Advertencia de China: “El despliegue de armas de Japón cerca de Taiwán es extremadamente peligroso”
La primera ministra japonesa dijo que el “uso de la fuerza sobre Taiwán” por parte de China podría constituir una “situación de amenaza para la supervivencia” de su país. Las declaraciones despertaron rechazo en ambos países.
- Internacionales
- Nov 24, 2025
La portavoz de la Cancillería de China, Mao Ning, advirtió que “el despliegue de armas ofensivas de Japón cerca de la región china de Taiwán es un acto extremadamente peligroso y requiere alto grado de vigilancia de los países vecinos y la comunidad internacional”.
Desde Pekín, la funcionaria señaló: “China no permitirá de ninguna manera que las fuerzas de extrema derecha en Japón hagan retroceder la rueda de la historia, nunca permitirá cualquier tipo de interferencia externa en la región de Taiwán, ni permitirá el resurgimiento del militarismo japonés”.
Según la agencia de noticias Xinhua, la vocera también subrayó que China cuenta con la determinación y la capacidad para defender su soberanía nacional y la integridad territorial.
En concreto, China dijo que Japón cambió su postura sobre Taiwán. Sin embargo, en el G20 funcionarios japoneses aseguraron que esta acusación no tiene fundamento.
Los ex primeros ministros japoneses Shigeru Ishiba, Yoshihiko Noda y Yukio Hatoyama criticaron recientemente a la actual primera ministra, Sanae Takaichi, por tensar las relaciones entre Japón y China con sus declaraciones sobre Taiwán y la instaron a ser prudente en sus palabras y actos y a mejorar las relaciones bilaterales mediante el diálogo.
Takaichi afirmó que el “uso de la fuerza sobre Taiwán” por parte de la parte continental china podría constituir una “situación de amenaza para la supervivencia” de Japón, lo que generó fuertes críticas por parte de juristas, grupos pacifistas y partidos de la oposición.
La opinión pública japonesa señaló que su declaración violaba el compromiso asumido por el Gobierno japonés en la Declaración Conjunta Japón-China de 1972 y contradecía claramente la política exterior de larga data de Japón hacia China, lo que inevitablemente provocaría tensiones innecesarias en la región.

