MARTES, 08 DE SEPT.

Más de la mitad de las pymes registró caídas en las ventas y un fuerte deterioro en la producción

El relevamiento de la Unión Industrial Argentina sostiene que, si bien los números reflejan una debilidad generalizada de la industria, el deterioro fue más marcado en el mercado interno.

 

El Centro de Estudios UIA (CEU) publicó este lunes los resultados de la tercera encuesta del año y detectó que más de la mitad de las empresas registró un derrumbe en sus ventas, algo que impactó directamente en los niveles de producción.

El relevamiento de la Unión Industrial Argentina sostiene que, si bien los números reflejan una debilidad generalizada de la industria, el deterioro fue más marcado en el mercado interno.

«La mitad de las empresas registró una caída en sus ventas internas, mientras que solo el 16,2% informó aumentos. En producción, el 42,9% redujo sus niveles y apenas el 20,9% los incrementó. Las exportaciones tuvieron un desempeño comparativamente menos desfavorable y mejoraron respecto de los relevamientos recientes. Esto es consistente con el principal problema señalado por las empresas: la caída de la demanda interna, mencionada por el 48,6% de las firmas», indicó el informe del CEU.

En ese escenario, la situación terminó siendo más exigente para las pymes. Dentro de este segmento, las micro y pequeñas empresas fueron las más afectadas: el 47,8% redujo su producción y el 54,8% sus ventas, ambas proporciones superiores a las registradas en las empresas medianas.

La debilidad de la demanda -añadió el documento- comenzó a evidenciarse con mayor intensidad en la situación financiera de las empresas. El 47,6% tuvo dificultades para afrontar íntegramente al menos uno de sus pagos habituales y el 9,2% registró problemas en todos ellos simultáneamente, el valor más alto de la serie.

«Entre las empresas afectadas, más de la mitad debió recurrir a mayor endeudamiento o financiamiento de corto plazo y enfrentó mayores costos financieros», advirtió la UIA.

A todo este esquema se sumó una creciente presión de los costos energéticos. En julio ganaron relevancia y, por primera vez, se ubicaron en segundo lugar, desplazando a los insumos nacionales. En total, el 24,2% de las empresas señaló ante los encuestadores a los mayores costos como uno de sus principales desafíos, con los laborales y energéticos entre los que más impactaron sobre la actividad.

Repunte inexistente

El ministro de Economía Luis Caputo anunció tiempo atrás que habían comenzado a transitarse los mejores 18 meses del país, pero eso no apareció reflejado en ninguna variable productiva por fuera de algún dato suelto en el terreno de la minería y el petróleo.

La menor actividad condicionó directamente las perspectivas de recuperación. El 64,4% de las empresas operó por debajo de su nivel de utilización de capacidad considerado óptimo y, entre ellas, 8 de cada 10 no esperan alcanzarlo durante los próximos doce meses.

En este contexto, se redujo la proporción de empresas que considera que es un buen momento para invertir y volvieron a deteriorarse las expectativas para el próximo año.

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