Por Marcelo Chibotta

La decisión de un grupo de radicales santafesinos de consolidar un acuerdo con el PRO para constituir el frente Cambiemos en Santa Fe abrió un debate que hasta trasciende las fronteras partidarias del centenario partido de Leandro N. Alem.

En conversación con Conclusión, el diputado provincial y ex vicegobernador Jorge Henn se refirió a la misma y comenzó a considerar la formalización del acuerdo a partir de un recurso visual: “Creo que hay imágenes que hablan por sí solas, no se necesita indagar mucho. La foto debió ser en ocre porque estamos hablando de sectores que expresan ideas de los 90 y creo que este gobierno nacional expresa esos valores”.

“Cuando uno los ve a todos juntos, a gente del PRO, a miembros de la vieja UCD de Alsogaray, quien fuera muy hostil  al radicalismo ya que su hermano fue quien desalojó del poder a Arturo Illia, a integrantes del menemismo residual con reutemanistas como Mercier y a otros que están dando vuelta, me da la impresión que no tienen conciencia porque no hay nada para reírse”, describió el legislador radical.

Enseguida, prosiguió con su observación: “Tenemos tarifazos, inflación, indicadores que hablan de la apertura de las importaciones dañando empresas locales, vemos que ellos no ‘meritúan’ la gravedad de la situación y que la gente está reclamando soluciones.  Para mí es la foto de un nuevo orden conservador en la provincia”.

Consultado sobre si a partir de esta decisión, desde su espacio tienen pensado formalizar algún hecho político en respuesta, Henn respondió: “No. El NEO es un sector que tiene una profunda pertenencia con el Frente Progresista Cívico y Social y eso está fuera de cualquier tipo de discusión”.

—Durante los momentos previos a la conformación de Cambiemos Santa Fe, Conclusión entrevistó al presidente del radicalismo santafesino, Julián Galdeano, y dijo que el sector al cual usted pertenece avaló la candidatura de Macri y la conformación de Cambiemos…

—El NEO se siente parte del Frente Progresista Cívico y Social y además, hay que recordar que los convencionales de Santa Fe votaron en contra de la peor decisión del partido que fue aliarse con la centro-derecha y que dejaron salvado que la construcción en la provincia de Santa Fe es progresista y los radicales en esta provincia tenemos esa camiseta puesta.

—Algunos correligionarios suyos aluden a que el radicalismo no es un conjunto de partidos provinciales sino que es un partido nacional y que la decisión de participar de Cambiemos está tomada a ese nivel. ¿Qué considera al respecto?

—Los partidos políticos se deben una rediscusión de fondo. Las reformas políticas que muchas de las cuales se han mencionado durante estos últimos diez años se han olvidado de este actor imprescindible en la sociedad que es el partido político, porque sin él no hay democracia. Como primera medida, deberían dar visibilidad a un conjunto de ideas que son las que hacen que un partido sea nacional, sobre todo porque es en la política nacional donde se expresan los altos valores que son los que a uno lo han llevado a militar en política. Cuando no hay una visión común y colectiva, el partido es simplemente una tradición absolutamente fragmentada y con estrategias meramente territoriales. Nuestro partido debería convocar a intelectuales y a dirigentes formados para que definan una línea que para mí, sin lugar a dudas, debe ser la que esté cercana a Alem, a Irigoyen, a Arturo Illia y a Alfonsín. Creo que ese es el paladar progresista. Al radical no le gusta una foto con Macri y Alsogaray

—No obstante, los partidos políticos parecen estar representando cuestiones más cercanas a ciertos intereses que a postulados del campo de las ideas…

—Sí. Los partidos políticos son herramientas de atajo, pragmáticas, para llegar al poder y lo que consolida a un partido político como alternativa permanente no es solamente recurrir a la nostalgia o a los méritos del pasado, sino sintonizar con la pulsión de lo que le pasa al ciudadano y su ansias de un futuro mejor. Eso se hace con coherencia y no con inmediatismo, en término de los beneficios electorales.