Crece la informalidad laboral entre mujeres y jóvenes y triplica los niveles de pobreza
Un informe del Observatorio Económico Social de la UNR advierte que la informalidad laboral alcanzó al 44,2% de los ocupados en el primer trimestre de 2026. El 34,3% de los trabajadores informales vive en hogares pobres, frente al 10% de los formales, mientras que la situación se profundiza entre mujeres y jóvenes.
- Economía
- Ago 14, 2026
La informalidad laboral continúa en aumento en Argentina y afecta de manera desigual a los trabajadores.
Según un estudio del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el 44,2 % de los ocupados se encontraba en esa situación durante el primer trimestre de 2026, frente al 42,1 % del mismo período de 2025.
El fenómeno impacta especialmente sobre mujeres y jóvenes y mantiene una fuerte relación con la pobreza, el 34,3 % de los trabajadores informales vive en hogares pobres, casi tres veces más que el 10 % registrado entre los trabajadores formales.
La brecha es todavía mayor cuando se observa la indigencia. El 5,2 % de los trabajadores informales vive en hogares indigentes, frente al 1,2% de quienes tienen un empleo formal. Los datos muestran así que la precariedad laboral no solo implica menores niveles de protección y estabilidad, sino también una mayor exposición de los trabajadores y sus familias a la pobreza.
Uno de los principales cambios de la última década se observa entre los jóvenes. La formalidad laboral entre quienes tienen entre 19 y 25 años cayó de 43,5 % en 2016 a 34,8 % en 2026, una disminución de casi nueve puntos porcentuales. La caída fue mucho más pronunciada que la registrada entre los adultos de edades centrales.
El crecimiento de la informalidad está estrechamente vinculado con la expansión del trabajo por cuenta propia. En los últimos diez años, los cuentapropistas pasaron de representar el 21,1 % al 24,5 % de los ocupados, en un contexto de pérdida de peso del empleo asalariado.
La diferencia en los niveles de informalidad entre ambos grupos es significativa, el 65,3 % de los trabajadores por cuenta propia se encuentra en la informalidad, frente al 37,9 % de los asalariados.
Además, una parte importante de ese crecimiento del trabajo independiente corresponde a mujeres. En 2016, las mujeres representaban el 34,1 % de los trabajadores por cuenta propia; diez años después, alcanzan el 41,5 %.
Este proceso también amplió la brecha de género en materia de informalidad. Mientras que hace una década la diferencia entre varones y mujeres era de apenas 1,2 puntos porcentuales, en 2026 llegó a 6,2 puntos.
La informalidad atraviesa a prácticamente todos los sectores productivos, aunque con diferencias importantes. La construcción y el servicio doméstico presentan los niveles más elevados de precarización, con aproximadamente cuatro de cada cinco trabajadores sin empleo registrado.
Les siguen los servicios personales, la gastronomía y el comercio, sectores en los que también se concentran elevados niveles de informalidad.
La situación también empeoró en actividades tradicionalmente vinculadas con el empleo registrado. En la industria manufacturera, la informalidad pasó del 32,2% en 2016 al 41,9% en 2026. En el comercio, la rama que concentra la mayor cantidad de ocupados, aumentó del 53,8 % al 59,5 %.
En el extremo opuesto se encuentra la administración pública, donde el 89,3 % de los trabajadores tiene un empleo formal. También presentan elevados niveles de registración las actividades financieras y la enseñanza.
El informe señala que la formalidad laboral aumenta con la edad. Los niveles más bajos se concentran entre los trabajadores jóvenes, que se encuentran en las primeras etapas de incorporación al mercado laboral, mientras que la situación tiende a estabilizarse durante las edades centrales.
También existe una marcada diferencia entre el empleo público y el privado. Mientras el primero presenta niveles de formalidad muy elevados, en el sector privado apenas el 49,5% de los trabajadores cuenta con un empleo registrado.
El estudio advierte además que el crecimiento del cuentapropismo informal no se explica principalmente por profesionales altamente calificados que trabajan para el exterior, sino por actividades vinculadas con oficios, comercio y servicios personales.
Para el Observatorio Económico Social de la UNR, la expansión del cuentapropismo funcionó en los últimos años como una alternativa frente a la pérdida de empleo asalariado, pero también estuvo acompañada por una creciente precarización.
El resultado es un mercado laboral en el que casi la mitad de los ocupados trabaja en condiciones informales y donde esa situación tiene un fuerte impacto sobre las condiciones de vida. La diferencia entre los niveles de pobreza de trabajadores formales e informales evidencia que el empleo, por sí solo, no garantiza salir de la pobreza cuando se desarrolla en condiciones de alta precariedad.
Con una informalidad que pasó del 42,1 % al 44,2 % en apenas un año, el fenómeno se consolida como uno de los principales desafíos del mercado laboral argentino y como un factor central para explicar la persistencia de la pobreza entre los trabajadores.

