Causa Bailaque: imputaron a Santiago Busaniche, el misterioso operador judicial que era empleado del Senado
El escribano santafesino fue acusado de prevaricato, allanamiento ilegal y falsedad ideológica en calidad de partícipe necesario. ¿Cuál era el interés para extorsionar al empresario rosarino Claudio Iglesias?
- Judiciales
- Nov 12, 2025
El juez federal de Garantías Eduardo Rodrígues da Cruz tuvo por formalizada la investigación al escribano santafesino y ex rugbier Santiago Busaniche, quien fue acusado este miércoles por un equipo de cinco fiscales de participar en la trama extorsiva urdida por el ex juez Marcelo Bailaque, su amigo el financista del grupo Unión Fernando Whpei, y el ex titular de la Regional Rosario de la entonces Afip (hoy Arca), Carlos Vaudagna, que tuvo como como víctima al agente de bolsa y empresario local Claudio Iglesias, quien declaró haber pagado 160 mil dólares para que le cerraran una causa “trucha” que tramitó en el juzgado de Bailaque.
De acuerdo a las evidencias reunidas por los fiscales de distintas unidades de investigación del Ministerio Público Fiscal (MPF), Busaniche tuvo injerencia tanto en el inicio de la causa armada a Iglesias y a su colega Jorge Onetto -ambos agentes de bolsa y hombres de negocios- como en los allanamientos al primero y el cierre del expediente, con el presunto fin de desprestigiarlos públicamente para extorsionarlos.
Busaniche quedó imputado por los delitos de prevaricato, allanamiento ilegal y falsedad ideológica de documento público en calidad de partícipe necesario, atento a que se trata de delitos que sólo pueden cometer funcionarios públicos, como eran Bailaque y Vaudagna.
En síntesis, la causa que terminó con la carrera judicial del juez federal Bailaque, y que lo tiene en prisión preventiva domiciliaria al igual que su amigo Whpei, en la que también está imputado el ex director de Afip Vaudagna, se inició con una denuncia “anónima” ingresada al organismo recaudador en agosto de 2019, que el mismo día se judicializó en el juzgado Nº4 de Rosario y derivó, en noviembre de ese año, en el allanamientos a cuatro domicilios de Iglesias.
De acuerdo a la investigación, Iglesias podía aspirar a conducir la compañía San Cristóbal -en la que se desempeñaba en varias de sus empresas- y una causa por presunto lavado en su contra lo dañaría. A cambio de que no trascendiera, según la hipótesis de los fiscales, estaría dispuesto a ceder a una extorsión. El empresario declaró que le dio, en cuatro pagos distintos, 160 mil dólares a Whpei, quien era el intermediario del magistrado que tenía la causa en esa recaudación ilícita.
En la audiencia que se inició el lunes y continuó este martes, los fiscales incluyeron en la trama extorsiva a Santiago Busaniche. El escribano santafesino con presuntos vínculos con el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, a través del contador rafaelino Héctor Daniel Marchi -que fue administrador del máximo tribunal cuando Lorenzetti lo presidió-, se reunió al menos en dos oportunidades con el juez Bailaque y tiene 23 comunicaciones telefónicas entre ambos en el período investigado (2019-2021), detalló el titular de la delegación Rosario de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), Juan Argibay Molina.
El ex juez federal Bailaque, a quien el presidente Milei le aceptó la renuncia y le garantizó la jubilación.
A través de las declaraciones como imputados colaboradores de Whpei y Vaudagna, más los mensajes extraídos de los teléfonos del último, los acusadores reconstruyeron la presunta injerencia de Busaniche en el caso. Que, como destacó Argibay, era empleado del Senado de la provincia de Santa Fe a fines de 2019, cuando mostró interés en una causa judicial con la que no tenía ninguna relación funcional.
¿Quién es Busaniche?
El abogado y ex rugbier santafesino tiene una escribanía en la ciudad capital. En Arca declara como principal actividad, desde 2023, la de “servicios notariales”. Sus antecedentes laborales, leídos por el fiscal Argibay, muestran un vínculo con el sector público. Entre 1995 y 1997 estuvo bajo relación de dependencia con el Consejo de la Magistratura; de 2002 a 2005 en la Cámara de Diputados de la Nación; de 2016 hasta diciembre 2019 con la Cámara de Senadores de la provincia de Santa Fe. Es decir, un hombre con contactos políticos y, eventualmente, también judiciales.
“Al momento del inicio de los hechos que se investigan, agosto de 2019, Busaniche no era personal ni del Poder Judicial, ni del Ministerio Público, ni de la ex Afip. Mantenía un vínculo laboral con la Cámara de Senadores de Santa Fe”, recordó el fiscal, para aclarar que su participación en la investigación a Iglesias no tiene explicación “funcional”.
De los mensajes extraídos de los teléfonos secuestrados en la causa se desprende que Busaniche pide favores -que son casi solicitudes- a Vaudagna, quien le reporta todo el tiempo. Y que alguien lo está “presionando” para que avance la causa contra Iglesias, montada en una falsa denuncia de presunto lavado por parte del financista de dinero proveniente de la organización criminal narco Los Monos.
Luego de formalizada la denuncia anónima en la Afip, Busaniche mantiene varios diálogos por Whatsapp con Vaudagna para que Bailaque allane a Iglesias. El 21 de octubre le dice al entonces jefe regional de la Afip que “no se olvide” de brindarle la información fiscal que requiere el juez para ordenar los procedimientos.
El ex titular de la ex Afip Rosario, Vaudagna, que ahora es imputado colaborador en la causa.
El 28 de ese mes Vaudagna se reúne con Bailaque. El 29 Busaniche insiste con el funcionario: “Buen día Carlitos, ya me hablaron de Buenos Aires, tempranito ya, tratá de verlo a Marcelo lo antes que pueda, tratá de darle algo, y de ver qué día” se puede realizar el allanamiento a la víctima. “Ya está hablando con él”, agrega.
Luego, el escribano que era empleado del Senado insiste: “Me dijo ayer Marcelo (por Bailaque) que hoy te veías con él, tratá de verlo y que te defina una fecha, porque te juro que no aguanto más la presión, no aguanto más la temperatura, te lo pido por favor”, ruega. ¿Quién lo presionaba para que el juez allanara a Iglesias? Los fiscales aún no lo saben, pero de los audios se desprende que Busaniche reportaba a alguien más.
Allanar a toda costa
De acuerdo a la interpretación de la Fiscalía, Busaniche estaba buscando que Vaudagna le brindara datos que requería Bailaque para poder justificar las requisas a los domicilios de Iglesias, pero eso debía ser antes del 1 de noviembre. Finalmente lo consiguió. Para el MPF “Vaudagna cumplía y ejecutaba lo que que Busaniche le pedía”.
Busaniche le escribe a Vaudagna: “No puedo dar más vuelta, necesito que haga eso por favor, él ya sabe que tiene que ser de acá al viernes”, dice sobre el allanamiento. Okey querido, ayudo todo lo que puedo”, responde el titular de la Afip. “Te lo voy a agradecer mucho -repone el misterioso escribano-. Decile que (Bailaque) te diga qué día hará eso, yo ayer lo mensajee”.
El 30 de octubre Bailaque lo cita por mensaje a Vaudagna, quien el dice que no puede ir, pero que sí le parece bien pueden encontrarse al otro día. “Hola Carlos, ¿estás como para café a la tarde?”, preguntó el juez. “Me voy a Santa Fe en un rato porque juega Unión, si te parece paso mañana por el juzgado”, responde el responsable del organismo recaudador.
El 31 de octubre se juntan en el juzgado de Bailaque, horas antes de los allanamientos. Ese día el magistrado finalmente ordenó cuatro requisas: en el domicilio real de Iglesias, en el de su despacho en San Cristóbal, en otra empresa y en el de su madre, que figuraba como domicilio declarado. “Había un apuro, un interés especial de Busaniche para que los allanamientos se realizaran antes del 1 de noviembre de ese año”, remarcó el fiscal Argibay.
Luego de la requisa, Vaudagna le da un detalle a Bailaque, lo que revela que el vínculo entre ambos excedía lo funcional. “Marcelo, quería comentarte que hemos encontrado en la oficina de Iglesias contratos y contradocumentos interesantes, y secuestramos una computadora y una trablet, hasta ahora es lo más jugoso que tenemos”, informa el funcionario público. Y le reenvía ese mismo mensaje a Busaniche un rato después, que no era parte de la causa, resaltaron los fiscales.
Entre la evidencia expuesta por Argibay, hay otro mensaje de Busaniche, del comienzo del caso, que dice: “Te va a llegar una denuncia de la Afip, por favor metele. Me está rompiendo las bolas con este tema, me vuelve loco”.
Terminar “esa novela”
Para el Ministerio Público Fiscal, el escribano que no tenía ninguna relación funcional con el expediente judicial que llevaba adelante Bailaque -y que, a diferencia del resto de las causas de su juzgado, no delegó la instrucción en una Fiscalía- también se mostró interesado en el cierre del caso.
Busaniche “busca cerrar la causa”, dijo Argibay, y puntualizó que el 12 de abril de 2021 Bailaque le exigió a la Afip que aporte el resultado final de la fiscalización que se le había ordenado en 2019. Es decir que la causa quedó un año y medio con poca actividad. “Busaniche empieza a tomar intervención en la gestacion de la respuesta de la Afip. El 7 de mayo de ese año le pide a Vaudagna que conteste lo antes posible el oficio enviado por el juzgado de Bailaque”.
La hipótesis de la Fiscalía consiste en que para desestimar la denuncia a Iglesias era necesario un informe del a Afip que diera cuenta de que no había elementos objetivos que lo incriminaran en el delito de lavado de activo.
Otro mensaje de Busaniche a Vaudagna: “Necesito que respondan lo antes posible este oficio de la Afip al juzgado del doctor Marcelo Bailaque”, le pide-ordena. “Ya hablo con la gente de jurídica que me responde, esos son recontra fieles”, promete el recaudador.
El escribano persiste en su interés: “Carlitos, como estás querido, te insisto con el oficio de la Afip”, dice, y pide “terminar con esa novela. Necesita (el juez) tenerlo eso a más tardar el lunes o martes de la semana próxima”.
Luego de la lectura de esos mensajes, el fiscal Argibay le dijo al imputado: “Usted no era parte el proceso, no tenían ningún interés en la investigación, y no solo tenía conocimiento sino que utilizaba todos su recursos para darle una respuesta de un organismo que no debería ser permeable (por la Afip), para que sea ‘favorable’ y que permitiera cerrar ese trámite”.
Los fiscales también brindaron evidencia de los dos almuerzos en Santa Fe entre Vaudagna, Busaniche y Bailaque, cuando el magistrado subrogaba el Juzgado Federal Nº2 de la capital provincial. Uno de ellos creen que fue en el restaurante El Ateneo de esa ciudad. Hay mensajes que dan detalles de la preparación de los encuentros y los impactos de las antenas de los teléfonos celulares de los comensales los ubican en el mismo lugar y al mismo tiempo.
Pedido de nulidad
Por su parte, durante la extensa audiencia de este miércoles, la defensa de Busaniche planteó «la nulidad de la formalización de la imputación» que realizaron los fiscales. Entre otros argumentos, la abogada Deborah Lichtmann sostuvo que en términos procesales la audiencia «está fuerza de plazo«.
Los abogados defensores de Busaniche, por zoom desde la ciudad de Buenos Aires.
«Este acto no puede ser convalidado, pedimos la nulidad porque vulnera el derecho de defensa y el debido proceso«, sostuvo la letrada defensora por zoom, desde la Ciuidad Autónoma de Buenos Aires, donde reside. También solicitó que se declare la nulidad de las testimoniales de Whpei y Vaudagna en su condición de arrepentidos, al considerar que son contradictorias y que «mintieron».
A la vez, Lichtmann insistió en solicitar «el apartamiento de los fiscales» del caso, por considerar que no cumplen debidamente con sus funciones y que vulneraron la «lealtad procesal» y el principio de objetividad al que deben apego. En la jornada del lunes, el juez ya había rechazado ese planteo.




