El Reino Unido resaltó hoy que “avanzan bien” las tareas para limpiar los campos minados en las Islas Malvinas que aún conservan artefactos explosivos del conflicto bélico de 1982, al tiempo que estima que en los próximos dos años se barrerán 46 áreas.

En el marco de la Fase 5 del proyecto británico de barrido de minas, el jefe de Contraproliferación del Centro de Control de Armas del Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Robert Tinline, recorrió el archipiélago del Atlántico Sur junto al integrante del Centro de Armas Convencionales del Departamento de Defensa británico, John Stroud-Turp; y el asesor estratégico del proyecto de desminado, Alistair Criab.

“El proyecto avanza bien”, sostuvieron los funcionarios británicos, al tiempo que precisaron que las actividades se desarrollan dentro del presupuesto de 20 millones de libras esterlinas que se había fijado en septiembre pasado.

En ese mes, cuando se anunció el comienzo de una nueva etapa del plan de retiro de artefactos explosivos, el ahora canciller británico, Alan Duncan, había manifestado que “los campos minados han sido un duradero y no deseado legado del conflicto bélico de 1982 y el Reino Unido continúa su compromiso de remover el material explosivo”.

De acuerdo a los datos del proyecto, la intención es que en los próximos dos años se proceda al barrido de 46 campos minados ubicados en las afueras de Puerto Argentino y en la zona de Monte Longdon.

Asimismo, esta etapa del plan incluye un relevamiento técnico en áreas en las que no hay antecedentes en materia de minado y se hace necesario establecer el alcance de la contaminación.

Los expertos británicos llevan retirados desde 2009 más de cuatro mil minas anti-personales y más de mil anti-vehículos, lo que llevó a liberar más de 7 millones de metros cuadrados de terreno de los 30 campos que tenían artefactos explosivos plantados por las tropas argentinas durante la Guerra de Malvinas.

De acuerdo a estimaciones, durante el conflicto bélico de 1982 las Fuerzas Armadas colocaron alrededor de 20 mil minas antipersonales y unas cinco mil destinadas a eliminar vehículos británicos que desembarcaran en las islas.

En declaraciones al periódico isleño Penguin News, el jefe de la Oficina de Medio Ambiente del Gobierno británico que gobierna el archipiélago, Nick Rendell, explicó que algunos campos que fueron desminados continúan alambrados y con prohibición de ingreso a vehículos y peatones para priorizar la “recuperación de la vegetación” autóctona.

“A medida que las áreas se recuperan, se remueven los alambrados perimetrales. En otros casos se han removido más tempranamente cuando se entiende que la recuperación verde viene bien”, indicó.

En tanto, a partir de 2018 los especialistas se enfocarán en el barrido de los campos sometidos a un relevamiento técnico, como la Bahía de Yorke, la Península de Freycinet y las zonas próximas a ellas.