DOMINGO, 19 DE JUL.

Acusan al sospechoso de intentar matar a Trump durante la cena del sábado

La Justicia sostiene que el ataque en la gala de corresponsales de la Casa Blanca tenía como blanco principal al presidente y a su equipo. El acusado enfrenta cargos por uso de arma de fuego y agresión a un oficial federal.

El sospechoso de irrumpir armado en la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca, Cole Tomas Allen, será formalmente acusado este lunes por el ataque a tiros ocurrido en un hotel de Washington, en un episodio que, según la investigación, tenía como objetivo asesinar al presidente Donald Trump y a altos funcionarios del gobierno.

En ese sentido, la fiscal federal de Washington, Jeanine Pirro, confirmó que Allen afronta dos cargos iniciales: uso de un arma de fuego durante un delito de violencia y agresión a un oficial federal con un arma peligrosa. No obstante, las autoridades no descartan que se sumen nuevas imputaciones a medida que avance la investigación.

Por otro lado, el ataque ocurrió el sábado por la noche en el hotel Hilton de Washington, pocos minutos después de iniciada la tradicional cena. En ese contexto, testigos relataron que se escucharon al menos tres estruendos, interpretados como disparos, lo que generó pánico entre los asistentes.

Allí, los agentes del Servicio Secreto activaron de inmediato el protocolo de seguridad y evacuaron rápidamente a Trump, a la primera dama Melania Trump y a otros funcionarios, incluido el vicepresidente JD Vance.

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Asimismo, el presidente resultó ileso, aunque se confirmó que un agente recibió un disparo que no fue fatal gracias al chaleco antibalas. Según el propio Trump, el atacante actuó como un “lobo solitario” y logró atravesar un puesto de control de seguridad antes de ser reducido por las fuerzas de seguridad.

En tanto, las autoridades indicaron que este episodio constituye el cuarto intento de asesinato contra el mandatario, lo que reavivó el debate sobre las medidas de seguridad en eventos oficiales. De hecho, Trump señaló que el incidente refuerza la necesidad de contar con instalaciones más seguras en la Casa Blanca.

En cuanto al perfil del acusado, Allen, de 31 años y residente de California, cuenta con formación en ingeniería mecánica y estudios de posgrado en informática. Además, trabajaba como profesor a tiempo parcial y se presentaba como desarrollador de videojuegos independientes.

Sin embargo, los investigadores también hallaron un manifiesto en el que expresaba su “rabia” contra la administración actual, lo que podría aportar indicios sobre su motivación.

Además, el FBI confirmó que analizará en profundidad el historial del sospechoso y todas las pruebas recolectadas. Mientras tanto, la Justicia avanza con el proceso judicial en un caso que vuelve a poner en foco la seguridad presidencial en Estados Unidos.

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