El desempleo se ubicó en 7,8% y afecta a 1,1 millones de personas en todo el país
Los datos del Indec correspondientes al primer trimestre de 2026 muestran un mercado laboral que se mantiene estable en términos generales, aunque con altos niveles de informalidad y subocupación. En el Gran Rosario, la desocupación escaló al 8,2% y sumó 10 mil personas sin trabajo en un año.
- Economía
- Jun 22, 2026
El mercado laboral argentino cerró el primer trimestre de 2026 con una tasa de desempleo del 7,8%, equivalente a 1,1 millones de personas que buscan trabajo de manera activa pero no logran conseguirlo. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la tasa de actividad alcanzó el 48,6% y la tasa de empleo se ubicó en el 44,8%, lo que representa a unos 13,5 millones de ocupados. Si bien los indicadores nacionales mostraron una relativa estabilidad respecto del año anterior, persisten señales de fragilidad vinculadas a la informalidad laboral, la subocupación y las dificultades para generar empleo suficiente en algunas regiones del país.
Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la población urbana relevada alcanzó los 30,1 millones de personas. De ese total, el 48,6%, unos 14,6 millones integra la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, personas que tienen empleo o que, careciendo de él, lo buscan activamente y están disponibles para trabajar.
Por su parte, el 51,4% de la población, equivalente a 15,5 millones de personas, se encuentra fuera del mercado laboral. Se trata de estudiantes, jubilados, personas dedicadas a tareas domésticas y otros grupos que no trabajan ni buscan empleo de manera activa.
Dentro de la población económicamente activa, el Indec registró 13,5 millones de personas ocupadas, lo que llevó la tasa de empleo al 44,8%. Esto significa que prácticamente cuatro de cada diez habitantes del país tienen al menos una ocupación remunerada y trabajaron al menos una hora durante la semana de referencia de la encuesta.

Sin embargo, la calidad del empleo continúa siendo uno de los principales desafíos. Del total de ocupados, el 71,8% son trabajadores asalariados, es decir, alrededor de 9,7 millones de personas. De ese universo, apenas el 62,1% cuenta con descuentos jubilatorios y aportes formales, mientras que el 37,9% trabaja sin registración laboral.
Entre los no asalariados, que representan el 28,2% de los ocupados (unos 3,8 millones de personas), predominan ampliamente los trabajadores por cuenta propia. Este grupo concentra el 85,5% de los no asalariados, mientras que el 13% son empleadores y el 1,1% corresponde a trabajadores familiares sin remuneración.
La informalidad laboral sigue siendo uno de los rasgos más preocupantes del mercado de trabajo argentino. Según el relevamiento oficial, apenas el 55,7% de los ocupados se desempeña en condiciones formales, mientras que el 44,2% desarrolla actividades sin acceso pleno a derechos laborales y previsionales.

A esto se suma una elevada proporción de trabajadores con problemas de inserción laboral. Del total de ocupados, el 12,1% se encuentra subocupado, es decir, trabaja menos de 35 horas semanales y desea trabajar más tiempo. Asimismo, el 26,6% aparece como sobreocupado, con jornadas superiores a las 45 horas semanales, mientras que el 53,3% registra una ocupación plena. Otro 8,1% no trabajó durante la semana relevada pese a mantener un vínculo laboral.
Mientras la tasa de desempleo nacional se ubicó en 7,8%, el Gran Rosario registró un indicador superior del 8,2%. El dato implica un incremento de más de un punto porcentual respecto del primer trimestre de 2025 y confirma el deterioro del mercado laboral regional.

La principal explicación radica en el fuerte crecimiento de la oferta de trabajo. En los últimos doce meses se incorporaron unas 27 mil personas al mercado laboral rosarino. Aunque durante ese período se generaron 18 mil nuevos puestos de trabajo, la creación de empleo resultó insuficiente para absorber la demanda, lo que provocó que alrededor de 10 mil personas se sumaran a las filas de los desocupados.
Además, Rosario exhibe una de las tasas de actividad más altas del país, con un 51,2%, muy por encima del promedio nacional. Este indicador refleja una elevada participación de la población en la búsqueda de empleo, pero también una presión constante sobre la capacidad de generación de puestos de trabajo.
La situación se agravó si se compara con el último trimestre de 2025. En apenas tres meses, el Gran Rosario perdió 19 mil empleos, sumó 12 mil nuevos desocupados y registró la salida de unas 8 mil personas de la población económicamente activa.

Otro dato preocupante es el aumento de la subocupación. En el último año se incorporaron unas 9 mil personas a esta condición, llevando la tasa de subempleo a niveles cercanos al 9%.
A nivel territorial, el escenario más crítico se observó en el aglomerado San Nicolás-Villa Constitución, que alcanzó una tasa de desempleo del 10,4% y se convirtió en el conglomerado urbano con mayor desocupación del país. Junto con Bahía Blanca, que registró un índice del 10,1%, fueron las únicas áreas relevadas por el Indec que superaron la barrera de los dos dígitos.
Los datos del primer trimestre reflejan así un mercado laboral que, si bien mantiene cierta estabilidad a nivel nacional, continúa mostrando dificultades para generar empleo de calidad y absorber el crecimiento de la población económicamente activa. En regiones como Rosario, donde la participación laboral es especialmente alta, esa tensión se traduce en mayores niveles de desempleo y subocupación, aun en contextos donde se siguen creando puestos de trabajo.

