La industria de Santa Fe, entre el repunte insuficiente, la caída del empleo y la competencia desleal
En este contexto, el Gobierno nacional liberó la importación de maquinaria usada, exponiendo a todo el entramado productivo a las consecuencias de esta política.
- Economía
- Por Lautaro Zeballos
- Abr 24, 2025
La industria santafesina enfrenta un escenario complejo. Los números de febrero arrojaron un alza de 11,8% interanual en los niveles de producción manufacturera, pero no deben confundir. Estos indicadores responden a que la base de comparación es profundamente baja, ya que en los primeros meses del año pasado se registró un derrumbe en la actividad productiva, comparable al vivido durante la pandemia. El repunte queda engrandecido por ese contraste, pero la mitad de la capacidad instalada industrial actualmente está paralizada. Encima, el Gobierno nacional liberó la importación de maquinaria usada, exponiendo a todo el entramado a las consecuencias de una competencia desleal.
Respecto a este último punto, la Federación Industrial de Santa Fe advirtió días atrás que, a partir de esta medida -contemplada en el decreto 273/2025-, se dejaron sin efecto los requisitos mínimos de trazabilidad, seguridad y condiciones de uso de maquinaria y equipos que podrían haber sido descartados en sus países de origen, a los que localmente se accedería a un precio más económico, pero no sin riesgos.
“Esto se desprende de la derogación del Cibu, que es el Certificado de Importación para Bienes Usados, que existe en Argentina desde el año 1994. Es un mecanismo por el cual aquellas personas interesadas en importar maquinaria o bienes debían presentar ante el Ministerio de Economía, la Secretaría de Industria o el organismo homónimo, argumentos para poder traer esa maquinaria usada. En primer lugar, tenían que demostrar que no había producción nacional de ese tipo de maquinaria y, por otro, evidenciar que dicha maquinaria cumplía con ciertos requisitos técnicos y de calidad, por una cuestión de seguridad y fitosanitaria”, detalló Sol González de Cap, directora ejecutiva de Fisfe, en declaraciones a Conclusión.
A partir del decreto que sancionó el Poder Ejecutivo la semana pasada, ese certificado dejó de existir, por lo que podrían ingresar al país todo tipo de maquinarias. “Se habló mucho de maquinaria agrícola, pero pensemos también en aquella vinculada a la distribución de alimento o a la destinada a sectores de petróleo, gas y minería, que provienen de otros países y que fueron descartadas. Van a entrar a Argentina sin necesidad de pasar por ningún tipo de control administrativo que regule tanto la competencia con la industria nacional como, tal dije antes, las cuestiones de seguridad”, resaltó la economista.
Desde Fisfe hacen énfasis en la competencia desleal que instauraría la plena aplicación de esta política debido a que la industria local quedaría totalmente desfavorecida al momento de pujar con los precios de aquella maquinaria que resultó desechada de otros países, que pueden -apuntaron- llegar a tener un precio hasta diez veces menor que algo producido en las fábricas argentinas.
En la Federación Industrial de Santa Fe prefieren no estimar qué impacto tendría esta política en los puestos laborales, pero marcan que el sector metalmecánico emplea a unas 10.000 personas y que existen más de 200 empresas asociadas a la producción de maquinaria agrícola -fundamentalmente en el triángulo conformado por Las Rosas, Armstrong y Las Parejas-.
¿Hay repunte?
Fisfe publica mensualmente un informe de actualidad industrial, en donde releva cómo se desempeña la actividad santafesina y la contrasta de manera intermensual e interanual. En el último documento publicado, la Federación registró en febrero una mejora de 1,4% frente a enero pasado, mientras que se informó un alza de 11,8% en relación al mismo mes del año pasado.
En el primer bimestre -añade la entidad- la mejora alcanzó un 13,5%, recuperación que se explica por el bajo punto de comparación anual. Cabe recordar que durante los primeros meses de 2024, la actividad fabril enfrentó fuertes retrocesos. “Recordemos que fueron tiempos de muy baja actividad, que correspondieron al cambio de gestión del Gobierno Nacional y la fuerte devaluación que aplicó entonces. Eso hace que la comparación interanual nos de este tipo de nivel positivo, pero todavía -si miramos la serie larga- la industria está muy lejos del promedio histórico y lejísimos de los buenos meses de la serie que parte de enero de 2018”, aclaró González de Cap.
Si bien el comportamiento de los diferentes sectores es heterogéneo, en la Federación Industrial tienen medido que el uso de la capacidad instalada está en un promedio de 55%. “Es un nivel bajo, aproximadamente estamos con la mitad en funcionamiento”, apuntó la directora ejecutiva de Fisfe.
Fisfe – Informe by Conclusión TV


