El pluriempleo alcanza a 1,6 millones de trabajadores en Argentina y refleja el deterioro del ingreso
El 12,2% de los ocupados tiene más de un empleo, en una tendencia creciente que combina estrategias de subsistencia y búsqueda de mejores ingresos. En Santa Fe, más de 140 mil personas intentan sumar otro trabajo.
- Economía
- May 2, 2026
El mercado laboral argentino cerró 2025 con un dato elocuente, 1,6 millones de personas tienen más de un empleo, lo que equivale al 12,2% del total de trabajadores, según el INDEC. De este modo, el pluriempleo dejó de ser un fenómeno marginal para consolidarse como una estrategia cada vez más extendida frente a la pérdida de poder adquisitivo.
En este contexto, la evolución histórica muestra un crecimiento sostenido. Mientras que en 2016 el pluriempleo alcanzaba al 8,8% de los ocupados, en 2025 trepó al 12,2%, con una aceleración marcada desde 2022. Incluso la caída registrada en 2020, en plena pandemia, no alteró la tendencia de fondo. El indicador se recuperó rápidamente y alcanzó un máximo de 12,4% en 2024, manteniéndose luego en niveles elevados.
Detrás de estos números, sin embargo, hay un cambio estructural. Cada vez más trabajadores no logran sostener sus ingresos con un solo empleo o, en otros casos, combinan ocupaciones para mejorar su nivel de vida.
En este sentido, el fenómeno presenta una fuerte heterogeneidad afecta tanto a sectores de bajos ingresos como estrategia de subsistencia, como a segmentos más altos, donde se busca incrementar el ingreso disponible.

Por otra parte, existen diferencias claras por género. Las mujeres representan el 56,6% de los pluriempleados y tienen mayor incidencia: el 15,5% de las trabajadoras tiene más de un empleo, frente al 9,5% de los varones. Esta brecha se explica, en gran medida, por el peso del trabajo en casas particulares, caracterizado por salarios bajos y jornadas fragmentadas.
En cuanto a la edad, el pluriempleo se concentra en las etapas centrales de la vida laboral. Casi 9 de cada 10 personas con más de un trabajo tienen entre 30 y 65 años, lo que evidencia que no se trata de un fenómeno vinculado al inicio laboral, sino a la necesidad de sostener ingresos en momentos de mayor responsabilidad económica.
Asimismo, la mayoría de los casos responde a una lógica de complementariedad. El 83% de los pluriempleados tiene dos trabajos, mientras que un 10,5% posee tres empleos. Solo una minoría alcanza niveles más extremos, lo que sugiere que el objetivo principal es compensar ingresos más que fragmentar completamente la trayectoria laboral.
En términos sectoriales, el fenómeno atraviesa distintos segmentos. El servicio doméstico representa el 13% de los casos, seguido por tareas administrativas y contables (18,6%), comercio y ventas (9,6%), profesiones como salud y educación (10,2%) y ocupaciones técnicas (5,8%). Por lo tanto, el pluriempleo no se limita a sectores precarios, sino que también alcanza a actividades calificadas.
Ahora bien, si se analizan los ingresos, quienes tienen más de un empleo perciben en promedio un 13% más que quienes tienen uno solo, y una mediana un 33% superior. No obstante, esta diferencia responde a la acumulación de trabajos y no necesariamente a mejores condiciones laborales.
De hecho, más de 6 de cada 10 pluriempleados son jefes o jefas de hogar, lo que indica que estos ingresos resultan centrales para la economía familiar.
Desde el punto de vista territorial, la mayor concentración se da en el Gran Buenos Aires, donde reside el 54,6% de los trabajadores con múltiples empleos. Sin embargo, la situación también es crítica en otras regiones, como Santa Fe.
En efecto, en Santa Fe más de 143 mil personas buscan un segundo trabajo para llegar a fin de mes, según un informe del diputado Joaquín Blanco junto a la consultora PxQ. En el Gran Rosario, por ejemplo, la proporción de ocupados que busca otro empleo pasó del 14,6% al 17,5% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025.

Además, el deterioro del ingreso se refleja en otros indicadores. En Rosario, el ingreso disponible familiar cayó 4,4% en el último trimestre del año, mientras que el subempleo, trabajos de jornada reducida aumentó del 8,4% al 12,9% en un año. Como consecuencia, muchos trabajadores extienden sus jornadas hasta 70 horas semanales para cubrir la canasta básica.

MIentras tanto, se observa una creciente fragmentación social. Aunque en algunas zonas la pobreza disminuyó, la indigencia aumentó, lo que evidencia que muchos hogares quedan al límite de cubrir necesidades básicas. A esto se suma el impacto en los jóvenes, con niveles de desocupación superiores al 16% y altas tasas de informalidad.
Asimismo, los especialistas coinciden en que el pluriempleo no refleja una mejora en la calidad del trabajo, sino un proceso de intensificación laboral. En otras palabras, más que una opción, se ha convertido en una respuesta extendida ante un mercado que ya no garantiza ingresos suficientes ni condiciones de estabilidad para una gran parte de la población.

