Los marítimos rechazan una vez más desregular el cabotaje y alertaron por la crisis logística argentina
En el Parlamento Norte Grande realizado en Corrientes, la Federación Sindical Marítima y Fluvial advirtió que el problema de competitividad no está en el costo laboral, sino en las diferencias impositivas, administrativas e infraestructurales que afectan a la bandera argentina.
- Gremiales
- Oct 26, 2026
El debate por el cabotaje nacional volvió a quedar en el centro durante el Parlamento Norte Grande Argentino, realizado en Corrientes.
Allí, la Federación Sindical Marítima y Fluvial (Fesimaf) rechazó los planteos empresariales que impulsan una desregulación del sistema y defendió la vigencia de la Ley de Cabotaje como herramienta clave para sostener la Marina Mercante argentina.
En la mesa de trabajo participaron empresarios y representantes gremiales con posturas contrapuestas.
Mientras cámaras vinculadas al sector maderero reclamaron abrir el cabotaje para operar con bandera paraguaya y aliviar costos logísticos, desde el sindicalismo respondieron que la principal traba no está en los salarios, sino en las fuertes asimetrías que enfrenta la bandera argentina frente a sus competidoras regionales.
A su turno, el secretario general del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo, Mariano Moreno, sostuvo que el sistema actual está condicionado por cargas impositivas, trámites administrativos y déficits de infraestructura.
“No podemos avanzar en un sistema logístico nacional dependiendo de una bandera extranjera”, afirmó, al advertir que existen actores que “intermedian a favor de otros países y en contra de los intereses de la Argentina”.
Moreno también cuestionó la diferencia de costos entre banderas del Mercosur y aseguró que un buque paraguayo puede comprar combustible en puerto argentino a un valor mucho más bajo que uno nacional.
Además, señaló que un barco enfrenta una carga burocrática mucho mayor que un camión y remarcó que, en puertos como el de Buenos Aires, faltan muelles adecuados para operar cabotaje con normalidad.
Más adelante, el dirigente defendió la actual legislación al señalar que la Ley de Cabotaje ya contempla excepciones mediante permisos especiales y recordó que, en los últimos años, se concedieron casi todos los pedidos de autorización para operar con buques extranjeros cuando no había bodega argentina disponible.
En ese marco, planteó que el verdadero desafío es fortalecer la flota nacional y no debilitarla.
También Moreno reivindicó el impacto económico de la actividad marítima y fluvial, y según explicó, por cada trabajador embarcado se generan varios empleos en tierra, desde servicios portuarios hasta provisión de combustible, agenciamiento y practicaje.
“No estamos en una lucha de intereses entre cargadores y trabajadores de a bordo”, resumió, al insistir en que el camino debe ser el diálogo y no la desregulación.

