SáBADO, 18 DE JUL.

Una testigo dijo que el Laboratorio Ramallo sabía que el fentanilo estaba contaminado, pero no dejó de venderlo

Una ex trabajadora de la farmacéutica dijo ante la Justicia que la empresa alteraba documentos y pruebas para seguir vendiendo el fentanilo, pese a saber que había presencia de bacterias. Se investiga si 173 personas murieron tras recibir este medicamento. 

 

La causa judicial que investiga la muerte de 173 personas que habrían recibido dosis de fentanilo contaminado sumó un nuevo capítulo en los últimos días, cuando una testigo declaró ante el juez Ernesto Kreplak que el Laboratorio Ramallo –fabricante de esta sustancia y propiedad de Ariel García Furfaro– sabía que el producto estaba alterado con bacterias, pero continuaba fabricándolo para no detener las ventas y ocultaba las pruebas ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).

El periodista Andrés Klipphan de Infobae accedió a la declaración testimonial que una ex trabajadora de Laboratorio Ramallo dio ante el magistrado Kreplak en el Juzgado Federal N°3 de La Plata. Los datos aportados por la mujer, que se desempeñaba en el área de microbiología, están en línea con lo que habían mencionado otras dos empleadas del organismo semanas atrás y alertan que esta empresa farmacéutica sabía que el fentanilo estaba contaminado, pero aún así lo envió al mercado. Además de errores de control, denunciaron ocultamiento de pruebas y manipulación de documentos.

La testigo apuntó que el laboratorio no esperaba los catorce días pautados para hacer el control bacteriológico del fentanilo, sino que hacían esta prueba en tres días. Cuando el examen daba positivo, la prueba se repetía hasta tres veces, pero eso no impedía que el producto salga a la venta. Cabe destacar que la distribución de este medicamento estaba a cargo de HLB Pharma Group.

Este fentanilo llegó a varios hospitales del país –principalmente de Rosario, La Plata, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires– y fue aplicado a decenas de pacientes, muchos de los cuales estaban internados en terapia intensiva por otras patologías. Ahora, la Justicia investiga si el suministro de este medicamento contaminado le causó la muerte a 173 personas.

“Ellos me decían que (la orden de no esperar el resultado por catorce días) venía desde arriba. Como se tenía que vender, no se podía esperar para ver si daba positivo. Mis compañeros me decían que los productos se vendían igual, por más que las pruebas den positivas en contaminación”, contó la ex trabajadora citada por Infobae.

La testigo manifestó que los resultados que daban cuenta de la contaminación se anotaban en cuadernos, los cuales desaparecían cuando había rumores de inspección. Asimismo, el expediente judicial contiene algunas pruebas, principalmente chats, que muestran cómo las autoridades del laboratorio ordenaban ocultar reactivos que estaban vencidos y alterar planillas y resultados.

“Cuando se suponía que iba a haber inspección, los cuadernos donde se anotaban los resultados no estaban, los guardaban para que no los vean. Esto fue a mitad de marzo, cuando se había alborotado todo empezaron a esconder ciertas cosas”, declaró la mujer.

Más testimonios ponen al laboratorio en la mira

Semanas atrás, una trabajadora que se desempeñaba en el área de control de calidad y otra que era técnica en microbiología también habían declarado una serie irregularidades en el laboratorio, al tiempo que alertaron que la amenaza de despido funcionaba como una forma de silenciar a los trabajadores. Ambas coincidieron en que, entre febrero y marzo, en el laboratorio había un alto estado de nerviosismo.

Una de las trabajadoras denunció que el laboratorio mandaba a etiquetar envases que tenían partículas o pelos, cuando debería descartarlos; que los controles de esterilidad se hacían a las apuradas, con el sólo objetivo de dejar un registro; que a veces se usaban reactivos vencidos; que se falsificaban planillas y lotes; y que “desde arriban” ordenaban que algunos resultados malos se anoten como buenos.

Por su parte –según las declaraciones mostradas por Infobae– la técnica en microbiología denunció que se cargaban al sistema análisis que no fueron realizados; que la obligaban a anotar datos alterados; que arrancaban páginas de los libros; que no se trabajaba con elementos de seguridad como barbijos o guantes; y que había una directiva de ordenar y esconder algunos elementos de la planta ante posibles inspecciones.

Chats comprometedores

El expediente judicial acumula varios chats entre directivos y jefes del laboratorio que no sólo confirman lo que dijeron las trabajadores, sino que, a entender de los investigadores, da cuenta de un trabajo deliberado de encubrimiento.

“Escondieron todos los reactivos vencidos así que no tengo para preparar la fase móvil”; “¿Usted sabía que dejaron los reactivos afuera bajo la lluvia?”; “El fentanilo dio mal, hay que repetirlo mañana”; “No dibujemos más resultados, después nos pasan estas cosas”, son algunos de los mensajes que investiga la Justicia.

A principios de noviembre se dio a conocer un nuevo informe del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia que determinó que el opioide contaminado fue el factor determinante en 38 muertes.

De acuerdo a lo que se señala en el informe, en 38 de las 40 muestras analizadas se comprobó que la administración del opioide contaminado “fue clave en el desenlace fatal de los pacientes”. Acerca de los dos casos restantes, se indicó que no se permitió establecer un vínculo directo.

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