¿Qué hace y cómo funciona el RA4, el reactor nuclear que está alojado en Rosario desde hace más de cincuenta años?
En 1973 llegó a la Universidad Nacional de Rosario un reactor nuclear de investigación. Cincuenta años después, el aparato sigue funcionando y busca concienciar sobre la importancia que tiene este tipo de energía, como así también derribar algunos mitos al respecto.
- Ciudad
- Por Gisela Gentile - Elisa Soldano
- Sep 15, 2025
El predio que la Universidad Nacional de Rosario (UNR) tiene en Berutti y Riobamba, más conocido como “La Siberia”, aloja varios elementos curiosos en sus instalaciones, entre ellos un reactor nuclear. El RA4 llegó al barrio República de La Sexta en 1973 y, si bien no produce energía, se destina a la investigación y formación académica.
Conclusión visitó el predio de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (Fceia) para conocer las instalaciones del Instituto de Estudios Nucleares y Radiaciones Ionizantes (Ienri). Casi a modo de presentación, los profesionales presentes en el lugar aclararon que el aparato no supone ningún riesgo para la ciudadanía.
El ingeniero electrónico Alan Clerici comentó que el reactor llegó a Rosario en 1973, como parte de un convenio que surgió con la compra de Atucha, la primera de las tres centrales nucleares de Argentina. Además, destacó las gestiones que en su momento hizo el físico rosarino que estaba frente a la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea) para que el RA4 no termine en Buenos Aires, sino que sea enviado a la provincia de Santa Fe.
Sobre aparato, explicó: “Es un reactor de investigación, mucho más chico, que no produce energía eléctrica y usa la radicación, que en las centrales es un subproducto, un residuo que uno quiere eliminar, pero acá lo aprovechamos para hacer experimentación y sobre todo para la capacitación del personal”.
Por su parte, el técnico en Aplicaciones Nucleares, Mateo Martinetti, señaló: “Nuestra labor principal es la divulgación y formación de profesionales. Tenemos en el reactor una capacidad de hacer investigación. El uso principal que le damos actualmente es con fines académicos, para docencia universitaria, visitas de escuelas secundarias, proyectos finales con estudiantes y adscripciones de alumnos”.
Seguidamente, destacó que este reactor es la única instalación nuclear de Rosario y enumeró: “En Argentina el desarrollo es bastante amplio, hay dos reactores universitarios, el otro está en la Universidad Nacional de Córdoba. También hay dos reactores de investigación, un reactor de producción de radioisótopos y uno que está pronto a ser terminado, de producción de radioisótopos y multipropósito”.
¿Es seguro el reactor de La Siberia?
Clerici manifestó que el reactor de la UNR es “súper seguro”: “Hay un buen sistema de seguridad electrónico que mide muchas variables y, si detecta anomalías o que alguna variante se va fuera de rango, apaga al reactor. Cuando no está funcionando también es completamente seguro, puedo hasta abrazarlo”.
“La ventaja de estos reactores de investigación más pequeños –añadió– es que uno puede estar cerca y en contacto. En las centrales nucleares no nos podemos acercar tan alegremente, pero este es un sistema súper seguro, por eso lo podemos tener este edificio, con gente circulando y aulas cerca”.
Sobre los siniestros radioactivos, el ingeniero observó: “Lamentablemente quedan en el imaginario los pocos accidentes que hubo, que no son tantos en volumen si se los compara con el resto de las industrias, pero también, como contracara, cuando los hay suelen ser más notables. Parte de que esté el reactor acá, es que queremos acercarlo a la sociedad y que sepan que no es una cosa que de repente explota y es una catástrofe, sino que se puede estar en contacto, que vean la seguridad que tiene, la cantidad de regulaciones por las que pasamos y nuestra formación, es una industria muy regulada”.
Tanto el reactor como su consola, que también data de la década del 70’s, fueron fabricados en Alemania. En relación a cómo se reemplazan los componentes rotos, señaló: “Es complejo porque tienen que tener comprobaciones y hay pocos fabricantes en el mundo. Aún así, contamos con repuestos que se han traído cuando se instaló el equipo y tenemos capacidad de reparación, pero el cambio de elementos es complejo porque los dispositivos pasan por validaciones y no se consiguen en cualquier lado”.
El reactor funciona a base de uranio, pero como tiene tan baja potencia, prácticamente no usa energía. De hecho, sus discos aún son los originales. “Un aspecto muy positivo es que al prácticamente no consumir combustible, no generamos residuos radioactivos, lo cual aumenta la seguridad de este reactor”, expresó Martinetti.
Cuando el reactor está en funcionamiento, debe haber al menos tres personas controlando el proceso: uno es el jefe de reactor, que tiene que estar por norma y es el responsable primario ante una anomalía; otro es el oficial de protección, que asegura que se cumplan las condiciones de seguridad, que no haya niveles de radiación elevados ni cuestiones que afecten al personal; y por último el operador, que es el que maneja el equipo.
Además, Clerici indicó que en el recinto donde está el reactor hay una serie de dispositivos que miden radiaciones y tienen alarmas, las cuales, hasta el momento, nunca han saltado, salvo cuando se las prueban para verificar que están operativas.
¿Por qué es importante la investigación nuclear?
El ingeniero destacó que es importante defender la investigación científica –especialmente la nuclear– porque profesionales de todos los rubros se nutren de estos procesos. Al respecto, ejemplificó: “Cuando nos hacemos una radiografía, hay un especialista que se formó en una institución donde le dieron clases investigadores relacionados al mundo de la energía nuclear”.
A su turno, Martinetti destacó que las personas o instituciones que quieran visitar el reactor pueden enviar un mail a [email protected] para coordinar la fecha y hora. “Nuestra intención es dar a conocer la tecnología nuclear y las capacidades argentinas”, manifestó.
Y finalizó: “Esto repercute en un montón de áreas, como la medicina, la industria, la investigación y la economía, porque Argentina realizó exportaciones muy grandes en la materia. Este reactor requiere muchos recursos, capital humano, capacitación, formación, no es fácil sostener esta institución, pero forma parte de una red de establecimientos”.





