DOMINGO, 23 DE AGO.

Motosierra al trabajo: cierra una pyme pionera en alimentos orgánicos y despide a todos sus empleados

Tras más de 30 años de trayectoria en el mercado argentino, una fábrica de Luján anunció su cierre definitivo debido a la crisis económica que atraviesa el país. El cese de su producción afecta a sus más de 30 empleados y genera incertidumbre en la comunidad.

Una de las empresas pioneras en la producción de alimentos orgánicos en Argentina, Molino Campo Claro, comunicó su cierre definitivo tras más de tres décadas de actividad. Ubicada en el partido bonaerense de Luján, la firma explicó que la decisión responde a la crisis económica que atraviesa el país. Este desenlace no solo afecta el sustento de sus más de 30 trabajadores, sino que también genera una profunda preocupación en la comunidad que conocía a la empresa como un referente en la producción de alimentos sostenibles.

La empresa, que comenzó como un emprendimiento familiar en 1995, se destacó por su producción de harinas integrales y aceites prensados en frío, y con el tiempo se posicionó como una referencia en el mercado de alimentos orgánicos, promoviendo prácticas agrícolas libres de agroquímicos.

Sin embargo, en un contexto de crisis económica, los propietarios anunciaron que la falta de sostenibilidad económica fue el principal motor de la decisión. A través de un comunicado, la empresa detalló que su modelo de negocio perdió competitividad frente a los grandes capitales concentrados, lo que dificultó su viabilidad a largo plazo.

En el comunicado, la firma expresó su profundo dolor por tener que tomar esta decisión, especialmente al recordar que Molino Campo Claro representaba algo más que un simple negocio: era un proyecto con un fuerte componente social y ambiental. “Hemos resistido durante 30 años, pero ya no podemos seguir de esta forma. Esto es mucho más que una empresa; es una causa”, señalaron.

 
 
 
 
 
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Además, destacaron que, aunque el cierre sea definitivo por ahora, seguirán soñando con poder volver a producir cuando las condiciones lo permitan.

Los dueños de la empresa también manifestaron que la pérdida de competitividad fue especialmente dolorosa para los pequeños productores de alimentos orgánicos, quienes, como ellos, luchan por mantenerse en un mercado cada vez más concentrado en manos de grandes corporaciones. “Los pequeños productores perdemos en este contexto. Los costos no dejan de aumentar y nuestra capacidad de adaptación se ve limitada”, explicaron, reflejando la angustia de muchos emprendedores del sector.

A pesar del golpe, los responsables de Molino Campo Claro reiteraron su compromiso con la alimentación saludable y la sustentabilidad, valores que marcaron su historia durante tres décadas. “Nos vamos con tristeza, pero con la esperanza de poder regresar cuando llegue el momento adecuado”, concluyeron.

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