SáBADO, 24 DE OCT.

Una madre denuncia que la obra social pone trabas para operar a su hijo: “Tengan piedad, están jugando con su salud”

Una de las complicaciones que marca la madre del menor es que la obra social apuntada, Ospat, no cuenta con una sede en Rosario, por lo que toda la comunicación se efectúa a través de mails.

 

Agustín necesita una cirugía en ambas rodillas y ambos pies para mejorar su movilidad y calidad de vida. La tenía programada para el pasado 2 de octubre, pero la obra social Ospat no autorizó el procedimiento ni los insumos necesarios. Pamela, la madre del adolescente, presentó este viernes una denuncia en la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) y pidió que dejen de jugar con la salud de su hijo.

«No sé qué más hacer para que la obra social conteste. Recién pude venir a la Superintendencia y, gracias a dios, me tomar on la denuncia. Es una cirugía que necesita sí o sí», afirmó Pamela este viernes, en diálogo con Conclusión.

Una de las complicaciones que marca la madre del menor es que la obra social apuntada, Ospat, no cuenta con una sede en Rosario, por lo que toda la comunicación se efectúa a través de mails. Con la decisión unilateral de dejar de responder los correos, cualquier gestión queda en la nada.

«No tenés respuesta y tampoco a alguien que pueda ponerse enfrente y explicarte cómo llegar a una solución. No me responden nada, no puedo reprogramar la cirugía hasta que ellos lo autoricen», planteó.

Mucha burocracia, poca empatía

Agustín tiene mielomeningocele e hidrocefalia. El equipo médico había indicado la realización de una cirugía multinivel para que, según explicó Pamela, pueda mejorar su movilidad y dar entre tres y cinco pasos sin asistencia.

La intervención quirúrgica había sido programada para el 2 de octubre, pero todo se dilató producto de que Ospat no envió las autorizaciones correspondientes.

«No se pudo hacer porque la obra social no me autorizó nada. Lo único que estaba autorizado es el injerto óseo, que es una de las cosas que él necesita para esa cirugía, pero no estaba autorizada ni la cirugía en sí ni los insumos, que son las cosas de ortopedia que se requieren en esta intervención», detalló.

Esta situación se suma a otros inconvenientes previos, que entorpecen cada una de las instancias en las que Agustín y su familia quieren acceder al derecho a la salud: una vez la obra social le autorizó la realización de un electro, pero en el Hospital Italiano de Buenos Aires. En otra oportunidad, el adolescente iba a hacerse un análisis de sangre, pero no pudo llevarlo a cabo porque al momento de hacerlo vieron que la autorización tenía dos números equivocados. No obstante, el escenario nunca fue tan perjudicial como el actual.

«Siempre tuvimos problemas, pero nunca nos dieron tantas vueltas como las que me están dando ahora. Agustín necesita esta cirugía para mejorar su calidad de vida. Al tener buena alineación, él puede dar entre tres y cinco pasos sin asistencia, que para él es un montón», indicó.

Y reclamó: «Tengan piedad, lo que uno pide es porque realmente lo necesita. Tengan un poco de empatía, por Agus y por todos los afiliados que estamos renegando por distintas situaciones, porque no soy yo sola, somos miles de afiliados, que siempre estamos renegando. Ya sea por una cirugía o por una medicación que autorizan mal».

Últimas Noticias