LUNES, 20 DE JUL.

Despiden al «Vasco» Usandizaga, líder radical de finales de siglo y primer intendente democrático de Rosario

Falleció el domingo a los 85 años, por lo que la ciudad declaró tres días de duelo. El cortejo fúnebre pasará por el Palacio Municipal, que ocupó entre 1983 y 1989. También fue presidente de Rosario Central.

 

Era un personaje con un carácter muy particular”, lo definió en la mañana de este lunes el intendente Pablo Javkin a su antecesor en el cargo 40 años antes, Horacio Daniel Usandizaga, el Vasco, quien falleció en Rosario a los 85 años en la mañana del domingo 4 de enero. El municipio decretó tres días de duelo y esta mañana circuló por las calles de la ciudad que gobernó, el cortejo fúnebre que depositó sus restos en el cementerio El Salvador. Fue el primer intendente de Rosario tras la restauración del sistema democrático, en diciembre de 1983, ocupó una banca de diputado provincial, fue senador nacional y dos veces candidatos a gobernador de Santa Fe, además de presidente del club Rosario Central.

Tras su deceso en la mañana del último domingo, la Municipalidad de Rosario decretó tres días de duelo, que se expresan en las banderas izadas a media asta en los espacios públicos y en el Monumento Nacional que evoca a la insignia patria.

Usandizaga fue velado durante la jornada del domingo y la mañana de este lunes en una cochería ubicada en Córdoba al 2800, desde donde alrededor de las 9.15 partió el cortejo fúnebre con sus restos que pasaría por el Palacio Municipal, en Buenos Aires a, 700, para luego llegar al cementerio El Salvador, destino final del político radical.

 

Despedida del ex intendente frente a la Municipalidad de Rosario, con la presencia del intendente Pablo Javkin y su hija, la jueza, Marisol Usandizaga.

 

Nacido en la comuna de J. B. Molina en junio de 1940, Usandizaga sintetizó con justeza la idea que sostiene que “los vascos” son cabeza dura. Ese fue uno de los elementos más destacados de su personalidad y configuró su perfil político.

Egresado como abogado, fue concejal de Rosario por la Unión Cívica Radical (UCR) siendo muy joven, en 1963. Su próximo logro político ocurrió dos décadas más tarde, cuando tras ganar la interna radical fue candidato a intendente de la ciudad por ese partido y se quedó con el triunfo, en las mismas elecciones en las que Raúl Alfonsín fue electo presidente y que depositaron al contador público nacional José María Vernet (Partido Justicialista) en la Casa Gris.

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La gente recuerda la obra, su trabajo”, dijo este lunes Javkin sobre la gestión y media de Usandizaga al frente del Palacio de Los Leones, entre 1983 y 1989. En aquella segunda mitad de la década del 80 del siglo pasado, el Vasco llevó adelante un plan de pavimentación y otras obras públicas, así como la inauguración de lo que hoy es el Patio del Mercado pero que entonces se llamaba Patio de la Madera, y el inicio de las obras de Parque de España, que terminó inaugurando su sucesor, Héctor Cavallero.

Usandizaga gestionó la Intendencia en medio de una crisis económica nacional que derivó en los saqueos de 1989, que tuvieron en Rosario un epicentro. Su estilo confrontativo, hasta “cabrón”, fue la marca de su personalidad política y la raíz de muchos inconvenientes, como el extenso conflicto que mantuvo con el sindicato de trabajadores municipales, que derivaron en múltiples huelgas y el retraso de varios meses en el pago de sueldos.

Uno de los hitos de ese modo de proceder fue cuando anunció que si Carlos Menem ganaba las elecciones de 1989, que disputaba con el gobernador cordobés de la UCR, Eduardo Angeloz, él renunciaba a la Intendencia de Rosario, en la que había sido reelecto en 1987.

 

 

Menem ganó los comicios adelantados de 1989 en medio de una crisis económica, financiera, de deuda externa, de producción y de empleo, y el Vasco renunció cuando promediaba su segundo mandato el municipio local. Hay quienes valoran ese gesto de coherencia entre dichos y hechos, y quienes lo cuestionan por romper unilateralmente el contrato electoral con los votantes que lo habían elegido como jefe comunal.

Luego fue candidato a gobernador por una coalición entre la UCR, el Partido Socialista y el PDP, en 1991 y 1995, cuando aún regía en Santa Fe la ley de lemas. En ambos casos resultó derrotado, primero por el corredor de autos Carlos Reutemann -a quien Menem había invitado a la política, como hizo con suerte dispar con otras personalidades del mundo del deporte y el espectáculo- y luego por el militante justicialista de los 70, Jorge Obeid.

También fue diputado provincial y senador nacional por Santa Fe a principios de siglo. La trayectoria pública del Vasco Usandizaga continuó en como presidente de Rosario Central, luego de haber pasado por la directiva de un club del Parque Independencia, Gimnasia y Esgrima de Rosario.

En 2007 fue electo presidente de la institución del barrio conocido como Arroyito pero designado oficialmente como Lisandro de la Torre, cargo que desempeñó hasta 2010, cuando presentó la renuncia. En su gestión el club adquirió el predio de Arroyo Seco que había sido del club Real de esa ciudad, ligado a un hombre que luego fue condenado por nacotráfico, y Central perdió la categoría de Primera División, lo que derivó en el apartamiento de Usandizaga de su conducción, de la que se retiró muy cuestionado por los hinchas canayas.

«Una persona honesta»

Marisol Usandizaga, una de las hijas del Vasco, que es jueza penal de Rosario, recordó este lunes a su padre como «una persona esencialmente honesta intelectual y moralmente«. Desde el cortejo público que lo despidió, señaló que su padre «era un tipo que caminaba por el barrio, que vivía en Buenos Aires y Pellegrini, en un edificio común».

La jueza resaltó la «honestidad intelecual y moral» del ex intendente y dijo que «es lo que queiro transmirtirle a mis hijas». Recordó a su padre como un hombre «polémico» al que «lo amabas o lo odiabas». Consultada acerca de qué le faltó en su carrera política, Marisol Usandizaga dijo que «capaz que le falctó un poco menos de soberbia, pero es difícil la política«.

«Es difícil centrarse, él fue una persona sumamente importante en la provijncia, no lo digo con soberbia. Es difícil cuando uno está un espacio como ese estar centrado, por ahí quizás podría haber podido visualizar mejor algunos errores que gente de su entorno podía señalarle«, dijo la jueza, y agregó que espera que la ciudadanía de rosario tenga «un buen recuerdo» de él, ya que «era un persona honesta».

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