LUNES, 22 DE JUN.

Campaña cartonera con sindicatos: “El reciclado ayuda a las familias a que puedan darle una mejor vida a sus hijos”

La Cooperativa de Trabajo Dignidad Cartonera, de la Utep, lanzó una campaña para que gremios realicen separación en origen con una jornada de retiro mensual. El valor del reciclable cayó un 70%. “El que hace reciclado hoy la está pasando mal, pero es una tarea digna”, dijeron.

 

El que hace reciclado hoy en día la está pasando mal por la baja del precio del material. Los compañeros cada vez tienen que caminar más”, dice a Conclusión Mónica Crespo, referente de la Cooperativa de Trabajo Dignidad Cartonera de Rosario, miembro de la Federación Argentina de Cartoneros y Recicladores (FACCyR). Sentada en la sede del centro de reciclado Carlos “Manco” Mieres -que fue su compañero de vida y murió a causa del Covid-, la mujer afirma que la de recolectar cartones y papales “es una tarea digna” que hace sentir “muy orgullosos” a quienes la llevan a cabo. Pero la situación está complicada, el precio del cartón cayó un 70% “por culpa de la apertura de importaciones”. Por eso, en estos días están lanzando la campaña SustentAR, para involucrar a sindicatos en la separación en origen, reducir la contaminación y mejorar el volumen que recolectan y reciclan las cooperativas.

“SustentAR sintetiza esa perspectiva: menos residuos, más trabajo; menos descarte, más comunidad; menos indiferencia, más organización”, dice un comunicado que difunde la cooperativa rosarina de reciclado. Celeste Sala, integrante de la organización y promotora ambiental, explica a Conclusión de qué viene el asunto: “Estamos tratando de hacer que los gremios y todas las empresas -y todos los que se quieran sumar- puedan tener una jornada mensual de separación de cartón, papel, que puedan implementar la separación en origen en sus lugares de trabajo, así todo ese material se pueda recuperar. Y así también hacer ver un poco el trabajo de los recuperadores en las cooperativas”.

Mónica y Celeste reciben a este diario en el centro de reciclado ubicado en Ovidio Lagos al 4000. “Nos encontramos acá en la Cooperativa de Trabajo Carlos ‘Manco’ Mieres, somos de la Cooperativa de Dignidad Cartonera, pertenecemos al Movimiento de Trabajadores Excluidos y a la FACCyR, Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores”, detalla Celeste.

–¿Qué es lo que se hace en este lugar?

–Es un centro de reciclado donde llega el material de distintos lugares, tenemos distintos circuitos de recolección diferenciada, puerta a puerta, donde van compañeros nuestros a recuperar ese material. Todo ese material llega acá, es separado en origen, enfardado, preparado para vender a la industria.

Hora de SustentAR

La promotora ambiental cuenta que la cooperativa lanzó una campaña llamada SustentAR. “Estamos tratando de hacer que los gremios y todas las empresas y todos los que se puedan sumar, puedan tener una jornada mensual de separación de cartón, papel, que puedan implementar la separación en origen en sus lugares de trabajo, así todo ese material se puede recuperar”, cuenta. “Y así también hacer ver un poco el trabajo de los recuperadores en las cooperativas”.

Para eso, la cooperativa ya firmó un convenio con la Asociación Empleados de Comercio con el fin de retirar de su proveeduría ubicada en el centro de la ciudad -gran productora de residuos de cartón- una vez al mes el material reciclable. El objetivo es replicarlo con otras entidades gremiales que por su actividad utilizan y descartan papel y cartón.

 

 

Celeste cuenta que, además de aumentar el volumen de material que procesa la cooperativa, el plan tiene por objetivo mejorar las condiciones ambientales y generar conciencia al respecto. “También queremos que se haga un poco más de conciencia de lo importante que es la separación en origen y poder recuperar la mayor cantidad de material, tanto para los trabajos de los recuperadores como para mantener nuestro lugar de trabajo como gremio, como empresa, más ordenado y más limpio”, dice.

–Y hoy, ¿cuáles son los lugares donde ustedes buscan el material?

–Tenemos tres barrios distintos, que son Industrial, Alberdi y Empalme Graneros, que trabajamos en conjunto con la vecinal. También trabajamos con distintos gremios y sindicatos, con empleado de comercio, tenemos varias empresas donde vamos a hacer el retiro de materiales.

Cartonear, o la historia de un país

Mónica Crespo es una de las fundadoras de la cooperativa, de un modo casi involuntario. Su marido, el “manco” Mieres, trabajaba en el puerto de Rosario. Pero en la crisis de 2001 se quedó sin empleo. Se preguntó qué hacer y, junto a un grupo de personas que padecía la misma situación, se puso a juntar cartones como salida laboral. La pandemia de coronavirus no lo perdonó. Hoy la cooperativa lleva su nombre.

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La mayoría perdimos los trabajos. Quedamos sin trabajo, gente que toda la vida estaba acostumbrada a trabajar y no sabían para dónde salir para llevar un plato de comida dignamente a su casa”, recuerda Mónica, que además de integrar la cooperativa mantiene un comedor popular en barrio Industrial, en el distrito noroeste de Rosario.

“Así que nos reunimos en zona norte con mi esposo, reunimos a los compañeros que estaban ahí. Él era maquinista especializado del puerto, había perdido su mano y entonces agarró y les dijo: ‘Che, vamos a tener que hacer algo’. Y lo que más rápido que se les ocurrió fue salir a cartonear. En ese momento todavía el cartón valía, estábamos mal, pero no tan mal. Fue la salida laboral que se encontró en el momento”, rememora.

 

 

Lo que surgió como una salida individual a la crisis de empleo de principios de siglos se convirtió en una tarea que permitió la organización colectiva. “Nosotros como cartoneros, yo específicamente me uní al MTE en ese momento para visibilizar más a mis compañeros, era la única cooperativa que estaba inscrita en el Inaes (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social)”, dice Mónica.

En la charla con Conclusión, recuerda que ese trabajo, inicialmente mal visto por parte una parte de la comunidad, fue ganando aceptación con el paso del tiempo. “Es dura la vida del cartonero, por ahí antes te decían ‘se llevan los pibes hacia el trabajo infantil’. Y el ser humano que es pobre, lo más valioso que tiene son los hijos. O se te incendiaba la casa, el rancho, por la instalación mala de luz, o le pasaba algo en el barrio a la criatura, acá ha salido en los diarios y todo familias que estaban cartoneando y perdieron tres hijos, y eso ya no lo recupera más. Entonces, no es trabajo infantil, es llevar lo más preciado que vos tenés encima, porque no tenés para pagar a alguien que te lo cuide”.

La casa común y las crisis cícilicas

La crisis actual, dice Mónica, es en algún punto peor que la de 2001. Ahora, ni el cartón vale. “Es lo mismo que estamos haciendo en este momento, donde bajó muchísimo, muchísimo el material que se recicla. Antes vos salías un par de horas y podías llevar un plato de comida. Hoy caminás ocho horas, podés hacer tres, cinco, diez, y el kilo de pan está dos mil pesos”, compara.

La integrante de la cooperativa resalta la labora de los recicladores urbanos. “Estamos hablando de la importancia del reciclado, porque ayuda a esas familias a que puedan darle una mejor vida a sus hijos, porque cuidás el bien común, nuestra casa, que es nuestra ciudad, nuestro lugar donde vivimos, la casa en común”, señala.

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Explica que con su tarea “salvamos de contaminar tanto las tierras, de hacer tanta poda de árboles. El ser humano común que trabaja en otros lugares tiene que pensar qué pasa, porque es fácil pagar para que entierren basura, pero llega un tiempo que la naturaleza te lo cobra”.

“Por eso -continúan- caen tres gotas y se inundan lugares enteros. Por eso en otros países está pasando que nunca le dieron importancia al reciclado, a cuidar. No hay un plan B, no 14hay un planeta B. Es esto lo que tenemos”.

Cómo hacer un ingeniero

Además de su tarea en la cooperativa de reciclado, Mónica Crespo está a cargo, desde hace años, de un comedor en barrio Industrial. Dice que los discursos de odio que bajan desde la palabra oficial se replican contra los pobres en la vida cotidiana, pero afirma que en Rosario eso no pregnó de un modo significativo.

 

 

–En todos estos años, son 25 desde que comenzaron, ¿ha ido cambiando la mirada que tiene el resto de la comunidad, de la ciudad, sobre la tarea que hacen los recicladores?

–Había cambiado. Hoy me duele decir que volvió a cambiar con este Gobierno. Es como que es el odio impactando en el ser humano. El sálvese quien pueda. Pero todavía hay gente linda y hermosa. Yo lo compruebo cada día en mi lugar de trabajo, porque no solamente estoy acá. Estoy en barrio Industrial, donde tenemos un merendero que se entrega la comida una vez en la semana y todas las tardes la leche para los pibes.

Esa tarea comunitaria, cuenta Mónica, consiste en «garantizar que el pibe tenga una comida calentita en la panza, un vaso de leche tan necesario para el ser humano, porque de comer grasas y harina no vamos a sacar ingenieros«.

Y afirma que la ciudad, o al menos los lugares por los que ella circula, existe cierta preservación del odio como forma de vinculación. «Yo lo que veo es que en Rosario no ha impactado tanto el odio. En las zonas que yo veo, en las zonas que recorro, hay mucha unidad entre la gente que necesita».

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