Rosario Sin Secretos: tras la humilde capilla, los cimientos de un gran templo
Allá por 1834, a las 8 de la mañana de ese jueves de diciembre, anónimas manos de obreros empezaron a cavar los cimientos del imponente templo en honor a Nuestra Señora del Santísimo Rosario. Una vez más la fe movía montañas para escribir, con ladrillos, nuestra historia arquitectónica.

