JUEVES, 04 DE JUN.

Caputo ratificó que la inflación será menor al 1% desde agosto, pero el precio del petróleo podría complicar sus planes

Mientras que el ministro de Economía está confiado en concretar su idea de "inflación cero", el especialista Gabriel Caamaño alertó que el ajuste fiscal por sí solo no alcanza para sostener una desinflación rápida sin costos económicos.

 

El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, ratificó que la inflación se ubicará por debajo del 1% mensual a partir del segundo semestre de este año. Sin embargo, la escalada bélica en Medio Oriente puso en riesgo estas proyecciones: especialistas alertaron que el fuerte salto en el precio del petróleo impactó en la economía mundial, afectando de forma directa a la inflación, las decisiones de política monetaria y la dinámica de los mercados financieros.

Tras el cierre de la Argentina Week 2026, Caputo analizó los indicadores de coyuntura y las expectativas de los mercados internacionales y aseguró que la dinámica de precios convergerá a estándares globales “más tarde o más temprano”.

Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) ubicaron a la inflación de febrero en un 2,9%, replicando el valor registrado en enero. Si bien la cifra interanual se sitúa en un 33,1%, desde Casa Rosada interpretaron a estos números como un estadio de transición influenciado por ajustes en servicios regulados y estacionalidad en alimentos.

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Caputo ratificó el objetivo planteado por Milei, en cuanto a alcanzar la “inflación cero” o valores próximos a ella en agosto: “La cantidad de pesos está muy controlada y viene creciendo por debajo de la inflación. Eso al final termina en una aumento de precios más bajo. Se siguen haciendo los deberes, no hay déficit fiscal y la política monetaria es acorde”.

El ministro, además, desestimó el fantasma de la estanflación y se apoyó en los registros del Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae), los cuales —según sus palabras— se encuentran en niveles récord.

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Caputo también se refirió al incremento en la morosidad de las familias, que alcanzó un pico del 9,3% en diciembre de 2025, y atribuyó este fenómeno a un “coletazo” del ataque especulativo del año anterior y a la suba de tasas de interés, pero se mostró optimista en que el descenso de la inflación y la normalización de los plazos bancarios acomodarán la situación financiera de los hogares.

¿La guerra alterará los planes de Milei?

El economista Gabriel Caamaño habló con la radio Splendid AM 990 y explicó que el principal interrogante de los inversores es determinar si el aumento del crudo se trata de un fenómeno transitorio o de un cambio con mayor persistencia.

En ese sentido, destacó que el petróleo tiene un peso determinante en la economía global por su impacto sobre la logística y los costos productivos: “Cuando se producen saltos tan rápidos y tan significativos en el precio del petróleo lo que se produce es una retracción de la curva de oferta”.

“Cuando el mercado dice ‘la guerra se larga’, se cae todo. Cuando aparece la expectativa de una negociación o una rendición, se recupera”, describió Caamaño, quien señaló que el factor decisivo es cuánto tiempo se mantendrá la tensión y cuál será la salida política del conflicto.

Uno de los puntos más sensibles es la situación en el Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del petróleo mundial. La persistencia de tensiones en esa zona alimenta el temor a interrupciones en el comercio energético y presiona sobre los precios. En pocos días, el valor del crudo registró subas abruptas.

“Los precios pasaron de 60 y pico de dólares a más de 100 en el caso del Brent”, explicó, y agregó que se trata de movimientos extremadamente rápidos: “Son aumentos que son casi del 100% en una semana”.

Este escenario ya comenzó a alterar las expectativas de política monetaria en las principales economías. Caamaño señaló que en Estados Unidos y Europa se revisaron las proyecciones sobre las tasas de interés: “Hace pocas semanas se discutía si iba a haber tres bajas de tasas en Estados Unidos y ahora esto se esta poniendo en duda. En algunos países europeos incluso empezó a analizarse la posibilidad de subir las tasas ante el impacto inflacionario del petróleo”.

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La incertidumbre también alcanzó a los activos que tradicionalmente funcionan como refugio en momentos de crisis. El economista explicó que tanto el oro como los bonos del Tesoro estadounidense mostraron movimientos inesperados en las últimas semanas. “El oro venía muy apalancado por la expectativa de baja de tasas y con mucha apuesta especulativa”, señaló. Sin embargo, ante las pérdidas de algunos fondos y la necesidad de cubrir retiros de inversores, se produjo una liquidación de posiciones que presionó los precios a la baja.

La situación en Argentina

En el plano local, Caamaño destacó que el principal factor que ayudó a iniciar el proceso de desinflación fue el cambio en la política fiscal, que permitió “modificar las expectativas y reducir la inflación desde niveles muy altos”.

No obstante, advirtió que el ajuste fiscal por sí solo no alcanza para sostener una desinflación rápida sin costos económicos: “Desinflar solo con política fiscal te va a salir muy caro en términos de actividad”.

“El gobierno no armó un régimen monetario claro”, señaló. En ese marco, explicó que la política fiscal quedó prácticamente como la única herramienta para conducir el proceso de estabilización, lo que limita la capacidad de respuesta ante shocks externos –como lo que actualmente sucede con el petróleo– o la necesidad de reactivar la economía.

El economista también describió un escenario interno marcado por debilidad en la actividad: el consumo continúa afectado y los ingresos reales no logran recuperarse plenamente.

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