Organizaciones de jubilados realizarán este miércoles una nueva marcha en las inmediaciones del Congreso para reclamar un aumento en los haberes, la restitución de los medicamentos gratuitos del PAMI y contra el veto del presidente Javier Milei a la ley que establecía un incremento en los ingresos del sector.

Los jubilados se darán cita como todos los miércoles a las 17 en las cercanías del Congreso, donde el Ministerio de Seguridad suele desplegar el operativo de las fuerzas policiales para garantizar el cumplimiento del protocolo antipiquetes.

La semana última se registraron una serie de incidentes entre la Policía Federal y los manifestantes cuando los efectivos intentaron evitar que la protesta afecte el tránsito en la intersección de Callao y la Avenida Rivadavia.

Como producto de la represión, los agentes de la Policía Federal agredieron al padre Francisco «Paco» Olveira, que se encontraba en la movilización, así como también a otros manifestantes que resultaron heridos.

Tras la represión el Padre Paco, convocó a curas y monjas a marchar contra el ajuste, y en homenaje al Papa Francisco

Luego de la agresión sufrida el miércoles mientras se manifestaba junto a los jubilados en el Congreso, Francisco Olveira, conocido como el Padre Paco, llamó a “curas y monjas a marchar el próximo miércoles”, en contra del ajuste y como homenaje al papa Francisco-

El Padre Paco contó que se encuentra mejor después del corte que sufrió debajo del ojo derecho, producto de la agresión policial cuando intentó ayudar a un jubilado que estaba tirado en el piso. “La respuesta es la represión, todos los miércoles de una forma muy violenta empiezan a empujar a los jubilados y jubiladas, después hay gases, después hay gas pimienta”, sentenció.

Olveira, que integra el grupo Opción por los pobres, se había acercado al Congreso para apoyar el reclamo de los jubilados y contra todas las medidas de ajuste que realiza continuamente el Gobierno, y contó que durante la movilización se encontró a un cura de 75 años, con un bastón, que marchaba para defender los derechos de los más vulnerables. “Me duele el alma”, cerró.