JUEVES, 05 DE NOV.

Cerró Papelera del Sur después de 70 años y dejó a 160 trabajadores sin empleo

La histórica fábrica de cartulinas recicladas y biodegradables confirmó el cierre definitivo de su planta en Tornquist. La empresa argumentó problemas de rentabilidad y dificultades para competir con las importaciones. La decisión representa un fuerte impacto laboral y económico para la localidad.

Papelera del Sur cerró definitivamente su planta en la localidad bonaerense de Tornquist, después de siete décadas de producción ininterrumpida, y dejó a unos 160 trabajadores sin empleo. La decisión fue comunicada este miércoles a los representantes del sindicato papelero, luego que suspendiera a al personal y paralizara las actividades. La empresa, dedicada a la fabricación de cartulinas recicladas y biodegradables justificó el cierre por la pérdida de rentabilidad y la imposibilidad de competir con los productos importados.

Según informó el diario La Nueva, los representantes sindicales fueron convocados a una reunión en Bahía Blanca por responsables de Recursos Humanos de Interpac, la firma vinculada a la operación de la papelera. Allí recibieron la noticia de que la fábrica no volvería a funcionar.

En ese marco, Gustavo Lanaro, secretario general del sindicato papelero, contó que la convocatoria se realizó por teléfono y que no les habían anticipado el motivo del encuentro. «Nos llamaron por teléfono para ver si podíamos arrimarnos a Bahía. La verdad que no sabíamos lo que iba a pasar porque no nos habían adelantado nada. Cuando llegamos nos dieron la noticia», relató a Noticias Tornquist.

La medida alcanza a unos 110 trabajadores comprendidos dentro del convenio colectivo, entre afiliados al gremio y empleados que estaban a prueba. A ellos se suman aproximadamente otros 50 trabajadores fuera de convenio, lo que eleva a cerca de 160 la cantidad de puestos laborales afectados.

«Veíamos que la veníamos porfiando, que las cosas obviamente no venían de la mejor manera, pero también teníamos esperanza. La verdad que hoy nos dieron esta noticia y estamos helados», expresó Lanaro.

Entre los argumentos que la empresa transmitió al sindicato aparecen los problemas de rentabilidad y la dificultad para competir con las cartulinas que ingresan desde el exterior.

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Según explicó el dirigente gremial, la fábrica contaba con una maquinaria antigua que dificultaba sostener los costos de producción frente a la oferta internacional. «Dicen que esto no es rentable, que sobra papel en todo el mundo y que es imposible competir. Nosotros tenemos una máquina bastante vieja y se hace imposible competir con la cartulina que está entrando de afuera, tanto por la cantidad como por los costos», señaló.

Las dificultades económicas se habían profundizado durante los últimos meses, aunque los trabajadores todavía mantenían expectativas de encontrar una alternativa para sostener la actividad industrial. Sin embargo, la decisión empresarial fue definitiva y las instalaciones cerraron inmediatamente después de la comunicación. El titular del gremio afirmó: «Pusieron un candado a la Papelera. Básicamente hoy ya está cerrada la fábrica».

En cuanto a las obligaciones laborales, la empresa se comprometió a abonar las liquidaciones correspondientes antes de que finalice noviembre. Mientras tanto, los trabajadores deberán afrontar la pérdida de sus ingresos y comenzar a buscar nuevas oportunidades laborales.

El cierre de Papelera del Sur representa un golpe para la economía de Tornquist, donde la fábrica constituía una de las fuentes de empleo industrial más importantes. La pérdida de 160 puestos de trabajo también tendrá consecuencias sobre proveedores, comercios y pequeños emprendimientos que dependían del movimiento económico generado por la actividad de la planta.

Lanaro advirtió que el impacto no se limitará a los empleados y sus familias, sino que alcanzará al conjunto de la comunidad. «Para el pueblo también va a hacer ruido. Son muchas familias que viven de Papelera y esa plata que uno tiene por mes la vuelca al pueblo. Le va a afectar también al comerciante, al que tiene una despensa, porque toda esa plata queda en Tornquist», explicó.

El dirigente también manifestó su conmoción ante una decisión que no esperaba tener que comunicar después de tantos años de actividad sindical. Agegó «todavía no caigo si estoy enojado, si estoy triste, si quiero agarrar todo a patadas. Es como que uno está helado. Como sindicalista nunca se me ocurrió que iba a tener que dar esta noticia».

La situación genera especial preocupación por el arraigo de los trabajadores y sus familias en la localidad. Muchos desarrollaron gran parte de su vida laboral en la papelera y construyeron allí sus proyectos familiares. «Acá somos alrededor de 150 familias que decidimos y elegimos toda la vida vivir en Tornquist. Para el pueblo, una fábrica de esta dimensión va a ser un ruido impresionante», concluyó Lanaro.

En este contexto, marcado por la política de ajuste y la apertura de las importaciones impulsadas por el Gobierno, que profundizan las dificultades de los productos nacionales para competir, Papelera del Sur bajó definitivamente sus persianas después de 70 años de producción. Su cierre deja a Tornquist frente a las consecuencias laborales y económicas de la desaparición de una de sus industrias históricas.

 

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