Derrumbe en el consumo de frutas y verduras: cayeron hasta un 50% en Salta, Chaco, Mendoza y Rosario
La compra de producto frutihortícola se desploma en distintos puntos del país. Las familias atravesadas por la crisis, el bajo poder adquisitivo, priorizan otros gastos y abandonan una de las bases de la alimentación saludable.
- Economía
- Ago 12, 2026
La Mesa Agroalimentaria Argentina publicó un informe que describió un acelerado proceso de deterioro productivo, comercial y social. «Numerosos productores están decidiendo abandonar sus fincas y reducir la actividad», advierten, lo que generará más efectos directos sobre el empleo regional y el precio de los alimentos. Por estos días distintas localidades están siendo castigas con la baja de hasta un 50% en el consumo de frutas y verduras, como en caso de Salta, Chaco, Mendoza y la ciudad de Rosario.
La crisis del consumo frutihortícola no es puntual ni localizada, atraviesa el país de punta a punta, con una misma raíz que es la pérdida del poder adquisitivo y una misma consecuencia, las frutas y verduras, consideradas bienes esenciales, están desapareciendo de la mesa de los argentinos.
En Salta, el panorama es crítico. Juan Russo, presidente de la Cooperativa COFRUTHOS, dijo que «este último año fue muy bajo el consumo, cayó un 50%». La situación llegó al punto de que en algunos mercados los comerciantes debieron desprenderse de la mercadería incluso por debajo del costo para evitar perderla.
El kilo de papa, uno de los productos más populares, llegó a los $2.500 en las verdulerías, impulsado por las condiciones climáticas en las zonas productoras de Balcarce, Mar del Plata y el sur de Córdoba. La retracción en la baja del consumo y de la actividad ya se refleja en el empleo. «Muchos chicos vienen a pedir trabajo, trabajan por el día, buscan changas, porque realmente no hay trabajo», señaló Russo. Algunos propietarios de verdulerías barriales cerraron sus comercios y buscaron otras actividades, ante la dificultad de afrontar los costos y las pérdidas ocasionadas por la mercadería que queda sin vender.
En el Chaco, la Cooperativa Frutihortícola registró una caída del 40% en las ventas. El dato fue proporcionado por su presidente, Américo Barúa, quien advirtió sobre la crítica situación del sector, marcada por una retracción en las ventas de entre el 30% y 40% en el último año. «Nosotros hacemos una estimación que tenemos hasta un 40% menos de ventas, es una caída enorme», sintetizó el titular de la cooperativa El Piso, de la ciudad de Resistencia.
Así en Mendoza, el consumo de frutas y verduras atraviesa uno de sus momentos más problemáticos. Aunque en las últimas semanas varios productos registraron una baja en sus precios las ventas continúan disminuyendo. Desde la Unión Frutihortícola Argentina y distintos mercados mendocinos señalaron que la demanda se encuentra por debajo de los niveles habituales.
La caída en las ventas provocó una baja en los precios mayoristas pero eso no alcanza para generar una recuperación significativa en el consumo. «Muchas personas siguen comprando frutas y verduras, pero en cantidades mucho menores que años atrás», advirtió una fuente del sector. Lo que antes alcanzaba para abastecer a una familia durante una semana o más, hoy apenas cubre el día.
Los comerciantes ya advierten que ciertos productos se encuentran muy por debajo de los valores registrados durante el mismo período del año pasado pero «los valores de venta apenas permiten cubrir los costos de producción, transporte y comercialización».
En la ciudad de Rosario, (Santa Fe) la cosa no es tan dispar, en el principal mercado de productores, la caída de más del 50% en las ventas generó un fuerte estado de alarma en el sector, habituado a una mayor concurrencia de público, sobre todo, en los inicios de la semana. «Acá no hay venta tampoco, la gente no viene a comprar, no venden en las verdulerías. El estado es bastante alarmante», aseguró Héctor Mariani, uno de los referentes del espacio comercial.
La estacionalidad juega un rol, pero este año la tendencia a la baja se profundizó sin importar las ofertas. «En el verano siempre el movimiento es distinto porque tenés el carozo que ayuda un montón», señala el comerciante, y contrasta con la oferta invernal: «Ahora que tenés mandarina y todas esas cosas, nos salimos de ahí». La perspectiva para el segundo semestre no es alentadora, anticipó Mariani.
En el contexto nacional, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, en enero de este año el IPC marcó un 2,9% mensual, con una variación interanual del 32,4%. Dentro de la canasta, la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas escaló un 4,7%, superando de manera amplia el promedio general. Las frutas subieron un 6,3% y las verduras, tubérculos y legumbres un 5,4%. El tomate prácticamente se duplicó en treinta días y la lechuga aumentó un 21,1%.
Más allá de los números del mercado o de la parte económica, siendo muy iomportante, el dato que más preocupa es la disminución del consumo de alimentos considerados esenciales para una dieta equilibrada. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, solo el 6% de la población argentina consume al menos cinco porciones de frutas o verduras al día, como recomienda la Organización Mundial de la Salud.


