Plan económico nacional, la alternativa al desempleo y al cierre de industrias: Trump, las élites y el futuro
¿No se les ocurre pensar un país donde vivamos 50 millones, prósperos y en paz? ¿Por qué tenemos que vivir con el San Benito en la boca?
- Opiniones
- Por Iris Speroni - Restaurar
- Ene 19, 2026
Puntos a pensar:
- Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la semana pasada, respecto a la fabricación de automóviles en su país, y del libre comercio.
- Vieja nota mía sobre las élites argentinas, EQUILIBRIO INESTABLE https://restaurarg.blogspot.com/2019/12/2020.html
- La industria nacional.
Trump visitó la fábrica de Ford en Detroit y dio un discurso de más de una hora en el Detroit Economic Forum. Sostuvo que Estados Unidos debería fabricar sus propios automóviles en vez de importarlos de México y Canadá.
En anteriores ocasiones justificó el alza de aranceles de importación de los Estados Unidos, ya que sus contrapartes (Unión Europea, Canadá, China) castigan el comercio desde EEUU con altísimos aranceles, sin reciprocidad alguna; razonablemente preocupado por el déficit de la balanza comercial de EEUU. Mientras China disfruta un nuevo récord de superávit comercial.
Reivindicó el rol de los trabajadores de su país y la necesidad de repatriar industrias con dos objetivos:
1. pleno empleo de los norteamericanos nativos,
2. aumento del nivel de vida de la clase media.
El presidente norteamericano ató el logro de ambos objetivos políticos a la reindustrialización del país.
¿Y por casa?
Los países que crecieron en las últimas décadas son los que tienen superávits comerciales estructurales.
Actualmente Brasil tiene 300.000 millones de dólares de reservas, que contrastan con nuestras reservas negativas.
Hoy Brasil no necesita de Argentina. Exporta al mundo. Ha superado largamente a nuestro país en industria, infraestructura, mercado de capitales, exportaciones de carnes, cereales y ahora invierte fuertemente en aceiteras, biocombustibles, lácteos; además astilleros, petróleo, armas, etc. Ya ni siquiera importa uvas, vinos, cebollas, ajo – nuestras exportaciones estrella a Brasil. Es más, ahora nos exporta uvas, mientras la economía de Mendoza se derrumba y la gobernación se abraza a la minería como a una tea ardiente. En fin. ya fue.
No era así cuando Sarney firmó el acuerdo con Alfonsín. El mercado interno argentino era tan importante como el brasileño. Se abrió de par en par, las multinacionales se mudaron a Brasil en masa – abastecieron a Argentina desde allá – y luego se fueron los argentinos. Ese dinero – ese desequilibrio de la balanza comercial de ambos países – fue fundamental para financiar la inversión en Brasil y así motorizar su crecimiento.
De manera especular, el drenaje permanente de divisas, desfinanció a Argentina, frenó inversiones, y obligó al país a endeudarse para sostener el nivel de vida de la población, ya no con trabajo sino con deuda.
Solamente en el siglo XXI, a pesar de que Argentina ya no es relevante para Brasil, el déficit es de 60.000 millones de dólares acumulado.
Ese hueco lo cubrimos con exportaciones a todo el mundo más nueva deuda.
Todo ello para comprar cuchillos y palas de jardín a Tramontina e ir a Florianópolis. Somos unos genios.
Acuerdo Unión Europea – Mercosur, le podrá servir a Brasil (y tengo mis dudas). A nosotros nos van a perjudicar como nos perjudicó el Mercosur.
Las élites y la estabilidad política
En Equilibrio Inestable sostuve que son las élites argentinas quienes provocan inestabilidad política, no el pueblo.
Tuvimos dos años de pax en el gobierno actual porque algunos empresarios sienten que implementan su proyecto en libertad. Ya lo habían hecho con Kirchner, los Fernández y Macri; ahora sin restricciones.
Es un modelo que fracasó una y otra y otra vez. Siguen con déficit de balanza de pagos, endeudamiento, tasa de interés alta y continúan apostados (“vendidos” en la jerga de la bolsa) al próximo milagro: primero Loma de la Lata, luego el litio, ahora Vaca Muerta y el cobre.
Así evitan armar un proyecto que estabilice el país; sin corticoides.
Endeudar al país para permitir que los pobres compren A/C a China, los empleados públicos y bancarios vayan de vacaciones a Brasil o Miami, 2 (dos) empresarios ganen dinero en TdF y dos decenas de miles de pudientes saquen sus ahorros al exterior, no es sustentable [4].
Tampoco lo es diseñar un país que sólo tiene lugar para diez millones de personas.
Por eso el país hoy parece loteado y en proceso de liquidación con síndicos al mando.
Vienen alargando la agonía desde hace décadas y no se les ocurre nada nuevo.
La élite china, cuando vio que no funcionaba, armó un nuevo proyecto de país, que es el que vemos.
Los chilenos vivieron por más de un siglo del cobre. Pocas familias muy ricas y millones en la miseria. Hace unas décadas la élite chilena – la misma que vivió 100 años del cobre – cambió la puesta a punto. Decidió reinvertir los beneficios de exportación. Diversificó su producción en frutas, maderas, carnes de cerdo (ellos crían cerdos con granos argentinos), pescado, cosas nuevas. La economía sigue dependiente del cobre. Pero le inventaron trabajo a su población y hoy el ingreso per cápita es superior al nuestro, los salarios son más altos, tienen más egresados universitarios per cápita, reservas y sin deuda.
Veo que los nuestros siguen con las mismas recetas de siempre, el mismo elenco de siempre y sin ninguna idea de cómo salir del laberinto.
Lo único que atinan es que lo que ganan, sacarlo del país para preservar su patrimonio personal. No los culpo por eso último.
¿No se les ocurre pensar un país donde vivamos 50 millones, prósperos y en paz?
¿Por qué tenemos que vivir con el San Benito en la boca?
La misma élite gana menos de lo que podría en un país pujante, a pesar de la fuga o tal vez por ella.
Ayer vi la película Atraco, polaca, situada luego del fin de la era comunista. Tanto los edificios públicos como las casas estaban en estado deplorable. Goteras, paredes sin pintar por décadas. Lo que se rompía así quedaba. Gris, pobre y triste.
Hoy Polonia está llena de vida y color. Su PBI superó al de Inglaterra.
Se puede pensar algo diferente. Los polacos lo hicieron.
Existe un grupo de gente en Argentina, que queremos un país distinto y tenemos idea de cómo hacerlo.
Nos falta convencer al resto.
Como vamos (desde Néstor Kirchner a hoy), sobramos 40 millones de tipos.
Para pensar.
Notas:
[1]
Argentina sí debe reducir la diferencia entre el costo salarial y el salario de bolsillo. Esto implica reducir los aportes patronales y las deducciones a los trabajadores.
A mi entender, debería empezarse por el impuesto a las ganancias a los asalariados, que es un abuso de las autoridades y luego seguir con el resto ítem por ítem.
El problema de los juicios laborales no se resolverá con esta u otra ley porque pasa por otro lado. Tengan en cuenta que la mitad de los juicios son por accidentes de trabajo. La ley va a salir y no va a cambiar nada en este aspecto. Guarden mi predicción.
Toda discusión de los costos laborales que no arranque con la eliminación de impuestos a las ganancias cuarta categoría – un engendro del infierno de Machinea – es inefectiva .
[2]
Que milagrosamente ni Vidal ni Kicillof lo hicieron, cosa rara).
[3]
La ciudad de Buenos Aires es un clarísimo ejemplo: las veredas, por ordenanza antes, por ley de la legislatura ahora, era responsabilidad de los vecinos; desde Macri se gastaron miles de millones de dólares en ellas.
[4]
Si bien las personas físicas que compran dólares son dos millones, gran parte son pequeñas cantidades

