MIéRCOLES, 17 DE JUN.

El Gobierno afirma que Argentina atraviesa “niveles récord” de consumo, pero un informe desarmó el engaño

Los especialistas explican que si una parte de la población accede a más viajes al exterior o a un mayor número de propiedades, eso puede compensar (en forma estadística) la caída en la compra de productos básicos como alimentos.

 

El presidente Javier Milei y su equipo económico afirmaron recientemente que el consumo se encuentra “en niveles récord” en el país, pero un informe desarmó las estadísticas propuestas por el Gobierno para respaldar estas afirmaciones.

Durante su disertación en el Amcham Summint 2026, el titular de Casa Rosada sostuvo que “estamos en récord de consumo”, algo que ratificó en una entrevista que concedió al programa Economistas que se emite por la TV Pública y en otras oportunidades.

Distintos actores del oficialismo ratificaron estos dichos, como el ministro de Economía Luis Caputo y su segundo en el área, José Luis Daza, que apuntaron que el consumo alcanzó “niveles históricos”.

No obstante, el portal Chequeado recogió la mirada de diferentes especialistas y puso el foco sobre los datos actuales que el Gobierno utiliza para sostener esta versión de la realidad.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el consumo privado -donde se comprende el consumo de bienes y servicios destinados a satisfacer necesidades individuales- trepó 4,1% en el cuarto trimestre de 2025 (último dato disponible), en comparación con igual período del año anterior. La misma fuente apunta que en todo 2025 creció 7,9%.

Estos indicadores marcan que en 2025 se llegó al nivel más alto de la serie que inicia en 2004, en términos constantes -es decir, contrastando con la inflación-.

En eso se basa el Gobierno para reiterar una y otra vez que esa variable está en niveles récord. Aun así, los especialistas resaltan que para ese tipo de comparaciones debe analizarse el consumo per cápita.

“Si se toma en cuenta que la población también crece, el termómetro de la situación de las familias está más relacionado con el consumo per cápita”, indicó el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea en un trabajo reciente, citando en el informe de Chequeado.

En ese sentido, al considerar el consumo per cápita, el nivel de 2025 no es el máximo histórico de la serie de datos oficiales que comienza en 2004.

Según los datos del Indec que relevó Chequeado, el pico del consumo privado se registró en 2011 y los niveles de 2025 estuvieron 3,1% real por debajo. Los indicadores actuales -agrega el informe- también están abajo de los registros de los años 2012 (-0,1%); 2013 (-1,8%); y 2017 (-1,3%).

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Cabe tener en cuenta que el consumo privado es el componente más importante del PBI y explica alrededor del 70% del nivel de actividad, pero utilizarlo como un termómetro lineal de la situación económica de la ciudadanía es engañoso, porque agrupa comportamientos muy distantes entre sí, como compras de productos de primera necesidad, viajes al exterior, adquisición de productos suntuarios o el pago de servicios públicos.

El consumo privado, entonces, comprende gastos en alimentos y bebidas, indumentaria y calzado, propiedades, combustibles, agua y electricidad, equipamiento del hogar, salud, transporte, comunicaciones, esparcimiento y enseñanza, productos importados, viajes al exterior, entre varios ítems más.

Asimismo, tal como explica el director de Desarrollo Productivo Sostenible del think tank Fundar, Daniel Schteigart, “en la medición de consumo privado también se considera el pago de servicios (salud privada, transporte, servicios públicos y telecomunicaciones, entre otros), con una representación del 45% del total”.

El economista docente de la UBA e investigador del Conicet Juan Graña dialogó con el mismo medio y puso el siguiente ejemplo para graficar el escenario: “Si una parte de la población compra más viajes al exterior, eso puede compensar (en forma estadística) la caída en la compra de productos básicos como alimentos; por eso, no alcanza con observar la evolución del consumo privado para concluir sobre la situación de todos los hogares”.

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Sí, el consumo subió en determinados ítems asociados a sectores que, con un mayor poder adquisitivo a disposición, aumentaron la compra de motos, autos y bienes durables, mientras otra porción de la ciudadanía redujo la adquisición de productos básicos en supermercados porque los salarios de los trabajadores y las jubilaciones no llegan a alcanzar la escalada inflacionaria.

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