DOMINGO, 19 DE JUL.

El Efecto: Norberto Catalano, de perder la visión a correr maratones y fomentar «que el ciego haga deportes»

Fundó la Asociación Rosarina de Deportes para Ciegos, ideó el uso de bicicletas tándem y la cancha de fútbol en la Plaza de la Inclusión; hasta participó del programa 'Quién quiere ser Millonario'. “Cualquier disciplina se puede hacer de manera adaptada, y no hace falta ser Messi”, dice en diálogo con Conclusión.

Operación y Edición: Hernán Cabrera

La casa de Norberto Catalano está llena de medallas, tiene 76 años y desde hace más de veinte que corre maratones. Hasta hace unos años competía en los 21 kilómetros, hoy -como si fuese poco- se limita a 15. Además, el año pasado participó del clásico Desafío Río Pinto de ciclismo en La Cumbre (Córdoba), donde finalizó entre los primeros lugares. Antes hizo fútbol, pero se dio cuenta que no era lo de él; el fútbol para ciegos no es nada fácil.

Al perder la visión a raíz de una enfermedad degenerativa a los casi 50 años, Norberto no se quedó sentado. Si bien creyó que no le quedaba otra alternativa que dejar su trabajo como Gerente de Compras en una importante firma, inmediatamente comenzó a estudiar una nueva carrera y se volcó al atletismo. Al tiempo ya era el presidente de la Asociación Rosarina de Deportes para Ciegos (Ardec), entidad que encabezó durante casi veinte años.

Mientras tanto no se privó de practicar cuanto deporte estuviera a su alcance buscando nuevos desafíos. “Todos las disciplinas se pueden adaptar para personas con discapacidad”, asegura. Su experiencia, hasta ahora, no ha demostrado lo contrario.

De la escuela a la calle

Todo empezó en el interior de la escuela Braille de Rosario, donde asistió para aprender el sistema ideado por aquel francés del siglo XIX y dominar el uso del bastón. “Me di cuenta de que había muchos adultos ciegos que no hacían ningún deporte”, cuenta Catalano en el podcast El Efecto de Conclusión. Entonces, comenzaron a equipar el pequeño gimnasio de la institución con algunas donaciones, hasta que un día salieron a la calle a caminar y el paso se fue acelerando y la caminata se transformó en trote.

Así Norberto llegó hasta La Pampa. En Santa Rosa participó del Campeonato Nacional de Atletismo para Ciegos: “Corrí los diez metros, éramos tres y salí tercero, pero vine muy entusiasmado”. De esta forma, tomando el ejemplo de Fadec (Federación Argentina de Deportes para Ciegos), comenzó a trabajar para fundar Ardec. Al año siguiente correría su primera maratón de 42 kilómetros. En esos años también formó parte del directorio de Arda (Asociación Rosarina de Atletismo).

Enseguida vino el fútbol; el gimnasio de la UNR funcionó como el primer estadio. Pero Enrique Nardone, entrenador campeón del mundo en 2002 con ‘Los Murciélagos’, aconsejó que la cancha debe ser un lugar abierto para que, de esa forma, el ruido no rebote. En el fútbol adaptado el balón contiene una cápsula sonora en su interior… los ciegos escuchan el juego. “Antes envolvíamos una pelota con una bolsa para que hiciera más ruido”, cuenta Norberto con la misma sonrisa que despliega a lo ancho del rostro cuando corre.

Propuestas innovadoras

En el Parque Independencia, el equipo de fútbol para ciegos de Rosario practica en la primera cancha de la disciplina del país ubicada en Cochabamba y Balcarce. La iniciativa fue del propio Catalano, quien se lo propuso a la concejala Daniela León, que ya tenía la idea de generar una Plaza de la Inclusión. “Nos preguntaron si queríamos ponerle rejas, pero dijimos que no para que el resto de la comunidad también la pueda utilizar”, aclara Catalano.

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Otro de los proyectos innovadores de Ardec durante la gestión de Catalano fue el Paseo a Ciegas, en el marco de la Calle Recreativa de Rosario, donde se prestan bicicletas tándem para que personas con diferentes discapacidad puedan vivir la experiencia de andar en el vehículo, acompañados por algún familiar. “No solamente le hace bien a los ciegos, también es para personas con autismo, síndrome de down u otras condiciones”, destaca Catalano. Porque no hace falta ver para moverse.

También organizaron la primera maratón conjunta para ciegos y personas con visión, donde implementaron pecheras para identificar a las personas con discapacidad a los fines de no obstruirles el paso. “Se creía que la persona con discapacidad podía hacer una actividad física solamente si era muy buena. No es así. Lo importante es que a la persona le hace bien”, resume Catalano.

“Rosario, en ese sentido, fue de avanzada, se empezaron a copiar estas cosas en el país”, remarca el dirigente, y completa: “Yo no soy un genio ni Superman, lo único que hay que hacer es gestionar”.

Un largo camino

Durante treinta años Norberto Catalano vivió con la posibilidad latente de perder la vista. Aunque en su infancia y adolescencia en Chivilcoy, la misma ciudad que Espósito y Sandoval visitaron sin pasar inadvertidos en “El secreto de sus ojos”, no se imaginaba ese futuro. Fue recién en la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata -donde se recibió de contador- que Norberto se enteró que padecía de retinosis pigmentaria, una enfermedad que lentamente deteriora la visión.

Así que, como en una de sus futuras maratones, se apuró en la vida; se casó y tuvo hijos de joven, fue docente en la Universidad de Ciencias Económicas de La Plata y unos años luego se mudaría a Rosario para desempeñarse en la firma Techint. Al tiempo emprendería su camino en la práctica y promoción de deportes adaptados y la gestión de diferentes proyectos.

Ese recorrido lo llevó, incluso, a participar -junto a su ex pareja- en el programa ‘Quién quiere ser Millonario’ de Telefé, conducido por Santiago del Moro, donde aprovechó la oportunidad para difundir los deportes adaptados. Y se llevó “algo”, dice sonriendo en referencia al premio económico.

El entorno, el mayor problema

Cuando Catalano perdió su visión a los casi cincuenta años nunca pensó que podría haber continuado trabajando en su puesto administrativo en la empresa Techint. Luego, descubrió que había formas de adaptar cada actividad a distintas discapacidades. Por eso, recuerda que al descubrirlo, lo planteó en la empresa para futuros casos.

“Ser ciego no es difícil, tampoco es fácil, por supuesto. Es cuestión de prepararse”, explica Norberto sobre las complicaciones que tienen las personas con discapacidad visual. “Que la gente con discapacidad no ceda, hay que prepararse porque uno no sabe cuándo van a aparecer las dificultades”, insiste.

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Al tiempo que remarca: “El mayor obstáculo viene de parte del entorno social. Pero lo comprendo, nuestra misión es explicar. A nosotros nos enseñan cómo convivir en sociedad, como hacer para tomar un colectivo, comer… A la que no le explican cómo hacer para convivir con nosotros es al resto de la sociedad. Pero no hay que quejarse, hay que gestionar”.

“La meta de la vida es convivir, tenemos que hacer cosas para vivir con el otro. Cuando lo metes en la piel, lo haces instintivamente. Yo quiero que me traten como uno más”, expresa Catalano.

Hoy, en parte gracias al esfuerzo de personas como Norberto, son cerca de 50 las personas con discapacidad visual que realizan deporte en Rosario porque “no importa que uno sea Messi, lo importante es que le haga bien”.

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