MARTES, 14 DE JUL.

Más del 90% de los nuevos ocupados necesitan trabajar más horas para generar más ingresos

Así lo indica un informe del Monitor Sociolaboral de la Universidad de San Martín. Sin embargo, no consiguen ampliar sus horas laborales por la recesión o por el tiempo que ya trabajan.

 

El último informe del Monitor Sociolaboral del Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad de San Martín afirma que “más del 90% de los nuevos ocupados necesitan trabajar más horas para generar más ingresos pero, en un contexto de consumo retraído, no lo consiguen”, lo que se expresa estadísticamente como subocupación. ¿Por qué no lo logran? “Ya sea porque los términos de sus empleos en relación de dependencia no se lo permiten o porque no consiguen ampliar la venta de los bienes o servicios que generan como trabajadores independientes”.

El informe da cuenta de la caída que viene sufriendo el empleo registrado y el crecimiento del trabajo informal o independiente, que también denomina como “empleo refugio”. Además, analiza las consecuencias de la caída de la obra pública y privada por regiones y provincias, y destaca la dos “joyas” laborales en que se convirtieron Río Negro y Neuquén por efecto del complejo energético de Vaca Muerta.

Respecto de la caída del empleo formal, el documento del Monitor Sociolaboral señala que “hasta el momento, el sector informal funcionó como espacio de contención de esa demanda de trabajo. Esa absorción permitió suplir las limitaciones que evidencia el ámbito formal para incorporar trabajadores y contribuyó a que la tasa de desempleo se mantuviera estable durante el último año”.

Sin embargo, continúa, “este movimiento no termina de resolver la ecuación de ingresos de las familias”. De esa manera, dice el informe de la USAM “más del 90% de los nuevos ocupados necesitan trabajar más horas para generar más ingresos pero, en un contexto de consumo retraído, no lo consiguen, ya sea porque los términos de sus empleos en relación de dependencia no se lo permiten o porque no consiguen ampliar la venta de los bienes o servicios que generan como trabajadores independientes. Esto se expresa estadísticamente en el crecimiento de la subocupación”.

 

 

El análisis del mercado laboral en la gestión de Javier Milei y su reconversión revela, como ya se sabe por las estadísticas oficiales, la destrucción de empleo formal. Cada vez hay menos trabajo registrado y más informalidad y tareas vinculadas al trabajo independiente, que va desde las plataformas hasta la venta de alimentos caseros, por ejemplo.

La destrucción de puestos de trabajo se extendió a gran parte del territorio nacional, con pocas excepciones asociadas a actividades específicas. La pregunta que surge ahora es qué ocurre después de esa destrucción. Es decir, si los empleos que se pierden están siendo reemplazados por nuevas oportunidades laborales de igual o mejor calidad, o si, por el contrario, la reconversión productiva está empujando a una parte creciente de la población hacia inserciones más precarias”, se pregunta el Monitor Sociolaboral de la Universidad de San Martín.

“La evidencia apunta en esta segunda dirección”, señala, para puntualizar que “entre principios de 2025 y 2026, mientras se reducía la dotación de trabajo formal, las ocupaciones que crecieron fueron informales, tanto asalariadas como independientes. En consecuencia, la informalidad laboral alcanzó el 44.2% en el primer trimestre de 2026”.

Este proceso forma parte de un cuadro de situación en el que cada vez más personas se ven obligadas a incorporarse al mercado laboral para fortalecer los ingresos de los hogares, que se encuentran en niveles muy bajos. “Como resultado, la tasa de actividad se mantiene en picos históricos (48.6%)”, sostiene.

Hasta el momento, el sector informal funcionó como espacio de contención de esa demanda de trabajo. “Esa absorción permitió suplir las limitaciones que evidencia el ámbito formal para incorporar trabajadores y contribuyó a que la tasa de desempleo se mantuviera estable durante el último año”, explica el documento.

Mucho trabajo, poca plata

Pero, como se dijo, ese desplazamiento no resuelve la ecuación de ingresos de las familias argentinas, por lo que más del 90% de los nuevos ocupados necesitan trabajar más horas para generar más ingresos pero, no lo consiguen.

“Entonces, paradójicamente, el aumento de la cantidad de ocupados, lejos de constituir un proceso virtuoso, es la manifestación de un escenario en el que la necesidad fuerza a cada vez más personas a trabajar más, pero sus ocupaciones no les garantizan ingresos adecuados”, explica el informe publicado este lunes.

 

 

Y agrega que “esta realidad se evidencia de distintas maneras en las diferentes regiones del país. Entre fines de 2023 y 2025, dos tercios de las provincias argentinas registraron un crecimiento de la población desocupada u ocupada en empleos refugio, que son las inserciones laborales más precarias y de menores ingresos”.

La relación entre la evolución de esa variable y el comportamiento del empleo formal en el sector privado es directa. Las provincias en donde más se contrajo el trabajo formal privado son las que registraron un mayor incremento del desempleo y el empleo refugio.

Santa Cruz y Formosa son las provincias donde se observaron los incrementos más marcados del desempleo y el empleo refugio. Ambas atravesaron caídas marcadas del empleo formal por el repliegue de la construcción (pública y privada) y adicionalmente, en el caso de la provincia sureña, por el declive de la producción hidrocarburífera en la cuenca del Golfo San Jorge”, detalla el Monitor Sociolaboral, para explicar que la misma situación se experimenta en el mercado laboral de Chaco.

Además, abunda, “la misma relación se expresa en otras provincias del norte del país como Misiones, Catamarca, Corrientes y Santiago del Estero. Las regiones más golpeadas por la caída del empleo formal -el NEA y el NOA- muestran significativos aumentos del desempleo y el empleo refugio”.

En la vereda de enfrente solo hay dos distritos. “Por oposición, Río Negro y Neuquén están entre las provincias en donde más cayó el número de personas desocupadas u ocupadas en empleos refugio. Ellas están entre las jurisdicciones del país en donde el empleo formal privado tuvo el comportamiento más favorable, impulsadas por el desarrollo de Vaca Muerta”, sostiene la USAM.

Como conclusión, señala que “la información precedente permite apreciar que el proceso de reconversión productiva no está derivando en una transición virtuosa del mercado laboral. No nos encontramos en presencia de una ‘destrucción creativa’ de empleos, a atento a que “en las distintas provincias del país observamos una relación directa entre la caída del trabajo formal privado y el aumento del desempleo y el empleo refugio”. Por último, indica que “esto muestra que la contracción del sector formal no está generando otras alternativas laborales más que las de las ocupaciones precarias o la desocupación”.

Últimas Noticias