DOMINGO, 19 DE JUL.
Entrevista

“Un Poyo Rojo” se presentará en Rosario: “Cuando el actor se lo cree, el público se lo cree“

Con función única, la obra que cruza danza, deporte y sexualidad, se presentará el martes 8 de julio a las 20 en el Centro Cultural Parque de España. En diálogo vía zoom con Conclusión, los actores, bailarines y acróbatas Luciano Rosso y Alfonso Barón brindaron más detalles al respecto.

Danza, deporte, acrobacia y artes escénicas es lo que propone la obra “Un Poyo Rojo”, que a través de gestos y movimientos, cuenta una historia atravesada por el amor, el deseo, la comicidad y la seducción. Con función única este espectáculo se presentará el martes 8 de julio a las 20 en el Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río).

Dirigida por Hermes Gaido, Un Poyo Rojo propone un cruce entre la danza, el deporte y la sexualidad. Dos hombres y una radio en directo en un vestuario se enfrentan, desafían, combaten y se seducen.

“Estamos muy contentos de volver a Rosario. Estuvimos allá hace muchos años pero con un extracto de la obra, así que volver con la obra completa nos causa muchísima alegría. Un Poyo Rojo es una propuesta de teatro físico donde mezclamos danza, teatro, acrobacia, muchísimo humor y es una historia de amor, de un primer beso entre dos personas que se encuentran en lo que podría ser un gimnasio de club, un gimnasio de barrio”, dijo Luciano Rosso, uno de los actores de la obra, en diálogo con Conclusión.

Por su parte, Alfonso Barón quien junto a  Rosso comparte la actuación, el baile y la acrobacia, precisó: “Tenemos una ventaja que es que durante el espectáculo no hablamos, no tiene un lenguaje articulado, no hay texto, trabajamos con una radio en vivo y en directo, entonces a cada lugar adonde vamos, esa radio es la que va contando un poco la historia a través de música y gente que se escucha hablando, además de que por supuesto la obra tiene toda una narrativa, tiene una dramaturgia, cuenta una historia y además como mixtura tantos lenguajes como la danza, la acrobacia, el clown, el mimo, el humor”.

El versátil artista expresó: “Entramos en festivales por ejemplo de danza, de teatro, festivales de circo, de arte contemporáneo. Eso nos permite también viajar y mostrar un poco el trabajo por todos lados. Hace 15 años que hacemos Un Poyo Rojo, tenemos alrededor de 1.400 representaciones así que es un honor para nosotros volver a Rosario. Estuvimos en el año 2009, estamos en 2025, así que estamos un poquito más viejos para el espíritu, e invitamos a que vengan a ver esta maravillosa obra que sigue recorriendo. Estuvimos en Chicago, volvimos de Estados Unidos hace unos días, luego nos vamos para Tahití por ejemplo, a la Polinesia francesa”,

«Estuvimos en un país para nosotros muy exótico, muy bonito, que se llama Nueva Caledonia, que es entre Fidji y Nueva Zelanda, a la capital que se llama Numea, estuvimos ahí en un lugar que se hablaba un lenguaje local maorí y francés también, así que nunca imaginamos que con un trabajo corporal, con un trabajo artístico el cual le ponemos un montón de cariño y muchísimo trabajo, íbamos a llegar a tantos espectadores» relató, como quien nunca deja de sorprenderse.

-¿Cómo llegan a esos destinos exóticos? ¿Tienen algún representante o desde esos lugares los contactan a ustedes?

Luciano: Porque vamos con una mochilita y vamos preguntando (risas). Si, trabajamos con dos productoras, una en Francia y otra entre Argentina y Madrid y con estas casas de producción nos movemos, lo que pasa es que hicimos varios festivales grandes como el festival de Avignon varias veces y eso te permite mostrar el trabajo a un montón de programadores que vienen de todo el mundo a ver obras y ellos eligen para luego la programación de sus teatros obras para para presentar allí. Entonces tuvimos la suerte de hacer varios de estos festivales, hicimos el festival de Edimburgo también, son festivales muy grandes, muy masivos donde hay muchísimas obras pero también van muchos programadores, muchos directores de teatro y eso te permite, es una ventana muy grande para el trabajo que después bueno el fruto es este, te llaman para para ir a todos estos lugares”.

-¿Que es lo que podrían destacar de “Un poyo rojo”?

Luciano: Es una obra que habla de amor, que está buenísima porque todo el mundo se puede sentir reconocido, que es una obra que es para todo público porque el humor es para todo público y que lo ven niños y ven caricaturas en escena, lo ven gente grande y tienen una mirada muy diferente, creo que es una obra que tiene muchas capas y que es muy muy divertida, muy linda de ver.

Alfonso: Otro condimento importante es que el director del espectáculo que es Hermes Gaido viaja con nosotros todo el tiempo porque él además hace la técnica de luz y sonido y tenemos el lujo de tener un director que todo el tiempo está mirando la obra, entonces nos va corrigiendo y nos va cuidando y guiando durante todo este recorrido porque hace 15 años que la hacemos y en general los directores cuando dirigen una obra luego la dejan, digamos, volar y rara vez o muy cada tanto ven el espectáculo, pero nosotros como somos un trío y viajamos siempre juntos, la obra también está diseñada un poco para viajar, tiene una escenografía bastante minimalista, entonces tiene ese condimento que está bien cuidada, tiene una dirección bastante artesanal, una interpretación también bastante artesanal en donde vamos adaptando el trabajo todo el tiempo porque además trabajamos con una radio en vivo y en directo y es una radio local, entonces tenemos una estructura de acción armadas según algunas partes de la obra y van cambiando según la música o según la gente hablando, entonces es una obra que se renueva todo el tiempo, yo creo que esa es una de las claves por las cuales ha subsistido y sigue vigente 15 años después.

-Con tantos públicos diferentes en distintas latitudes que han recorrido ¿Qué se perciben en la gente?¿Hay una reacción similar en cuanto al efecto que generan o depende del lugar adonde vayan, ven una reacción distinta?

Luciano: “En general la obra siempre tuvo y tiene muchísima aceptación y me parece que es porque el público empatiza con nuestra manera de contar esta historia, que si bien es muy simple, está contada de una manera muy particular, que la gente que va al teatro pocas veces puede ver algo diferente con otro tipo de lenguaje y aún así entender todo y sacarles jugo a lo que está viendo, disfrutarla, que es una manera muy física donde mezclamos todo este bagaje artístico que tenemos los dos, desde el deporte, la danza, el teatro, la acrobacia, el clown y es una mezcla que me parece que es explosiva para un público ávido de ver cosas diferentes en el teatro”.

Alfonso: Y otra cosa que le sumo a lo que decía Luciano respecto de la reacción del público, es que por ejemplo, recuerdo haber estado en Finlandia, Noruega, Suecia y recuerdo que durante la función el público inmutable, no se movía nada, nosotros decíamos ‘por Dios me quiero ir de acá’, estábamos remando en un bar de dulce de leche. Es algo cultural y de respeto incluso por el artista que esté en el escenario. Ni bien terminó el espectáculo, la gente se paraba a aplaudir como loca, nosotros no entendíamos nada, ¿Porque no hicieron eso durante el espectáculo? Nosotros decíamos, la estamos pasando re mal y al final no, por ahí es, depende de los países.

A partir del lenguaje corporal, Un Poyo Rojo explora los límites del lenguaje contemporáneo. Una provocación, una invitación a reírse de uno mismo, y a la vez, reconocer la totalidad. La obra mezcla acrobacia y comicidad: Naif, kitch, poncif. Un impactante abanico de las posibilidades físicas y espirituales del ser humano.

Luciano: Que no quieren hacer ruido o estar aplaudiendo o riéndose en momentos donde está el actor actuando, ellos esperan al final, por ejemplo, para demostrar cuánto les gustó la obra, pero durante toda esa obra, nosotros estábamos como si estuviéramos solos en la sala de teatro”.

Alfonso: Y a veces nos pasa exactamente lo contrario, que es como arrancamos, no hacemos nada, porque de hecho en la primera imagen estamos parados uno al lado del otro, no hacemos nada más que respirar y hay gente que empieza a reír de eso y eso sería el otro extremo, la gente es parada, no hice nada todavía, tiene un lenguaje bastante popular y cuenta una historia bastante sencilla. Absolutamente todos hemos pasado por una historia de amor, ya sea con éxito, con rechazo, sea una historia de amor hacia un familiar, con tu padre, con tu madre, con un hermano, con una pareja, con un árbol, con un animalito, y la gente empatiza porque tiene muchos matices. Pasamos por un montón de lugares contando esa historia, y creo que nos acercamos al público de una manera, bastante particular, porque se cuenta la historia de una manera realmente distinta, es una forma de contar algo que todo el mundo conoce, por eso los invitamos a que vengan a ver esta obra curiosa que hace tanto que hacemos y que vean cómo está construida y por qué es distinta. Van a ver algo que es realmente particular y que no por nada hemos recorrido tantos países. Es realmente muy divertida, nosotros nos divertimos mucho y transmitimos eso. Voy a decir una frase que a mí me encanta: Cuando el actor se lo cree, el público se lo cree” y nosotros creemos mucho en lo que hacemos, amamos lo que hacemos, así que vengan a corroborar si lo que decimos es verdad o no”.

“Un Poyo Rojo” se presentará el martes 8 de julio a las 20 en el Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río)
Anticipadas en: 1000tickets.com.ar o en la boleteria del teatro
Pre-venta con descuento en las primeras 100 entradas

Últimas Noticias