SáBADO, 31 DE OCT.

Francia: más de 400 detenidos en la tercera jornada consecutiva de protestas contra el costo de vida

Las movilizaciones reunieron a miles de personas en distintas ciudades del país y terminaron con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. El gobierno de Emmanuel Macron desplegó 70.000 policías y gendarmes ante el temor de nuevos episodios de violencia. Los chalecos amarillos convocaron a continuar las protestas el 6 y 7 de noviembre.

Francia atravesó este sábado su tercera jornada consecutiva de movilizaciones contra el aumento del costo de vida, la desigualdad y el deterioro de los servicios públicos. Las protestas reunieron a miles de personas en todo el país y derivaron en incidentes y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que dejaron 422 detenidos, según las autoridades. Mientras el Ministerio del Interior contabilizó 320.000 participantes, los organizadores estimaron que la convocatoria alcanzó casi medio millón de personas, incluidas 200.000 en París.

Para contener posibles disturbios, el gobierno desplegó 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio francés. Las autoridades habían calificado la jornada como de «muy alto riesgo», debido a los antecedentes de violencia registrados durante las movilizaciones del 17 de octubre y, en menor medida, del 24.

En París, los incidentes comenzaron hacia el final del recorrido de la manifestación, cuando algunos participantes utilizaron martillos para levantar adoquines y arrojarlos contra los efectivos policiales. También se lanzó un cóctel molotov contra las fuerzas de seguridad, que alcanzó a dos agentes antidisturbios y les provocó quemaduras leves, según informó la Prefectura de Policía.

La tensión también se extendió a otras ciudades, entre ellas Lyon, Rennes, Marsella, Toulouse y Nantes. En esta última localidad, las autoridades denunciaron ataques con morteros, proyectiles y artefactos incendiarios contra los agentes. En Marsella, cinco personas fueron detenidas tras el saqueo de un comercio de la cadena Foot Locker.

Pese a los episodios de violencia, el Ministerio del Interior sostuvo que la mayoría de las movilizaciones se desarrollaron de manera pacífica. El titular de la cartera, Laurent Nuñez, denunció la presencia de cientos de personas a las que calificó de «vándalos y saqueadores» y atribuyó los disturbios a grupos vinculados con la extrema izquierda.

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El operativo de seguridad estuvo acompañado por restricciones a las manifestaciones en distintas localidades. En París, las autoridades autorizaron únicamente un recorrido por barrios residenciales del este de la capital, entre la Porte de Bagnolet y la Porte de Charenton, mientras que otros itinerarios fueron prohibidos.

Además, numerosos comercios protegieron sus escaparates con paneles de madera y varias estaciones de metro permanecieron cerradas. El Ayuntamiento de París movilizó a más de mil agentes municipales para colaborar con las tareas de seguridad y retiró objetos urbanos que pudieran utilizarse durante los enfrentamientos.

En algunos sectores de la capital y otras localidades también se establecieron restricciones nocturnas, con toques de queda entre las 23 y las 6. Las medidas respondieron, en parte, a la coincidencia de las protestas con Halloween y a los llamamientos a la insurrección que circularon en redes sociales.

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Las protestas reúnen a sindicatos, estudiantes secundarios y universitarios, además de sectores vinculados al movimiento de los chalecos amarillos. A los reclamos por el encarecimiento del costo de vida, la desigualdad y las condiciones de enseñanza se sumaron cuestionamientos al gobierno de Emmanuel Macron y demandas contra el racismo.

Antes de participar en la marcha de París, el dirigente de izquierda Jean-Luc Mélenchon cuestionó las restricciones impuestas por el Ejecutivo y acusó al gobierno de avanzar hacia el autoritarismo.

La convocatoria también tuvo repercusiones en el ámbito educativo. Organizaciones estudiantiles anunciaron nuevos bloqueos en institutos y universidades para el martes y el jueves próximos, mientras que para esa última jornada está prevista una huelga.

Por su parte, sectores vinculados a los chalecos amarillos llamaron a mantener la movilización y convocaron a nuevas protestas para el 6 y 7 de noviembre, en un escenario de creciente tensión social en Francia.

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