La actividad económica crece de forma “frágil e irregular”: ¿qué pasará con la inflación y el dólar?
Un informe de Industriales Pymes Argentinos (IPA) señaló que hay un crecimiento de la actividad económica, pero el mismo “se concentra en muy pocos sectores y no logra convertirse en una mejora transversal que llegue al conjunto de la economía”.
- Economía
- Sep 29, 2025
A pesar de que la actividad económica creció en julio y acumuló nueve meses en alza, el observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA) alertó que esa mejora es “desigual” y sólo beneficia a “sectores concentrados de la economía”. El organismo también analizó qué podría pasar con la inflación y con el dólar en los próximos meses, aunque estas variables estarán atadas a lo que ocurra en las elecciones legislativas del 26 de octubre.
En junio, en comparación con igual mes del año pasado, el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) mostró un crecimiento del 2,9% y consolidó nueve meses consecutivos de expansión luego de la profunda recesión de 2024. No obstante, al comparar con los datos de junio, se aprecia una caída del 0,1%, lo que da cuenta de una recuperación “frágil, irregular y heterogénea”.
El informe de IPA observó: “Este desempeño responde más a un rebote post-recesión y a la baja base de comparación interanual, que a una mejora genuina y sostenida de la economía, con sectores clave como la industria, la construcción y el comercio minorista aún operando en negativo. La expansión se concentra en el sector financiero e hidrocarburos, mientras la economía real enfrenta el lastre de tasas de interés prohibitivas y un consumo deprimido”.
Y añadió: “El contraste entre el crecimiento interanual y la debilidad intermensual revela que la economía no logra consolidar un sendero de expansión estable. Las altas tasas de interés, la inestabilidad cambiaria y el deterioro del consumo interno actúan como frenos, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes), que son las más expuestas a la falta de crédito y a la caída del poder adquisitivo de la mayoría de la población. En otras palabras, el rebote estadístico de la actividad existe, pero convive con una economía real que sigue enfrentando serias dificultades para recuperar el dinamismo”.
“En síntesis, el repunte de la actividad en julio luce más como un rebote estadístico tras la caída histórica de 2024 que como una recuperación genuina. El crecimiento existe, pero se concentra en muy pocos sectores y no logra convertirse en una mejora transversal que llegue al conjunto de la economía”, cerró el informe.
La baja de precios se hace desear
En el mismo informe desde IPA recordaron que la inflación de agosto fue del 1,9% –ubicándose en los mismos valores de julio–, mientras que el acumulado interanual fue del 33,6%. “Este estancamiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) sugiere un agotamiento de la política contractiva, evidenciado por la persistencia de incrementos en servicios (+2,5%) y precios regulados (+2,7%)”, indicó el estudio.
Si bien reconoció que los precios se desaceleraron en comparación con los picos registrados en 2023 y 2024, observó que “el nivel anual sigue siendo excesivamente elevado frente a estándares internacionales”.
Además, alertó que en este escenario pueden coincidir una inflación en alza y una economía en caída: “Hay un esquema fiscal y monetario fuertemente contractivo que, lejos de acelerar la deflación, apenas contiene la inercia de precios. El margen de maniobra de la política restrictiva se está agotando, con el riesgo de combinar inflación persistente y estancamiento productivo en un contexto de bajo consumo y marcada contracción de la actividad”.
El informe señaló que los bienes aumentaron, en promedio un 1,6% en agosto con respecto a julio, mientras que los servicios se incrementaron un 2,5% en igual período. “La persistencia de los aumentos en este último punto constituyen un desafío central para la política económica, dado que limita la capacidad de una posible deflación”, sostuvo.
Los rubros que más aumentaron en agosto –según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)– fueron Transporte (+3,6%), Bebidas Alcohólicas y tabaco (+3,5%), Restaurantes y hoteles (+3,4%), Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (+2,7%), Educación (+2,5 %), Bienes y servicios varios (+2,2%) y Comunicación (+1,9%).
En contraste, los aumentos más moderados se registraron en Salud (+1,7%), Alimentos y bebidas (+1,4 %), Equipamiento y mantenimiento del hogar (+0,9%), Recreación y cultura (+0,5%) y Prendas de vestir y calzado (-0,3 %).
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, las consultoras privadas proyectan una inflación mensual de entre el 1,8% y el 2% para septiembre. Esta estimación refleja estabilidad respecto al 1,9% registrada en agosto, en línea con la tendencia de moderación observada en los últimos meses.
¿Qué pasará con el dólar?
Tras la derrota electoral que el oficialismo sufrió en las elecciones que tuvieron lugar en la provincia de Buenos Aires el pasado 7 de septiembre, el tipo de cambio entró en una fase de alta volatilidad, por lo que el Banco Central se vio obligado a vender reservas y reducir su stock a unos 39.000 millones de dólares, cifra considerablemente menor a los 43.000 millones registrados en agosto.
Ante el escenario de un posible colapso, el gobierno de Javier Milei recibió un auxilio del Tesoro estadounidense con un respaldo explícito del Fondo Monetario Internacional (FMI). Si bien aún no se concretaron desembolsos, los anuncios lograron que el peso recupere algo de poder en los últimos días.
“Las reservas netas se mantienen en niveles críticos, limitando la capacidad de respuesta ante eventuales shocks. La brecha cambiaria se contiene mediante políticas monetarias restrictivas que elevan el costo del crédito, afectando particularmente al sector productivo. La evolución del tipo de cambio hacia fin de año estará condicionada por los resultados electorales de octubre y la materialización efectiva de los apoyos financieros internacionales anunciados. En pocas palabras, la supervivencia del plan económico está atada a los salvatajes de urgencia, y la estabilidad cambiaria dependerá tanto del resultado electoral como de la llegada efectiva de los dólares frescos desde los Estados Unidos”, sostuvieron desde IPA.
Y añadieron: “Actualmente el dólar oficial minorista ronda los $1.385 en el Banco Nación, mientras que el blue se ubica alrededor de los $1.410. En paralelo, el Banco Central mantiene las tasas de interés en niveles muy elevados y reforzó los encajes bancarios con la finalidad de absorber la liquidez e intentar estabilizar la demanda de pesos. Estas medidas buscan contener la corrida, pero vuelven más caro el crédito, asfixia financieramente a las pymes y deprime el consumo y la inversión productiva”.
Para cerrar, el documento señaló que, con reservas por debajo de los 40.000 millones de dólares, el margen de maniobra es “limitado”. Los analistas estimaron que, de aquí a fin de año, el dólar podría moverse entre los $1.450–$1.500 y las tasas de interés seguirán en niveles prohibitivos para las pymes.








