MIéRCOLES, 17 DE JUN.

Consumo masivo: ante la pérdida de poder adquisitivo, caen las compras en supermercados y se acentúan los comercios de cercanía

"El consumidor se está yendo de la gran cadena, de la compra grande. Hoy el bolsillo está muy apretado y se busca controlar el gasto", indicó el director comercial de Nielsen para Argentina, Damián Graziano, quien a la vez remarcó que este comportamiento tiene impacto directo en la cadena comercial.

 

El consumo masivo en Argentina entró en una nueva era, con un cambio profundo en los hábitos: mientras los supermercados continúan en retroceso, los consumidores migran hacia compras más pequeñas y frecuentes en comercios de cercanía para sostener el presupuesto en un contexto de pérdida de poder adquisitivo.

Así lo describió el director comercial de Nielsen para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, Damián Graziano, quien definió el momento actual como una etapa de transición. «En abril todavía no está recuperando supermercados. Lo que estamos viendo es una tendencia que empieza a ser de mediano y largo plazo», señaló.

Según explicó Graziano, el panorama general del consumo muestra «un leve brote verde», luego de varios meses de desaceleración iniciados en la segunda mitad del año pasado.

«Esa tasa que empezaba a tender a cero hizo un pequeño rebote, básicamente traccionado por bebidas y alimentos», indicó. La novedad, precisó, es que ese repunte ya no se limita a productos como golosinas o snacks: «Se empieza a ver con alimentos básicos, lo cual es positivo porque configura una canasta más consolidada».

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El rebote, sin embargo, es moderado. «Nos lleva a un interanual del 1%, empieza a verse un poco ese recupero, pero somos muy conservadores porque ahora se compara contra bases más altas del año pasado», advirtió.

En paralelo, los precios continúan en alza, aunque con diferencias según el canal de venta. «La aceleración se está viendo en todos los canales, pero en autoservicios las variaciones son un poco menores, y eso también está atrayendo al consumidor», explicó Graziano.

Ese fenómeno está vinculado a un cambio estructural en el comportamiento de compra. «El consumidor se está yendo de la gran cadena, de la compra grande. Hoy el bolsillo está muy apretado y se busca controlar el gasto», sostuvo.

En esa línea, describió una nueva lógica: «Empieza a tener más visitas a tiendas más chicas. El almacén de barrio y el autoservicio están más atractivos».

El desplazamiento responde, en gran medida, a la caída del ingreso real y al aumento de los gastos fijos. «Hay una correlación casi uno a uno entre el aumento de tarifas y la caída del consumo. Lo que antes se gastaba en productos hoy se destina a transporte, luz o gas», afirmó. Y sintetizó: «Se pasa de un consumo aspiracional a uno funcional».

El impacto también se refleja en la actividad comercial. «Hay entre 600 y 700 tiendas menos a nivel nacional en algunos rubros, como perfumerías», ejemplificó, y vinculó ese retroceso a la menor circulación de dinero: «No hay pesos, y eso se ve en el consumo».

En ese contexto, incluso los sectores de mayor poder adquisitivo modifican sus prioridades. «El ABC1 hoy no está traccionando consumo. Está pensando en viajar, en comprar un auto o en invertir en una propiedad», explicó.

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A nivel regional, Graziano señaló que el fenómeno no es exclusivo de Argentina. «El latinoamericano busca precio, es más volátil con las marcas y empieza a comoditizar el consumo», indicó. Según datos del sector, «el 35% busca precio», una conducta que, según el especialista, se replica en países como Brasil, Colombia o México.

Finalmente, advirtió que el canal supermercadista sigue siendo el más afectado. «Hoy es el que está tirando hacia abajo el consumo, con una caída cercana al 5% interanual en el último bimestre», concluyó.

 

 

UN CAMBIO DE PARADIGMA QUE NO ALCANZA A SER REPUNTE

Este cambio de hábitos en las compras cotidianas no alcanza a reflejar un repunte del consumo masivo, con una estrategia más orientada a precios amigables con el bolsillo y no una realidad de mejora sustancial. De hecho, el último informe del Indec de abril da cuenta de un retroceso interanual de 3,1% en febrero, con una baja de 2,1% en el primer bimestre, solo considerando supermercados.  

A su vez, ante la pérdida de poder adquisitivo, se acentúa el uso de la tarjeta de crédito como método de pago, una tendencia que se volvió peligrosa por el ciclo de endeudamiento que se genera en los hogares, con niveles de morosidad récord. Un método de financiamiento para solventar sustento básico inmediato, pero un dolor de cabeza en el futuro.

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