LUNES, 22 DE JUN.

Chile aprueba un cable submarino hacia China que abre una disputa geopolítica con Estados Unidos

La iniciativa busca conectar directamente al país sudamericano con Asia mediante un cable submarino de 20.000 kilómetros. Sin embargo, Washington con sus objeciones transformó el proyecto en un nuevo capítulo de la disputa estratégica entre el país norteamericano y el asiático.

 

El proyecto para construir un cable submarino directo entre Chile y China, destinado a conectar América del Sur con Asia sin pasar por infraestructura estadounidense, quedó en el centro de una creciente controversia diplomática que involucra a Santiago, Washington y Pekín.

La iniciativa fue presentada por la empresa estatal China Mobile y contempla una inversión cercana a los 500 millones de dólares para desplegar una conexión de aproximadamente 20.000 kilómetros entre la costa chilena y Hong Kong.

El objetivo es diversificar las rutas de transmisión de datos y reducir la dependencia de los sistemas controlados por empresas y redes vinculadas a Estados Unidos.

Tras una aprobación inicial por parte de las autoridades chilenas, el proyecto comenzó a enfrentar cuestionamientos desde Washington.

Distintos informes internacionales señalaron que funcionarios estadounidenses expresaron preocupación por la participación china en una infraestructura considerada estratégica para las comunicaciones regionales.

La situación se volvió más compleja con el cambio de gobierno en Chile. Mientras la administración anterior reconoció haber recibido advertencias sobre las consecuencias de avanzar con el emprendimiento, el presidente José Antonio Kast heredó el desafío de equilibrar la relación con China, principal socio comercial del país, y con Estados Unidos, uno de sus principales inversores.

Aunque inicialmente el Gobierno chileno sostuvo que el futuro cable transpacífico impulsado por Google entre Chile y Australia podría cubrir las necesidades de conectividad con Asia, en las últimas semanas fuentes oficiales admitieron que la propuesta de China Mobile continúa siendo evaluada.

Especialistas en telecomunicaciones sostienen que disponer de múltiples rutas internacionales permitiría mejorar la seguridad y la resiliencia de las comunicaciones, reduciendo riesgos derivados de interrupciones técnicas o conflictos geopolíticos.

El debate excede el caso chileno y forma parte de una competencia global por el control de la infraestructura digital. China viene ampliando su presencia tecnológica en América Latina mediante inversiones en redes de telecomunicaciones, centros de datos y servicios digitales, mientras que Estados Unidos observa esos avances como un desafío a su influencia estratégica en la región.

En ese contexto, Chile se encuentra ante una decisión que trasciende el plano tecnológico y comercial, ya que el futuro del proyecto podría convertirse en un nuevo indicador de cómo América Latina se posiciona frente a la creciente rivalidad entre las dos principales potencias mundiales.

Últimas Noticias