SáBADO, 18 DE JUL.

A seis años de la declaración de la cuarentena por Covid en Argentina: el día que todo cambió

El 19 de marzo el presidente Alberto Fernández anunció por cadena nacional que al día siguiente, nadie podría salir a las calles, aunque había excepciones por tareas escenciales. Una medida de prevención sanitaria con múltiples consecuencias.

 

Hace seis años el presidente Alberto Fernández anunciaba al país por cadena nacional que había firmado un decreto de necesidad y urgencia: “Todos los argentinos a partir de la cero hora de mañana, deberán someterse al aislamiento social preventivo y obligatorio (Aspo), esto quiere decir que a partir de ese momento nadie puede moverse de su residencia, todos tienen que quedarse en sus casas”. Nacía la cuarenta masiva por la pandemia de coronavirus que modificó hábitos, costumbres y estableció, por un tiempo, una “nueva normalidad”, de la que este viernes se cumplen seis años.

El 20 de marzo de 2020, en línea con decisiones adoptadas en gran parte del mundo tras la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Gobierno dispuso un confinamiento estricto que limitó la circulación de personas a actividades esenciales. El país se paralizó de un día para el otro y comenzó un aprendizaje sobre otra forma de transitar la cotidianidad, plagada de angustias, incertidumbres y preguntas.

 

 

El mundo está atravesado por un pandemia que ha avanzado con mucha velocidad. Ha llegado a América latina y para nosotros el cuidado de la salud es muy importante, por eso hemos tomado el toro por las astas desde el comienzo”, dijo Fernández en aquella conferencia de prensa, flanqueado por los gobernadores de Buenos Aires, Axel Kicillof, de Santa Fe, Omar Perotti, y el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta.

Hasta entonces, la cuarentena regía para quien volvía de un viaje exterior en los países en los que circulaba el virus del Covid.19, y era por 14 días, tiempo en que se manifestaba -o no- la infección. Ya unos días antes el Gobierno había dispuesto la suspensión de las clases, para evitar contagio en las escuelas.

En ese contexto, el país dio un paso decisivo para frenar el contagio masivo mediante la implementación del “aislamiento social, preventivo y obligatorio” en todo el territorio nacional. La medida implicó restricciones como el uso de mascarillas, la prohibición de reuniones masivas y la limitación de salidas a actividades esenciales, entre otras disposiciones.

En los primeros días hubo, para algunos sectores sociales, una suerte de «vacaciones» obligatorias. Con el correr de los días, el aislamiento comenzó a plantear preguntas que los gobiernos fueron resolviendo a su manera. En aquellas primeras noches, en las grandes ciudades del país -entre ellas Rosario- se aplaudía a los médicos que nos cuidaban.

Los artistas empezaron ofrecer espectáculos por medios digitales como el streaming, la solidaridad fue un rasgo inicial del aislamiento obligatorio. Con su extensión en el tiempo, el humor social fue mutando, lógicamente.

 

 

 

En Argentina murieron por contagio con el virus alrededor de 130.000 personas entre 2020 y 2023. De esa cifra, Rosario contó entre 4100 y 4200 víctimas fatales. La cuarentena como método de reducción de daños es aún materia de debate.

El desempeño del país no fue malo en relación a otros que liberalizaron la circulación, pero tampoco se ubica entre los que lograron reducir aún más los contagios y las formas graves de la enfermedad.

La medida, que inicialmente se presentó por 15 días, terminó extendiéndose por más de ocho meses. Hubo aperturas y vueltas al confinamiento cuando la curva de contagios volvió a crecer. Un tiempo que dejó consecuencias sociales, laborales, productivas y subjetivas que aún perduran.

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