Milei arremetió contra la ONU: la calificó de “organización inútil” y acusó a sus miembros de ser una “casta de parásitos”
En un duro discurso en Nueva York, el Presidente denunció el "fracaso" del multilateralismo, reclamó por la inacción diplomática en la causa Malvinas y ratificó su alineamiento geopolítico con EE. UU. e Israel.
- Nacional
- Sep 23, 2026
El presidente Javier Milei brindó un encendido discurso durante la 81.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, en el cual acusó al organismo multilateral de haber «fracasado» en sus objetivos fundacionales y de haberse transformado en una estructura impotente frente a los hechos internacionales. Acompañado por el canciller Pablo Quirno, el ministro de Economía Luis Caputo y el embajador ante la ONU Francisco Tropepi, el mandatario nacional centró su intervención de 19 minutos en la causa de la soberanía sobre las Islas Malvinas, la crítica a las agendas globales de regulación y la defensa de un modelo de libre mercado e innovación tecnológica.
En su exposición, Milei reiteró que la recuperación de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes constituye una «causa nacional» y acusó a la ONU de haber decidido «mirar para el otro lado» frente a la disputa territorial. El Jefe de Estado recordó que hace medio siglo la misma Asamblea aprobó la Resolución 3149, la cual insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en el área mientras persista el conflicto; sin embargo, denunció que actualmente avanza el proyecto británico Sea Lion para la extracción no autorizada de petróleo en la plataforma continental argentina (Cuenca Malvina Norte) mediante licencias que la Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas.
«¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad? No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos, pierde lo más importante: pierde su autoridad», aseveró el mandatario ante el plenario.
Frente a esto, el Presidente contrapuso las tradicionales acciones puramente discursivas con lo que definió como una «defensa pacífica, práctica y efectiva», detallando la presentación de notas de desaliento, herramientas jurídicas, sanciones a empresas operadoras y proveedores, y el envío al Congreso del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Asimismo, desestimó la aplicabilidad del principio de libre determinación al argumentar que se trata de una población implantada por la potencia ocupante. No obstante, reiteró la llamada a reanudar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido —cuyo primer ministro Andy Burnham había ratificado la posición británica un día antes en el mismo estrado— e invitó al sector energético internacional a invertir en Vaca Muerta, advirtiendo que «no seremos indiferentes frente a quienes exploten recursos bajo ocupación externa ilegal».
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El discurso presidencial incluyó duras calificaciones hacia la conducción y el funcionamiento administrativo de la ONU, a la que definió como una «casta de parásitos, disfrazados de burócratas bien intencionados» y un «leviatán burocrático». Milei cuestionó los sesgos geopolíticos del foro al denunciar que supuestos defensores de derechos humanos hayan amparado a dictaduras o votado sistemáticamente contra Israel mientras guardaban silencio frente al terrorismo islámico o el genocidio de cristianos en África.
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En materia de políticas globales, rechazó el impacto de la Agenda 2030 —en lo relativo a regulaciones económicas, perspectiva de género, ambientalismo e inmigración— y vaticinó el fracaso de la Agenda 2045. Uno de los pasajes más severos estuvo dedicado a la gestión internacional de la pandemia de Covid-19, la cual tildó de «experimento global de control social disfrazado de ciencia» y «genocidio», recordando que bajo esa premisa la Argentina resolvió retirarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pese a los embates, aclaró que la nación seguirá participando de foros multilaterales de buena fe, remarcando que «no confundimos cooperación con subordinación».
En el plano de las relaciones internacionales, el Presidente ratificó el alineamiento «sin ambigüedades» de la Argentina con Estados Unidos e Israel, condenando los ataques del régimen iraní, recordando la designación de la Guardia Revolucionaria Iraní como organización terrorista y la búsqueda continua de justicia por los atentados de 1992 y 1994 en suelo nacional.
Respecto al desarrollo tecnológico, Milei anticipó que la Argentina buscará colocarse a la vanguardia internacional mediante un esquema de libre mercado, sin regulaciones preventivas, con responsabilidad limitada para empresas y beneficios fiscales para atraer inversiones en Inteligencia Artificial. Comparó esta tecnología con la «fábrica de alfileres del siglo XXI» de Adam Smith y rechazó el control estatal preventivo motivado por el miedo. Como detalle simbólico registrado por los cronistas en Nueva York, el mandatario lució durante la jornada una corbata de Adam Smith que perteneció al economista Milton Friedman.

