La canasta básica aumentó 9,5% en el último trimestre: un rosarino necesitó $402.631 en marzo para no ser pobre
La Usina de Datos de la UNR mide las canastas total (pobreza) y básica (ndigencia) para diferentes tipos de horas. Así, un adulto y dos menores no propietarios necesitaron el mes pasado $973.835 para no ubicarse debajo de la línea de pobreza.
- Economía
- Abr 28, 2025
Un rosarino de entre 30 y 60 años necesitó en marzo al menos $402.631 para no ser pobre, mientras que ubicarse por encima de la línea de indigencia fueron necesarios $147.436, según el último informe de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Una familia de referencia -integrada por dos adultos y dos menores, propietarios de una vivienda– en el tercer mes del año requirió $1.198.406 para no ser pobre y $458.526 para saldar las necesidades alimentarias básicas (y no caer en la indigencia).
En marzo, y con respecto a febrero, la Canasta Básica Total (CBT, que establece el umbral de pobreza) creció 3,6%, mientras que acumuló un alza del 9,5% en el primer trimestre del año. Al comparar con igual mes del año pasado, la suba acumulada es del 28,9%. En cuanto a la Canasta Básica Alimentaria (CBA, línea de indigencia), la suba mensual fue del 5,8%, la trimestral del 12,5% y la internaual trepó el 29,9%.
A modo de referencia, en marzo del año pasado la CBT para un adulto costaba $312.334; en diciembre pasado $367.640; y en febrero $388.824.
La Usina de Datos entendió que la suba en la Canasta Básica Alimentaria estuvo impulsada por el aumento de algunos productos frescos, como raíces y tubérculos (+63,7%) y verduras y hortalizas (+37%). En cambio, aceites y grasas bajaron un 1,5%; las frutas se desplomaron un 20,1%; y las legumbres un 8,2%.
En menor medida, también subieron azúcares y dulces (7,5%), bebidas y jugos (1,4%), carnes (3,3%), cereales y derivados (1,2%), condimentos (2,9%), huevos (5,6%), lácteos (0,2%) y pan (4,1%).
“Marzo estuvo marcado por un aumento generalizado en los precios de alimentos frescos, lo que impulsó fuertemente la CBA, impactando significativamente sobre la CBT. Esto indica que el peso de los alimentos en el consumo total aumentó, fenómeno que suele observarse en contextos inflacionarios, especialmente en los hogares de menores ingresos”, apuntó el estudio.
Impacto en los hogares
En el caso de una familia de referencia -integrada por dos adultos y dos menores, propietarios de una vivienda- en el tercer mes del año se requirieron $1.198.406 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y $458.526 para saldar las necesidades alimentarias.
Pero además de un adulto sólo y una familia tipo, la Usina de Datos contempló tres tipos de hogares más: uno conformado por un adulto y dos menores -no propietarios- necesitó en marzo $973.835 para cubrir la Canasta Básica y $319.936 para pagar la Canasta Alimentaria; para una pareja de jubilados, estos montos fueron de $583.477 y $221.154; mientras que un grupo conformado por un adulto y un adolescente necesitó $915.966 para no ser pobre y $300.770 para no caer en la indigencia.
¿Cuáles fueron los mayores gastos?
El informe señaló que el mayor gasto -tanto de un adulto sólo como de una familia- estuvo en alimentos y bebidas, donde se llegó a destinar cerca del 30% de los ingresos. El transporte y las comunicaciones representaron entre el 15% y el 20% de los gastos; mientras que entre el 10% y el 20% del dinero se destinó a pagar gastos de vivienda y servicios básicos.
“Los hogares no propietarios destinan una proporción mayor de su gasto total al rubro ‘Vivienda y Servicios’ (26,7%) que los propietarios (10,4%). En contraste, los hogares propietarios destinan un mayor porcentaje a ‘Alimentos y bebidas’. Los hogares con menores de 18 años destinan un 4,2% del gasto a educación frente al 1,2% en hogares sin menores. En contraposición, el gasto en salud en hogares con niños y niñas es menor en comparación a aquellos integrados solo por mayores de edad”, indicó el informe.
Y añadió: “En hogares con personas mayores de 65 años, el gasto en salud asciende a 10,5% comparado con el 5,5% en el resto de los hogares. En cambio el gasto en educación es significativamente menor, 0,8% frente al 3,3% en hogares sin mayores”.


