MIéRCOLES, 03 DE JUN.

De boda narco a novios fugitivos: extraditaron a “Pinky” Rocka y su esposa Brisa Leguizamón

La pareja luego de cuya boda en Ibarlucea derivó en un triple crimen -que involucró a una beba- llegó este lunes desde Paraguay, para ser juzgada por narcotráfico como parte de una banda local.

 

Esteban “Pinki” Rocha y su esposa Brisa Leguizamón Ferreyra fueron finalmente extraditados este lunes desde Paraguay, donde fueron detenidos hace dos años y medio, y arribaron en avión al país para ser juzgados por comercio de estupefacientes por el Tribunal Oral Federal en lo Criminal Nº1 de Rosario. Se trata del matrimonio que al finalizar su casamiento en un club de campo de Ibarlucea en enero de 2020, ocurrió un triple crimen en el que fue asesinada una pareja y su pequeña hija.

La pareja de “la boda narco” -como se conoció el caso mediáticamente- arribó al aeropuerto de Fisherton este lunes junto a otras dos personas extraditadas de Paraguay, Osmar Algarín Brítez, requerido por homicidio agravado, y Ricardo Espínola Cañete, por el mismo delito.

Vinieron escoltados y acompañados por personal de Interpol, de la Policía Federal Argentina (PFA) y de Gendarmería Nacional (GNA). Rocha y Leguizamón se habían profugado luego del casamiento que derivó en un triple crimen, el 28 de enero de 2020. El joven estaba procesado en una causa por narcotráfico en la que luego fue condenada la jefa de la organización, la conocida Olga Beatriz “Tata” Medina, y Brisa cumplía prisión domiciliaria, medida que violó para contraer matrimonio.

 

Perdidos por las redes

Los tortolitos cayeron en enero de 2023, tres años después del violento casorio. De acuerdo a las tareas de inteligencia que llevó a cabo la Unidad Especial del Crimen Organizado de la Policía de Santa Fe, el Ministerio Público Fiscal y la Procunar, familiares de Brisa tuvieron “descuidos” al subir historias y realizar vivos de Instagram, en los que mostraron que estaban en Asunción, la capital paraguaya.

En una transmisión en vivo de Instagram, un pariente de Leguizamón se filmó caminando en la capital paraguaya y mostró que estaba junto a “Pinky” Rocha, el hombre buscado por la Justicia Federal rosarina. En otra historia de la misma red social, una familiar de la novia expuso que se encontraba con la prófuga tomando sol, ya que fue fácilmente identificada por los investigadores por los tatuajes que tiene Leguizamón en el brazo derecho y en la pantorrilla derecha.

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El modo de vida que llevaban en Asunción llamó la atención de los investigadores locales. “El departamento en el que vivían pagaban dos mil dólares por mes”, dijeron los pesquisas en aquél momento. Ambos habían sido procesados en una causa iniciada en 2016 que tenía como líder de una organización de comercio de estupefacientes a una vieja conocida de los barrios La Cerámica, Parque Casas y La Florida: Olga “Tata” Medina.

El fiscal del caso, Federico Reynares Solari, señaló en aquel momento que la pareja ocupaba el lugar de “eslabones intermedios” en la banda narco de la zona norte de Rosario. Brisa habría conectado a su entonces novio, Rocha, con Pedro Mario Villalba, mano derecha de Medina en el negocio de venta de estupefacientes al menudeo. En el domicilio de la joven, Rueda al 200, donde cumplía prisión domiciliaria cuando contrajo matrimonio, funcionaba un punto de venta de drogas.

Casamiento sangriento

El 28 de enero de 2020 Rocha y Leguizamón convirtieron su relación amorosa en matrimonio. Para eso contrataron el salón de un club de campo en Ibarlucea. Él había obtenido la libertad en la causa por una resolución de la Cámara de Casación Penal, ella debía cumplir prisión domiciliaria hasta que llegara el juicio porque tenía hijos menores de edad.

 

 

Cuando la celebración se apagaba, unos minutos después de las 4 de la mañana, un matrimonio conformado por Maximiliano Giménez y Erica Vanesa Romero -que había asistido al casamiento con su beba de 1 años- se subieron a un Audi TT para regresar a su domicilio.

Pero en el camino fueron interceptados por otro vehículo, desde el cual acribillaron al hombre y a la bebé. Ambos fueron trasladados por otro invitado de la fiesta al hospital Eva Perón, en Granadero Baigorria, donde se constató que habían muerto: Giménez recibió entre 8 y 10 balazos calibre 9 milímetros y su hija Elena al menos 6.

La mujer, en tanto, sobrevivió al ataque y escapó en el automóvil, que apareció unos minutos después quemado -y con ella en el interior- en un camino rural de la zona. Giménez, su marido, habría estado ligado al capo narco local Esteban Lindor Alvarado. Según voceros policiales, el joven había “perdido” un cargamento de droga y se la tenían jurada. Por ese motivo, se habría pasado de bando para buscar protección en la banda rival de Alvarado, el clan Cantero que lidera la organización criminal conocida como Los Monos.

Luego del casamiento que derivó en un triple crimen, los novios escaparon a Parguay. Según se supo, lo hicieron con sus propias identidades y documentos, por una paso fronterizo «poroso». Los investigadores creen que en Asunción, la capital del país vecino, tenían un contacto que les facilitó la estadía. Allí estuvieron tres años sin ser encontrados, hasta que cayeron en enero de 2023. Este lunes, luego de un largo trámite de extradición que se extendió durante dos años y medio, llegaron a la Argentina para ser juzgados.

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