JUEVES, 04 DE JUN.

En los supermercados rosarinos “hay realmente una baja considerable en lo que es el consumo diario”

El vocero de la Cámara de Supermercados de Rosario, Juan Manuel López Raidó, dijo que las ventas no levantan, salvo los días de ofertas bancarias. La gente “elige el precio antes que la marca”.

 

La política de control de la inflación por medio del ancla salarial, con una reducción de la capacidad del poder adquisitivo de los sectores con ingresos fijos, redunda en una caída del consumo que se refleja en los supermercados locales. “El poder adquisitivo del consumidor ha mermado de tal manera que tampoco -más allá de las ofertas que se están brindando y se están tentando las góndolas-, no son suficientes como para poder generar un impacto en la compra”, dijo a Conclusión el vocero de la Cámara de Supermercados de Rosario, Juan Manuel López Raidó.

“Hay una realidad que tenemos, una marcada recesión en la cual obviamente esta posibilidad de que se iban a generar algunas peleas en las marcas para poder tener precios a la baja, ocurrió que se mantuvieron los precios estables, pero obviamente el poder adquisitivo del consumidor ha mermado”, sostuvo el supermercadista.

 

 

López Raidó explicó que en los últimos tiempos se observa “un consumidor mucho más racional, mucho más testeador de las góndolas de los supermercados, lo cual obliga justamente al supermercadismo a generar políticas de visualización de productos, donde el consumidor pueda visualizar los diferentes tipos de precios y poder elegir la mejor oferta, que es lo que hoy por hoy estamos visualizando que el consumidor se vuelca”.

Para el vocero, “ante una variable de ofertas de un mismo producto, el consumidor se vuelca directamente al de menor valor. En ese sentido, agregó que “esa es una realidad que se está operando día a día y se están planteando estrategias para que el consumidor tenga ese tipo de alternativa, más allá de las segundas y terceras marcas, que son las que se está volcando fuertemente el consumidor”.

Además, los comerciantes del rubro observan que se están comprando, más que nada, los productos de la canasta básica y, quizás, se están dejando de lado algunos productos como gaseosas, bebidas alcohólicas”.

 

 

Entre predio y marca, el consumidor promedio resigna calidad. “Vemos a un consumidor que testea, verifica, controla precios, chequea y compara con otro tipo de producto y realmente va a precio. Lo que yo digo va a precio es que elige el precio a diferencia de la marca”.

Para López Raidó, “ya no importa tanto la marca, si era una marca líder, sino que importa que ese producto se tenía que comprar para llenar una necesidad en la canasta, y esa persona elige ese producto, pero va a precio. El producto con un precio más bajo es elegido por el consumidor”.

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