JUEVES, 04 DE JUN.

Histórica empresa láctea paraliza su planta y dejaría al menos 150 trabajadores en la calle

La eventual clausura de las instalaciones podría dejar a un importante número de operarios desocupados. Hoy, la planta se encuentra completamente paralizada tras el abrupto abandono de sus dueños, en un acto que los propios empleados catalogan como un "vaciamiento", dejando un cúmulo de deudas y un futuro incierto para cientos de familias.

La histórica empresa láctea La Suipachense, una de las más emblemáticas de Argentina, enfrenta una crisis terminal que podría derivar en su cierre definitivo en menos de 15 días, dejando a al menos 150 trabajadores en la calle. La planta, que durante años fue un motor económico fundamental para la localidad bonaerense de Suipacha, está actualmente paralizada tras el abrupto abandono de sus dueños, el grupo venezolano Maralac. Este abandono dejó un cúmulo de deudas y un futuro incierto para cientos de familias, generando una creciente preocupación en la comunidad.

La planta de La Suipachense, que en su época de auge producía 250.000 litros de leche diarios, fue durante más de 70 años el principal generador de empleo en la región. Sin embargo, el panorama actual dista mucho del éxito que alguna vez representó. Los empleados denuncian que la empresa sufrió un «vaciamiento» por parte de sus propietarios, quienes se retiraron sin previo aviso, dejando a la planta sumida en una profunda crisis económica.

Actualmente, la empresa acumula un total de 595 cheques rebotados, lo que suma una deuda de $5.882 millones. A esto se le suman los pagos pendientes a proveedores, transportistas y empresas de servicios, poniendo a la planta al borde de un corte total de energía y gas. Esta falta de recursos provocó que la producción esté completamente detenida, mientras que los tamberos, que proveían la leche, también dejaron de suministrar por los atrasos en los pagos.

En este contecto, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), alertó sobre la posibilidad de que el cierre sea inminente si no se adoptan medidas urgentes para salvar la planta.

De concretarse, la situación sería catastrófica para Suipacha, ya que más del 60% de las familias dependen de alguna manera de la fábrica. La crisis también podría tener efectos devastadores en la economía local, que gira en torno a la producción láctea y los servicios vinculados a la misma.

En consecuencia, la comunidad y los empleados de La Suipachense viven con incertidumbre mientras esperan una respuesta de las autoridades y los dueños de la planta. A pesar de los esfuerzos de los trabajadores para negociar y evitar el cierre, el tiempo apremia y la situación se torna cada vez más desesperante. Sin acciones inmediatas, Suipacha podría enfrentar una de las crisis laborales y sociales más graves de su historia.

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