El humor social terminó de quebrar la débil estabilidad del Gobierno.

El Palacio de López se quedó completamente vacío de poder en pocas horas. La oposición y la bancada oficialista del Partido Colorado, controlada por el expresidente Horacio Cartes, le soltaron la mano a Peña de forma coordinada.

Ambos sectores anunciaron públicamente que tenían listos los votos para destituirlo en un juicio político relámpago.

Peña entendió que no tenía sentido estirar la agonía.

Ahora se abre un escenario de profunda incertidumbre institucional en el país. El Congreso de la Nación y la cúpula del Partido Colorado comenzaron reuniones de urgencia para definir la línea de sucesión presidencial y determinar quién tomará las riendas de un país en llamas.

Mientras tanto, las sucursales bancarias siguen rodeadas de ciudadanos furiosos que exigen respuestas que nadie puede dar.

Últimas Noticias