Tapar agujeros: cuatro de cada diez argentinos usará el aguinaldo para pagar deudas o gastos generales
Antes del 30 de junio, los trabajadores registrados y jubilados cobrarán el medio aguinaldo. Esta suma representa la mitad del haber más alto del semestre y, quienes lo recibirán, ya hacen cálculos sobre cómo invertirán este dinero.
- Economía
- Jun 1, 2026
La consultora Focus Market encuestó a casi 3.600 argentinos sobre el uso que le darán al medio Sueldo Anual Complementario (SAC) –más conocido como aguinaldo– que se cobrará en junio. Los resultados del relevamiento fueron alarmantes: de cada diez personas que reciben este haber, cuatro destinarán este ingreso a pagar deudas o afrontar gastos generales.
El estudio se realizó sobre 3.575 casos. El 23% de los encuestados dijo que usará el aguinaldo para pagar deudas (contra un 9% registrado a mediados de 2025); y el 16% reconoció que lo destinará a abonar gastos generales (versus un 31% en la comparación interanual).
Si bien algunos usarán este ingreso para sobrevivir, otros lo destinarán a ahorro: un 18% dijo que comprará dólares; un 14% adquirirá acciones; un 11% lo podrá en un fondo común de inversión; un 3% lo colocará en billeteras digitales que ofrecen cuentas remuneradas; un 2% lo usará para comprar oro; un 1% lo llevará a un plazo fijo; y otro 1% lo usará para stockearse de mercadería. Asimismo, un 10% dijo que se irá de vacaciones con este adicional.
“Los datos revelan una transformación en los patrones de consumo del aguinaldo, pasando de un enfoque en ocio e inversiones a uno más orientado a la supervivencia financiera”, señaló la consultora. Asimismo, detalló que, en comparación a junio de 2025, creció la cantidad de personas que usarán el SAC para pagar deudas y comprar dólares, mientras que bajó el uso de este adicional para afrontar gastos generales y comprar acciones.
El director de Focus Market, Damián Di Pace, detalló: “En un contexto de desaceleración inflacionaria pero todavía con incertidumbre, una parte importante de los argentinos utilizará el aguinaldo con un criterio defensivo. La prioridad seguirá siendo la cancelación de deudas de corto plazo, especialmente tarjetas y financiamiento en cuotas, mientras que otro segmento optará por dolarizar excedentes como mecanismo conservador de resguardo de valor. El dólar continúa funcionando como refugio psicológico y financiero frente a cualquier expectativa de volatilidad cambiaria futura”.
En junio de 2025, sólo un 9% de los encuestados iba a usar el aguinaldo para pagar deudas, mientras que este año el porcentaje saltó al 23%, mostrando una suba de 14 puntos porcentuales. Se trata del cambio más drástico en el relevamiento, lo que sugiere un mayor endeudamiento familiar o presiones por costos crecientes en servicios, alimentos y obligaciones cotidianas.
Si bien el uso del SAC para pagar deudas creció en la medición interanual, al comparar con los datos de diciembre pasado se observa una leve mejora: a fines de 2025, cuando se cobró el aguinaldo, un 29% de los encuestados dijo que lo iba a usar para saldar sus cuentas pendientes. En la comparación semestral se registró una caída de 6 puntos porcentuales.
En tanto, creció la cantidad de personas que usarán este adicional para comprar dólares: en diciembre un 12% iba a destinarlo a este fin, mientras que en junio de este año la cifra saltó al 18%, lo que representa un incremento de seis puntos porcentuales. En la medición interanual esta variable pasó del 16% al 18%, con una suba de dos puntos.
En comparación con diciembre, las tendencias más claras respecto del uso del aguinaldo en junio de 2026 son el incremento de compra de dólares y en el pago de gastos generales y la reducción en compra de acciones y en vacaciones.
“Los usos más tradicionales del aguinaldo empiezan a perder atractivo relativo frente al nuevo escenario macroeconómico. El plazo fijo ya no ofrece rendimientos reales tan competitivos como en períodos de alta inflación, mientras que el stockeo masivo en supermercados pierde sentido económico si la nominalidad continúa desacelerándose. A medida que se consolide la baja inflacionaria, el consumidor tenderá a priorizar liquidez y administración más eficiente del ingreso por sobre decisiones defensivas de consumo anticipado”, indicó Di Pace.
Y añadió: “En los segmentos de clase media y media alta aparece una tendencia cada vez más marcada hacia la inversión financiera del aguinaldo. Crece el interés por acciones locales, fondos comunes de inversión y cuentas remuneradas que permiten mantener liquidez con rendimiento diario. Este comportamiento refleja un ahorrista más sofisticado, que busca ganarle a la inflación sin inmovilizar capital y que empieza a incorporar instrumentos del mercado como alternativa habitual de administración del excedente salarial”.
Estos cambios en el uso del aguinaldo ocurren en un contexto de cierta estabilidad inflacionaria y cambiaria, aunque con ingresos que todavía muestran una recuperación limitada frente al costo de vida. El último dato disponible de Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre estrategias de manutención de los hogares muestra que, en el primer semestre de 2025, el 37,4% de los hogares recurrió a ahorros para cubrir gastos, frente al 19,9% registrado en 2003.
Si bien aún no hay un dato equivalente publicado para 2026, los indicadores recientes muestran que la presión sobre los ingresos continúa: en el primer trimestre del año, los salarios acumularon una suba de 8,6%, por debajo del 9,4% acumulado por el Índica de Precios al Consumidor (IPC). “En ese marco, el aguinaldo de diciembre podría volver a funcionar más como herramienta para equilibrar cuentas que como instrumento de ahorro o inversión de largo plazo”, alertó el informe de Focus Market.
Según los últimos datos disponibles del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), correspondientes a febrero de 2026, hay aproximadamente 10.022.800 personas con empleo asalariado registrado (en 2025 eran 10.051.200) a nivel nacional que son sujetos de recibir aguinaldo. Las mismas se distribuyen entre sector privado , con 6.198.900 individuos (versus 6.204.300 en 2025); sector público, con 3.372.200 (versus 3.406.000 el año pasado); y casas particulares, con 451.600 (versus 440.900 en 2025).




