Martín Kohan: “Si en una sociedad la humillación se instala como normalidad, la degradación llega a todos”
El escritor y docente universitario habló en exclusiva con Conclusión y analizó distintos discursos que circulan actualmente en el debate público.
- Conclusion TV
- Por Lautaro Zeballos
- May 11, 2025
El escritor y docente universitario Martín Kohan advierte desde hace tiempo que hay una práctica sostenida de degradación y humillación del otro ejercida desde el poder del Estado. El presidente Javier Milei -dice- la ejecuta con constancia, a la vez que monta escenas en las que la verdad y la mentira no importan, ya que el objetivo es dañar a quien resultó elegido como blanco de los ataques.
“Hay una práctica sostenida de la degradación y la humillación del otro. A medida que se ejerce desde el poder del Estado, es amplia y constante. Si no nos toca entrar en escena como humillador o humillado, asistimos diariamente al espectáculo de la humillación. No hay manera de que eso no nos esté tirando para abajo a todos. Si en una sociedad la práctica de la humillación se instala como normalidad, la degradación nos llega todos”, planteó Kohan en una entrevista exclusiva con Conclusión.
Asimismo, el escritor y crítico literario señaló que el presidente Javier Milei es, precisamente, alguien que no puede parar de agredir y humillar. “Las formas no son menores. Yo no las minimizaría, no son un mero complemento de algo verdaderamente sustancial que es el contenido. Este solicita una determinada forma y la forma, en algún punto, decide el contenido. No existe el contenido con independencia de la forma. No es un suplemento que se puede quitar o poner, relegar o descartar, para quedarse con el contenido y ya, porque ese contenido ya está decidido en algún punto por la forma. Lo que queda constante en el Jefe de Estado es la forma violenta”, apuntó.
En este escenario, aparece otro agravante. Actualmente se montan escenas en las que la verdad y la mentira no importan. Hay -advierte Kohan- una especie de legitimación del decir cualquier cosa. Los buenos argumentos y la fundamentación histórica, al momento de debatir, dejan de funcionar en la medida que no se recupere la distinción entre lo sustancial y el dislate.
Aun así, el escritor y docente universitario aclaró que “los debates no funcionan como el boxeo” e instó a “hacer a un lado la fantasía del noqueador”.
“En el desarrollo de las discusiones hay que hacer a un lado la fantasía del noqueador. Debemos que seguir peleando y eso no funciona como el boxeo. Los debates no empiezan cuando uno llega ni terminan porque uno quiere”, acentuó.

