SáBADO, 27 DE JUN.

Uno de cada cuatro adolescentes argentinos participó en retos virales durante el último año

Una investigación realizada en cuatro escuelas del país reveló que el 25% de los jóvenes de entre 11 y 17 años tomó parte en al menos un desafío difundido por redes sociales. Los especialistas alertan que, aunque muchos son inofensivos, otros pueden representar un grave riesgo para la salud y señalan que la necesidad de pertenecer al grupo es la principal motivación.

Uno de cada cuatro adolescentes argentinos participó en al menos un reto viral durante el último año, según un estudio publicado en la revista científica Youth & Society. La investigación, realizada sobre 848 estudiantes de entre 11 y 17 años de cuatro escuelas del país, advierte que estos desafíos forman parte de la cultura digital juvenil y que, si bien muchos son recreativos o solidarios, algunos pueden derivar en consecuencias graves para la salud física y mental.

El trabajo determinó que el 14% de los adolescentes realizó uno o dos desafíos virales en los últimos doce meses, el 5% participó en tres o cuatro y el 6% aseguró haber completado cinco o más. En total, el 25% de los encuestados reconoció haber tomado parte en al menos uno de estos retos, que suelen difundirse rápidamente a través de plataformas como TikTok, Instagram, YouTube y WhatsApp.

Los investigadores clasificaron los desafíos en cuatro categorías: sociales, solidarios, impropios o de mal gusto y peligrosos. Mientras los primeros tienen un carácter recreativo o buscan promover causas benéficas, los últimos pueden poner en riesgo la integridad física, psicológica o la privacidad de quienes participan.

El estudio fue liderado por el doctor en Psicología Santiago Resett, investigador independiente del Conicet-Universidad Austral y docente de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), quien advirtió que algunos desafíos pueden tener consecuencias fatales. Entre los ejemplos mencionó prácticas como permanecer largos períodos sin dormir o provocarse asfixia para perder el conocimiento, además de recordar casos extremos como el «Blue Whale Challenge» y el «Black Out Challenge», asociados a lesiones graves e incluso fallecimientos.

La investigación también reveló que la principal razón para participar en estos retos es la necesidad de sentirse parte de un grupo. Un 8% de los adolescentes afirmó hacerlo con frecuencia por ese motivo, mientras que cerca del 20% reconoció que esa necesidad influye en algunas ocasiones. Además, el 11% señaló que disfruta cuando otras personas imitan los desafíos que publica en redes sociales.

Otro de los hallazgos fue la relación entre la participación frecuente en retos virales y otras conductas problemáticas en entornos digitales. Según Resett, los jóvenes que realizan más desafíos también presentan mayores niveles de uso problemático de internet, redes sociales, apuestas online y otros consumos digitales, además de una mayor impulsividad, búsqueda de sensaciones intensas y tendencia a la sobreexposición en internet.

Los especialistas advirtieron que este comportamiento puede incrementar el riesgo de sufrir ciberacoso, grooming o extorsiones, especialmente cuando los adolescentes comparten información personal sin dimensionar sus consecuencias. Frente a este escenario, recomendaron que las familias acompañen el uso de la tecnología mediante el diálogo y la reflexión, en lugar de recurrir únicamente a las prohibiciones, promoviendo un uso responsable y consciente de las redes sociales.

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