¿Uruguay al servicio del Reino Unido? Avanza la instalación de un cable submarino entre Malvinas y Montevideo
Un buque de la empresa holandesa Fugro realizó tareas en aguas de las islas y también pasó varias veces por la capital uruguaya entre 2025 y 2026. La maniobra abre interrogantes sobre el verdadero alcance del proyecto y su posible impacto estratégico en el Atlántico Sur.
- Internacionales
- Sep 16, 2026
La posible instalación de un cable submarino de unos 2.000 kilómetros entre las islas Malvinas y Uruguay pone bajo la lupa la insistencia de Reino Unido en llevar adelante el control estratégico en el Atlántico Sur, en este caso a través de la conectividad.
La avanzada quedó en evidencia a partir de los movimientos del Fugro Supporter, un buque de la empresa holandesa Fugro especializada en estudios de suelos.
Según el registro de la Administración Nacional de Puertos de Uruguay la nave salió de Malvinas (Falklands para la anotación del organismo) el 10 de mayo pasado y el 15 de agosto recaló en Montevideo sin otro puerto intermedio.
Después emprendió la ruta inversa hacia la isla Soledad el 25 de agosto, pero el 1 de septiembre ya estaba otra vez en aguas uruguayas.
En suma, Fugro ancló en Montevideo entre el 26 y el 30 de abril de 2025, entre el 16 y 19 de diciembre del mismo año, entre el 15 y el 19 de agosto de 2026 y el 1 y el 3 de septiembre de 2026, de acuerdo al registro público.
Una investigación encabezada por elDiarioAR señala que esas paradas habrían sido para abastecimiento y reparaciones, aunque el tiempo de permanencia en aguas uruguayas habría sido mayor y estaría vinculado a tareas de prospección para un cable de telecomunicaciones.
La empresa confirmó su presencia en Malvinas, pero negó que sus trabajos estén ligados a la actividad hidrocarburífera.
En su comunicado, aseguró que el relevamiento se limitó al fondo marino para un proyecto de telecomunicaciones no relacionado con exploración de petróleo.
El dato no es menor en un contexto donde la conectividad de las islas aparece también cruzada por la discusión energética.
Distintas fuentes vinculan la futura infraestructura con la logística que demandaría el proyecto offshore Sea Lion, impulsado por la israelí Navitas y la británica Rockhopper, aunque Fugro descartó cualquier relación directa con esa iniciativa.
Mientras tanto, la Cancillería argentina sigue el caso de cerca y en Uruguay aseguran no estar al tanto del proyecto.
Si finalmente se concreta, no sería la primera vez que existe un enlace submarino entre Malvinas y Uruguay: entre 1915 y 1919 funcionó una línea similar, que dejó de operar durante la Primera Guerra Mundial.

