DOMINGO, 19 DE JUL.

¿De qué se trata la Doctrina Monroe, que Estados Unidos aplica 200 años después bajo la modalidad “Corolario Trump”?

El 4 de diciembre pasado la Casa Blanca publicó la actualización de la doctrina dictada en 1823 por el entonces presidente James Monroe. La nueva versión incluye migraciones y narcotrárfico.

 

La Casa Blanca, bajo la presidencia de Donald Trump, publicó en diciembre de 2025 una Estrategia de Seguridad Nacional que reafirma la Doctrina Monroe, apodada «Corolario Trump», buscando restaurar la hegemonía estadounidense en el hemisferio occidental, bajo la excusa de controlar “la migración y el narcotráfico”, y contrarrestar la influencia china, mediante un mayor intervencionismo, presencia militar y cooperación forzada con gobiernos latinoamericanos, generando preocupación y debates sobre una nueva era de control continental.

El «Corolario Trump» de la Doctrina Monroe, originalmente de 1823, declara al hemisferio occidental como esfera de influencia exclusiva de EE. UU.. Los objetivos declarados son el control migratorio para “mantener la estabilidad para prevenir migraciones masivas hacia EE. UU.”, así como la lucha antinarcóticos mediante lo que denomina la “cooperación contra cárteles y narcotraficantes, con posible uso de fuerza letal”.

Además, según el texto, procura contener a China y repeler el poder económico y político del país asiático chino en la región y afirmar la preeminencia estadounidense en el continente americano, a través de una mayor presencia militar, presión sobre gobiernos y alineación con aliados ideológicos.

La Doctrina Monroe “Corolario Trump” es un documento de 33 páginas publicado el 4 de diciembre pasado por la Casa Blanca, que eleva su doctrina de “Estados Unidos primero” y establece una reajuste de la política exterior estadounidense por parte del Gobierno, que va desde la redistribución de recursos militares en el hemisferio occidental hasta la adopción de una postura de confrontación sin precedentes hacia Europa.

 

 

La estrategia se centra en el llamado de Trump a un “reajuste” de la presencia militar estadounidense en el hemisferio occidental para contrarrestar la inmigración, el narcotráfico y lo que describe como el auge de potencias adversarias en la región.

También incluye el objetivo de desplegar una mayor presencia de la Guardia Costera y la Armada en la región, así como otros despliegues para “asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluyendo, cuando sea necesario, el uso de fuerza letal”.

El documento enmarca esto como parte de un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe, un llamado presidencial de 1823 para que las potencias europeas respeten la esfera de influencia de EE.UU. en Occidente.

“Estados Unidos debe tener una posición preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permita afirmarnos con confianza donde y cuando sea necesario en la región”, afirma el documento.

La original

La Doctrina Monroe, proclamada por el presidente James Monroe en 1823, fue una política exterior de EE.UU. que advertía a las potencias europeas contra la colonización o intervención en América, estableciendo que el continente no debía ser recolonizado y que cualquier intento sería visto como un acto hostil, bajo el lema «América para los americanos», marcando el rechazo al colonialismo europeo y sentando bases para el expansionismo estadounidense futuro, aunque inicialmente EE.UU. no tenía el poder para aplicarla plenamente.

El presidente Monroe articuló por primera vez la doctrina el 2 de diciembre de 1823, durante su séptimo discurso anual sobre el Estado de la Unión ante el Congreso de los Estados Unidos (aunque no llevaría su nombre hasta 1850).

En ese momento, casi todas las colonias españolas en América habían logrado o estaban cerca de la independencia.

Monroe afirmó que el Nuevo Mundo y el Viejo Mundo seguirían siendo esferas de influencia claramente separadas y, por lo tanto, los esfuerzos adicionales de las potencias europeas para controlar o influir en los estados soberanos de la región se considerarían una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos.​

A su vez, EE.UU. reconocería y no interferiría con las colonias europeas existentes ni se entrometería en los asuntos internos de los países europeos. Como carecía de una armada naval y un ejército terrestre potentes en el momento de la proclamación de la doctrina, las potencias coloniales la ignoraron en gran medida.

Si bien el Imperio británico la aplicó con éxito en parte, y la utilizó como una oportunidad para hacer cumplir su propia política de Pax Britannica, la doctrina se quebró varias veces a lo largo del siglo XIX, en particular con la segunda intervención francesa en México.

Sin embargo, a principios del siglo XX, los propios Estados Unidos pudieron aplicar con éxito la doctrina, y se la consideró un momento decisivo en la política exterior de los Estados Unidos y uno de sus principios más antiguos.

Últimas Noticias