VIERNES, 24 DE JUL.

El Gobierno evalúa comprar tres submarinos para la Armada

Tras avanzar con la adquisición de los aviones F-16, el Ministerio de Defensa analiza distintas alternativas para incorporar nuevos submarinos. Francia, Brasil, Alemania e Italia aparecen entre las opciones, aunque el principal desafío sigue siendo el financiamiento de una operación que demandaría más de US$2.300 millones.

El Gobierno nacional avanza con un plan de reequipamiento de las Fuerzas Armadas y analiza la compra de tres submarinos para que la Armada Argentina recupere una capacidad perdida desde el hundimiento del ARA San Juan, en 2017. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Defensa, contempla distintas ofertas internacionales, mientras busca alternativas de financiamiento para una inversión estimada en US$2.310 millones.

Luego de concretar la adquisición de los aviones de combate F-16, la administración de Javier Milei puso el foco en la recuperación de la capacidad submarina de la Armada. El proyecto contempla la incorporación de tres submarinos de ataque, aunque el elevado costo de la operación representa el principal obstáculo.

Cada unidad nueva tiene un valor aproximado de US$700 millones, a lo que deben sumarse los gastos vinculados al armamento, repuestos, entrenamiento de las tripulaciones y el soporte logístico necesario para su operación.

La propuesta que registra el mayor grado de avance corresponde al astillero estatal francés Naval Group, fabricante de los submarinos Scorpène, equipados con baterías de ion-litio que les permiten permanecer sumergidos durante períodos más prolongados.

Si bien el Ministerio de Defensa firmó una carta de intención con la empresa francesa en noviembre de 2024, el contrato definitivo aún no fue suscripto debido a diferencias en las condiciones de financiamiento. Francia propone plazos de pago de entre seis y siete años, considerados insuficientes por las autoridades argentinas.

En ese contexto, Brasil comenzó a ganar protagonismo como posible socio estratégico. El país vecino fabrica submarinos Scorpène en el Complejo Naval e Industrial de Itaguaí, en Río de Janeiro, gracias a un acuerdo de transferencia tecnológica con Francia. La posibilidad de ensamblar allí las futuras unidades argentinas permitiría sostener la actividad industrial brasileña y facilitar mecanismos regionales de financiamiento.

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En paralelo, el Gobierno también evalúa la propuesta del grupo alemán ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS), que ofrece el modelo HDW Tipo 209NG, una plataforma conocida por la Armada Argentina. Sin embargo, la alta demanda de la OTAN mantiene comprometida la capacidad de producción de los astilleros alemanes, por lo que las entregas podrían demorarse hasta la próxima década.

Otra alternativa bajo análisis es la adquisición de submarinos usados a Italia. La Marina italiana comenzará a reemplazar parte de su flota con nuevas unidades U212A, lo que dejaría disponibles submarinos de la clase Sauro. Esta opción permitiría recuperar capacidades operativas en un plazo más corto y con menores exigencias logísticas, mientras el Gobierno define un plan de reequipamiento de largo plazo para la Armada Argentina.

Más allá de la alternativa elegida, los tiempos de construcción y entrega siguen siendo extensos. Desde la firma de un eventual contrato hasta la incorporación de las embarcaciones transcurren habitualmente entre cinco y ocho años, por lo que el primer submarino podría incorporarse al servicio recién entre 2032 y 2036.

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