Historias al plato: el ritual de las 12 uvas
Este acto, se dice proviene de España e Italia y se está convirtiendo en una tradición cada vez más extendida entre nosotros.
- Gastronomía y algo mas
- Por Daniel Castellanos
- Ene 3, 2026
Poco puede decirse sobre preparaciones dedicadas a estas celebraciones de fin e inicio de año, desde un punto de vista eminentemente gastronómico. No existen, por lo menos como platos evocativos propiamente dichos, a menos que consideremos como tales a los mismos que consagramos para Noche Buena y Navidad: los fríos (arrollados, de matambre y de pollo, vitél toné, ensalada rusa, etc.) y los calientes (pollo, lechón, asado vacuno, etc.) y a los postres tan identificados con estas fechas y que seguimos consumiendo redondeando una sola unidad festiva con características similares independientemente de su origen, ya sea adscribiendo a la liturgia cristiana o a la no muy lejana referencia a la gregoriana evocación del fin de un ciclo y la iniciación de uno nuevo.
Si bien no resulta fácil ubicar alguna preparación gastronómica que resulte estrechamente ligada a esta celebración, podemos acudir a cuestiones que provienen de nuestra historia reciente, en términos de tiempo histórico, valga la redundancia, porque tiene que ver con nuestros mayores cercanos, los inmigrantes provenientes del viejo mundo que llegaron a nuestras tierras conformando la inmigración aluvional que se produjo entre el último tercio del siglo XIX y el primero del siglo XX (desde 1870 a 1930) que modificaron radicalmente la cocina tradicional, vernácula, lo que significó desde mi punto de vista, un verdadero beneficio, de ninguna manera debe interpretarse como un perjuicio para nuestras cocina tradicional, partiendo del hecho que además de incorporar nuevas preparaciones, éstas se enriquecieron enormemente con la disponibilidad de ingredientes naturales, extra cárneos, impensados hasta entonces, provenientes de nuestros climas tropicales o subtropicales.
Entre tantas preparaciones foráneas llegaron también, de manera transversal si se quiere, muchas formas y maneras de preparar y celebrar, que configuraban costumbres ajenas y que no tardaron en adaptarse a los modos nuestros, integrándose a las propias. Y aquí quiero rescatar una de ellas, que inequívocamente tiene que ver con la celebración de la despedida del Año Viejo y la llegada del Año Nuevo.
En ese momento, muchas familias reunidas a la mesa con el afán de manifestar sus deseos de un futuro mejor acudirán a diversos modos de hacerlo, entre ellos el ritual tradicional de consumir doce uvas cuando el reloj indique la medianoche. En esa frontera temporal, muy exigua por cierto, se deben consumir doce uvas, una por cada campanada del reloj, si éste existiera, o en todo caso sucesivamente, al comerlas pedir un deseo y atraer la buena fortuna y el deseo de un mejor porvenir.
Este ritual, se dice proviene de España e Italia y se está convirtiendo en una tradición cada vez más extendida entre nosotros.
Como suele ocurrir en estos casos, existen diversas teorías que explican su origen. Muchas de ellas apuntan al año 1909, cuando en España hubo una sobreproducción de uvas blancas. Sigue contando esta historia, que para incrementar la venta de estas frutas, productores y mercaderes , instalaron la creencia que comer estas frutas en Noche Nueva, serviría para traer aparejada la aparición de la buena suerte en el año que comenzaba.
Otras versiones señalan que en realidad, España adaptó una costumbre de Francia y Alemania, donde los individuos consumían desde mucho antes, uvas con vino blanco. En las Islas Baleares existe la costumbre ancestral de comer las uvas blancas con quesos duros.
Las consignas varían de lugar a lugar, pero la más aceptada es la que propone comer doce uvas, una por cada campanada, a las doce de la noche del año que se inicia, al tiempo que pedimos un deseo por cada una de ellas, lo que traerá suerte durante todo el año, amor, salud y dinero. Aún quienes descreen de la suerte, deben realizar el ritual que impulsa a desear y conectarnos con nuestros anhelos.
¡Salute compañeros!

