Tras una crisis operativa, financiera y laboral insalvable, Flybondi se presentó en concurso de acreedores
La presentación judicial fue realizada por FB Líneas Aéreas S.A., la sociedad que opera la marca, y este lunes el Poder Judicial asignó el expediente al Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 24, a cargo del juez Guillermo Mario Pesaresi, con intervención de la Secretaría N° 47, a cargo de Santiago Medina.
- Gremiales
- Oct 5, 2026
Flybondi se presentó este viernes en concurso preventivo de acreedores después de 57 días sin operar vuelos y tras una sucesión de cancelaciones, incumplimientos laborales, embargos y reclamos de pasajeros que se extendió durante todo 2026.
La presentación judicial fue realizada por FB Líneas Aéreas S.A., la sociedad que opera la marca, y este lunes el Poder Judicial asignó el expediente al Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 24, a cargo del juez Guillermo Mario Pesaresi, con intervención de la Secretaría N° 47, a cargo de Santiago Medina.
El concurso preventivo abre una instancia para que la compañía renegocie sus obligaciones con los acreedores y procure evitar una eventual quiebra, aunque el principal interrogante pasa por las condiciones que tendrá para sostener una actividad que prácticamente dejó de existir en los últimos dos meses.
«La empresa llega a esta instancia después de haber reducido de manera significativa su estructura operativa y financiera», según la información publicada sobre el expediente y la situación de la compañía.
La crisis de Flybondi se desarrolla, además, en un mercado aerocomercial que durante el gobierno de Javier Milei registró una expansión general del movimiento de pasajeros y una política de apertura y desregulación que buscó ampliar la participación de operadores privados.
Los datos oficiales de la Administración Nacional de Aviación Civil muestran que durante el primer semestre de 2026 «se contabilizaron 24.565.836 pasajeros en los aeropuertos del país», la cifra más alta para un primer semestre, mientras que durante agosto se registraron «4.131.063 pasajeros en los aeropuertos de todo el país».
El caso Flybondi introduce así una contradicción dentro de ese proceso: el crecimiento agregado del transporte aéreo no se tradujo en una continuidad operativa para una de las empresas que durante los últimos años fue presentada como uno de los principales ejemplos de la expansión de las low cost. La compañía pasó de transportar cientos de miles de pasajeros y tener una participación relevante en el cabotaje a quedar prácticamente fuera del mercado.
UN AÑO DE DERRUMBE
De acuerdo con los registros de la ANAC, en agosto de 2025, Flybondi había transportado 254.533 pasajeros en cabotaje y tenía una participación de 17% del mercado. Un año después, en agosto de 2026, la compañía trasladó apenas 1.865 pasajeros y su participación se redujo a 0,1%.
La caída no se explica por una contracción general del transporte aéreo. Por el contrario, las estadísticas oficiales indican que durante los primeros ocho meses de 2026 los aeropuertos argentinos acumularon 33.022.783 pasajeros y 260.113 movimientos totales, mientras que el tráfico internacional alcanzó niveles récord para el período.
La diferencia entre ambos datos permite dimensionar el problema específico de la compañía: mientras el mercado en su conjunto mantuvo niveles elevados de actividad, Flybondi fue reduciendo vuelos, devolviendo aeronaves y acumulando obligaciones impagas. Desde el 1° de julio, la empresa había cumplido apenas el 17,7% de sus vuelos programados.
La crisis se desató en marzo, cuando la empresa puso en marcha un programa de retiros voluntarios después de una temporada marcada por cancelaciones y problemas con aeronaves contratadas mediante acuerdos ACMI.
Flybondi conserva actualmente tres aeronaves en el país, todas sin operar, mientras que otras diez fueron devueltas a sus respectivos lessors. Algunas de esas unidades permanecen en territorio argentino a la espera del proceso de devolución y todavía conservan matrícula argentina. La estructura patrimonial es uno de los puntos centrales del concurso.
La compañía no es propietaria de la mayor parte de los aviones que utilizaba y tampoco cuenta con una cartera significativa de inmuebles que pueda ofrecer como respaldo frente a sus acreedores.
En agosto, distintas estimaciones del mercado ubicaban el pasivo total en torno a los 120 millones de dólares, mientras que los activos propios representaban una proporción considerablemente menor.
En agosto, la Justicia dispuso una ejecución fiscal por una deuda con ARCA de $1.525 millones, a la que se agregaron intereses y costas. También existen reclamos vinculados con obligaciones frente a organismos del sector aerocomercial, proveedores, empresas de mantenimiento y lessors.
El concurso también incorpora un conflicto laboral que comenzó a profundizarse antes de la paralización casi total de los vuelos. Durante los últimos meses, Flybondi redujo su plantilla y cientos de trabajadores que fueron despedidos o aceptaron retiros voluntarios denunciaron que no habían recibido los pagos correspondientes.
Los trabajadores señalaron que el conflicto alcanzaba a unas 1.000 familias y reclamaron por indemnizaciones, retiros voluntarios y salarios adeudados. Franco Vázquez, representante de los despedidos, resumió el reclamo con una frase contundente.
«La empresa está en falta en todo sentido: con los retiros voluntarios, con las indemnizaciones y hasta con los trabajadores que siguen vinculados a la empresa, que tampoco están cobrando su sueldo», indicó.

