SáBADO, 18 DE JUL.

“Somos muy sensibles a la discontinuidad presupuestaria”: el jefe de la Armada habló del recorte de fondos

Las palabras del jefe de la Armada Argentina, Juan Carlos Romay, se dieron días después de que el gobierno de Javier Milei aplicara un ajuste presupuestario en diversas áreas, entre ellas en la Armada Argentina, donde el recorte sería de $27.040 millones.

 

El jefe de la Armada Argentina, Juan Carlos Romay, escribió este domingo, al conmemorarse el 212° aniversario de la creación de la Marina de Guerra, una columna para el medio Infobae, en donde observó que la institución que dirige es “sensible a la discontinuidad presupuestaria”, lo que limita sus respuesta a la hora de proteger recursos estratégicos. La nota de opinión se dio días después de que el gobierno de Javier Milei recortara el presupuesto en el área de Defensa.

“Las Armadas son muy sensibles a la discontinuidad presupuestaria. Un buque sin mantenimiento pierde disponibilidad. Un sistema de armas sin actualización queda obsoleto. Un stock crítico sin reposición deja a la Fuerza sin respuesta. La preparación para escenarios complejos exige estabilidad y planificación de largo plazo”, apuntó Romay en el texto. Además, pidió fortalecer la base industrial de Defensa: “Depender demasiado de proveedores externos amplía vulnerabilidades y reduce la libertad de acción. Mantener, reparar y eventualmente producir medios navales en el país no es un lujo, es autonomía estratégica”.

“El Atlántico Sur es una de las claves más poderosas y menos aprovechadas para el desarrollo económico, social y cultural del país, sin embargo, otros actores internacionales conscientes de esta potencialidad invierten gran cantidad de recursos en su aprovechamiento, ocupando espacios que nosotros no ocupamos. Lo que ocurre a miles de kilómetros, en el Golfo Pérsico o en el Mar Rojo, nos interpela directamente. No porque el conflicto vaya a trasladarse a nuestras costas, sino porque revelan que las rutas marítimas globales son vulnerables. Esa vulnerabilidad afecta el precio del combustible, las cadenas logísticas, la disponibilidad de bienes y la seguridad energética de naciones que, como la Argentina, dependen del océano para comerciar y crecer”, observó el jefe de la Armada argentina.

Y completó: “La vida y la grandeza de la República Argentina dependen principalmente de su intercambio comercial. La cantidad de productos que importa y exporta nuestro país asciende a miles de millones de pesos, y de ese movimiento comercial vive y prospera, directa e indirectamente, casi la totalidad de nuestros habitantes. Ese intercambio es en más de un 90% por vía marítima. El control efectivo de los espacios marítimos argentinos es fundamental para garantizar la seguridad, el desarrollo económico y la soberanía del país en el siglo XXI”.

Romay destacó que la ciberseguridad es clave para evitar ataques informáticos en flotas: “El control del mar ya no se define por quién tiene más buques, sino por quién entiende mejor lo que ocurre en el agua. Hoy se combinan drones, misiles de precisión, guerra electrónica y manipulación de identidades. Los buques militares y civiles poseen hoy la capacidad para explorar el mar, extraer recursos vivos y no vivos, realizar relevamientos del fondo marino en nuestros espacios marítimos jurisdiccionales afectando directamente nuestra seguridad y defensa sin poder ser detectados a tiempo”.

En este sentido, apuntó que los espacios marítimos son “estratégicamente críticos para la defensa, seguridad, economía, bienestar y desarrollo de la República”, dado que en sus aguas convergen recursos (como la pesca, energía y minerales) y rutas globales.

“A diario buques extranjeros operan en el límite de nuestra Zona Económica Exclusiva, poniendo a prueba las capacidades de la Armada Argentina para el control del mar. Durante años, la respuesta fue simple: detectar, hacer presencia y actuar. Ese enfoque quedó obsoleto. Hoy debemos pasar de la vigilancia al conocimiento del entorno marítimo. No basta saber quién está en el mar; hay que comprender sus patrones de comportamiento, sus lógicas y sus vínculos”, cerró Romay.

A pesar de que el almirante dejó en claro todo lo que aún resta avanzar en las tareas de patrullaje marítimo, en los últimos días el gobierno de Javier Milei aplicó un recorte presupuestario que abarcó a diferentes áreas de gestión, entre ellas Defensa: el ajuste sería de $59.600 millones, pero la Armada sería el organismo más afectado, con una pérdida de $27.040 millones; mientras que en el Ejército la baja sería de $12.600, en la Fuerza Aérea de $16.500 millones y en el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de $3.762 millones.

Acto con funcionarios nacionales

Mientras la columna era publicada en Infobae, Romay participó este domingo del acto por el 212° aniversario de la creación de la Marina de Guerra, el cual tuvo lugar en la Base Naval Puerto Belgrano, ubicada en la localidad bonaerense de Punta Alta, y contó con la presencia del ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno.

“La Armada Argentina tiene la misión primordial de proteger vastos espacios marítimos y fluviales de jurisdicción e interés nacional. Por ello, aspiramos a recuperar capacidades navales y submarinas, que contribuyan a optimizar esa misión en la inmensidad de nuestros mares”, expresó el almirante en su discurso.

“La situación geográfica y conformación física de nuestro país nos obligan a mirar al mar. La Argentina es un país bicontinental y oceánico, por lo cual el Atlántico Sur constituye un escenario estratégico para la Nación, en virtud de los vastos espacios marítimos de nuestro mar territorial, zona económica exclusiva, zona continua y extensa plataforma continental, ricos en recursos naturales, con acceso a los pasajes interoceánicos y una proyección privilegiada hacia la Antártida”, destacó el jefe de la Armada Argentina.

Para cerrar, expresó que tienen el “firme apoyo” del Ministerio de Defensa y del Gobierno nacional, que dotaron de instrumentos para el “reequipamiento militar argentino”. Esto se debe a que a inicios de mayo, mediante el Decreto 314/2026, el presidente Javier Milei dispuso que el 10% de lo que se recaude con la privatización de empresas estatales se destinará a jurisdicción presupuestaria del Ministerio de Defensa.

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