Escucha al “Peruano” desde prisión: “Confinado estuve vendiendo 120 kilos hasta hace un año”
El audio forma parte de la investigación por la que fue imputado un abogado acusado de triangular conversiones entre narcos rosarinos presos y sus colaboradores. Charlas con Rodríguez Granthon.
- Judiciales
- Sep 29, 2025
La Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) formalizó la investigación preliminar contra un abogado penalista que visitaba periódicamente a presos de alto perfil, todos líderes criminales vinculados al narcotráfico alojados en establecimientos penitenciarios federales, con quienes establecía enlaces para la gestión de bienes de origen ilícito y la planificación del tráfico de estupefacientes. Entre la evidencia, los fiscales rosarinos Matías Scilabra y Matías Mené, expusieron diálogos entre el letrado Iván Carlos Méndez (53) y el condenado narco local Julio Rodríguez Granhton, conocido por su nacionalidad como “Peruano”, en la que aparentemente triangula una operación de venta de drogas con Cristian Nicolás “Pupito” Avalle, un transa de Villa Gobernador Gálvez ligado a la banda de “Los Monos”, sentenciado a perpetua por homicidio.
Los representantes del Ministerio Público Fiscal (MPF), le imputaron al abogado integrar una asociación ilícita y utilizar su título profesional para actividades de intermediación, como la venta de propiedades y vehículos, acopio de armas de guerra, y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. El juez de Garantías, Carlos Vera Barros, le dictó la prisión preventiva por seis meses.
Méndez cumplió dos condenas por causas vinculadas a la comercialización de estupefacientes y estudió Derecho en el Instituto Universitario de una prisión. Para los investigadores de este caso, el abogado utilizaba su título como fachada para que los presos sometidos al régimen de alto riesgo, que tienen muy menguadas sus visitas y contactos con el exterior, pudieran triangular datos con sus colabores o familiares extramuros, de manera tal de mantener sus negocios ilícitos.
Al detallar las maniobras que desplegaba, los fiscales dieron a conocer la identidad de los presos de alto perfil que visitaba: Rodríguez Granthon, condenado por narcotráfico a 21 años en pena unificada; y Mario Roberto Segovia, el denominada «Rey de la Efedrina”, que cumple una pena a 17 años y 6 meses de prisión por tráfico internacional de efedrina y pseudoefedrina, y a 13 años por tráfico de armas.
También frecuentaba a Martín Lanatta, condenado a prisión perpetua por el triple crimen de General Rodríguez; a Uriel Luciano Cantero (hijo del asesinado líder de Los Monos, Claudio «Pájaro» Cantero); César Morán de la Cruz, referente narco del porteño Barrio 31 de Retiro y condenado a prisión perpetua por homicidio; y Cristian Avalle, condenado también a prisión perpetua como líder de una banda ligada a Los Monos.
Al abogado lo acusaron de integrar una asociación ilícita desde el 29 enero de 2025 -cuando le secuestraron cartas al también condenado René Ungaro, autor del asesinato del ex jefe de la barra de Newell’s Roberto «Pimpi» Caminos-, hasta el 17 de septiembre último, día en el que fue detenido.
Pasamanos de droga
Los fiscales Scilabra y Mené expusieron durante la audiencia de imputación las escuchas realizadas al teléfono del abogado investigado que, entre otras cosas, dan cuenta de sus diálogos con el “Peruano” Rodríguez Granthon, un narco condenado en dos juicios y acusado también de participar mediante el facilitamiento de un automóvil del crimen del ex concejal de Ciudad Futura, Eduardo Trasante.
De las conversaciones, estiman los fiscales, se desprende que Rodríguez Granthon intenta continuar con la venta de drogas desde prisión mediante la compra a Avalle, que también está preso en el mismo penal federal.
Rodríguez Granthon: Cuentan con el dinero, para hacer de última un pasamanitos y ganamos los dos.
Méndez: ¿A quién le digo?
Rodríguez Granthon: Déjame a mí que yo le propongo a Avalle (…) Y nos pueden pagar hasta tres, ocho, por ahí nueve.
Méndez: Bueno.
Rodríguez Granthon: Con la plata.
Méndez: Decile tres nueve, tres nueve, decile.
Rodríguez Granthon: Y le ganamos doscientos y doscientos. Arrancamos ahí primero, pero pregúntale después viste, capaz que a Avalle compre cuatro o cinco ¿entendés? Por lo menos ochocientos dolaritos para cada uno para arrancar un poquito del año.
En otro fragmento, Rodríguez Granthon dice: “Bueno yo le comento a Avalle por el tema de la mercadería actuemos ahí… Ojalá que me quiera comprar algo con la plata y después vamos a cuadrar cómo hacemos el viaje, para, pregúntale si te puede fiar algo. Si te llega a fiar algo, lo vendemos a cuatro o cinco, ganamos los dos, yo tengo para vender a cuatro o cinco”.
Los fiscales indicaron que en el extracto de la conversación con Rodríguez Granthon se reafirma la hipótesis sobre el caudal de droga que seguía coordinando desde prisión y su intención de reactivar el volumen de negocios a partir de la transacción con Avalle.
“Dile que si nos da una mano, aunque sea con poquito, yo te digo la verdad, si me dan un empujón… confinado estuve vendiendo 120 kilogramos hasta hace un año… Después solo que nos salió mal esa inversión… porque vendía los 120… La gente me venía pagando, cumpliendo todo, me pedían más. Y yo dije invierto la plata así bajo 200, 300 kilogramos y ahí bardié. Con poquito, como te digo, vamos a agarrar confianza, arrancamos con uno, cinco o diez, veinte, y de a poquito le vamos metiendo, después me quedo con mi ganancia”, dijo el condenado narcotraficante peruano en otro tramo de esa comunicación.
“Esta es una clara evidencia de que a partir de haber mejorado su situación, algo directamente relacionado con la comunicación con el exterior, Rodríguez Granthon pretendía volver a continuar sus actividades de tráfico”, remarcó Mené al reproducir las conversaciones que dieron sustento a la imputación.
Además, los fiscales denunciaron la violación a las reglas del Sistema Integral de Gestión para Personas Privadas de la Libertad de Alto Riesgo. Según explicaron los fiscales, se detectó que personal del Servicio Penitenciario Federal llamaba al número de Iván Carlos Méndez para que se comunique con diferentes internos, pero el abogado utilizaba esa llamada para que los presos hablen con personas del exterior.
Según los representantes del MPF, se trató de “una triangulación fraudulenta para burlar sistema restrictivo penitenciario”. Al finalizar la audiencia, el juez Vera Barros ordenó la prisión preventiva del abogado por el plazo que seis meses.

