Trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica rechazan la privatización de centrales nucleares y denuncian el desguace del sector
Con banderazos, asambleas y cartas abiertas, los empleados de la CNEA manifestaron su repudio a la posible privatización de Nucleoeléctrica Argentina S.A. También alertaron sobre el vaciamiento del área nuclear, la paralización de proyectos estratégicos y condiciones laborales críticas.
- Gremiales
- Sep 25, 2025
Trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) llevaron adelante distintas acciones en todo el país para expresar su rechazo a la posible privatización de las centrales nucleares. Con banderazos, asambleas, entrega de volantes y la lectura de una carta abierta dirigida al presidente del organismo, denunciaron el «desguace» del sector nuclear argentino, la paralización de proyectos clave y una creciente precarización laboral que, según indicaron, pone en riesgo la soberanía tecnológica y energética del país.
Las protestas se realizaron este jueves en diferentes sedes de la CNEA, incluyendo un banderazo en el edificio de Constituyentes (CABA), una carta abierta leída en Bariloche, y asambleas con distribución de material informativo en los centros de Ezeiza y Mendoza. Todas estas acciones tuvieron como eje el repudio a la privatización de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), empresa pública que opera las centrales nucleares del país.
En un comunicado emitido por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) dentro de la CNEA, se denunció que el Gobierno nacional impulsa la entrega del paquete accionario de la CNEA en NA-SA, dejando afuera a uno de los principales actores del desarrollo nuclear argentino.

En ese sentido, acusaron a la gestión del presidente Javier Milei de intentar vender la empresa a capitales privados “con el único objetivo de apropiarse del superávit que genera NA-SA”, en un proceso que califican como una “entrega de la soberanía nacional”.
Asimismo, los trabajadores advirtieron que la privatización de NA-SA es solo una parte de un proceso más amplio de «desmantelamiento» del sector nuclear estatal, que incluiría la paralización del proyecto CAREM, la «entrega» de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), la privatización de la producción del reactor RA-10, y la cancelación de proyectos estratégicos debido a la falta de presupuesto.
También remarcaron que los recortes salariales, jubilaciones compulsivas y la falta de pases a planta permanente están provocando la renuncia de personal calificado y el éxodo de profesionales jóvenes.

Además, el comunicado denuncia que más del 80% del personal cobra salarios por debajo de la línea de pobreza, mientras que las jubilaciones forzadas afectan el funcionamiento de áreas completas. En este contexto, los becarios y contratados “abandonan el organismo por salarios indignos”, agravando aún más la crisis operativa de la CNEA.
Los trabajadores también dirigieron críticas al presidente de la CNEA, Germán Lavalle, quien, según expresaron concentra múltiples cargos simultáneos (vicepresidente de NA-SA, vicepresidente de INVAP, director de CONUAR y presidente del Consejo Nuclear Argentino). En este sentido, exigieron una recomposición salarial urgente, el pase a planta permanente para becarios y contratados, un presupuesto acorde al funcionamiento del organismo, y el fin del vaciamiento y la privatización del sector nuclear argentino.
Finalmente, advirtieron que mientras el desarrollo nuclear nacional se frena deliberadamente, se promueve la dependencia tecnológica extranjera y se fugan divisas equivalentes al costo de dos centrales CAREM en apenas dos días. Para los trabajadores, el actual esquema de decisiones «pone al Estado al servicio de intereses privados y no de la soberanía energética del país».

