Ambientalistas advierten sobre una “alerta roja” por la situación de bosques y glaciares en Argentina
En el marco del Día de la Tierra, Greenpeace denunció que reformas legales y el avance extractivo ponen en riesgo ecosistemas clave como el Gran Chaco y la Cordillera de los Andes.
- Ecología
- Abr 22, 2026
En el marco del Día de la Tierra, la organización Greenpeace Argentina lanzó una fuerte advertencia sobre el estado del patrimonio natural del país, al señalar que atraviesa su momento de mayor vulnerabilidad en décadas, especialmente en regiones como el Gran Chaco y la Cordillera de los Andes. Los ambientalistas sostienen que el avance sobre los ecosistemas, junto con la modificación de normativas ambientales clave, pone en riesgo dos pilares fundamentales de la resiliencia climática, los bosques nativos y los glaciares. Según expresó Matías Arrigazzi, “este Día de la Tierra nos encuentra en una situación de alerta roja”, al tiempo que cuestionó que el ambiente sea relegado frente a intereses económicos.
Asimismo, Greenpeace rechazó la reforma de la Ley de Glaciares, al considerar que implica un retroceso en materia de protección ambiental. De acuerdo con la organización, los cambios permitirían a las provincias definir qué glaciares preservar bajo criterios administrativos y no científicos, lo que podría afectar la seguridad hídrica del país. En consecuencia, advirtieron que la actividad minera en zonas glaciares y periglaciares pone en riesgo la disponibilidad de agua dulce a futuro.
Por otro lado, junto con entidades como la Fundación Ambiente y Recursos Naturales y la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, se impulsa una demanda colectiva que busca frenar estos cambios y que será presentada ante la Justicia en las próximas semanas. Esta iniciativa cuenta con el respaldo de unas 900.000 personas, lo que la convertiría en una de las acciones legales más relevantes en materia ambiental en el país.
En este contexto, la situación en el norte argentino también genera preocupación. Según datos difundidos por Greenpeace, durante 2025 se perdieron más de 210.000 hectáreas de bosques nativos, lo que representa un incremento significativo respecto del año anterior. En provincias como Chaco y Santiago del Estero, el ritmo de deforestación muchas veces ilegal alcanzó niveles críticos, incluso en contravención de fallos judiciales vigentes.
Desde una perspectiva ambiental, las advertencias de las organizaciones reflejan una tensión creciente entre desarrollo económico y conservación. Por un lado, sectores productivos sostienen la necesidad de flexibilizar regulaciones para impulsar inversiones; sin embargo, especialistas remarcan que la degradación de ecosistemas estratégicos puede tener costos irreversibles a largo plazo.
En este contexto, el debate sobre los límites del crecimiento y la protección de recursos naturales vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública argentina. “Se necesitan políticas contundentes y urgentes para combatir la crisis climática, sin embargo parece que toda acción está postergada. Con los objetivos actuales, nos estamos acercando a un punto de no retorno».
Agregó el vocero, «la destrucción de bosques y glaciares no puede ser considerada progreso si es a costa del bienestar de las personas y el ambiente. Son nuestro escudo protector contra el cambio climático y no podemos permitirnos su degradación”.

